Comunidad internacional se une en lucha contra cambio climático

Por sábado 10 de diciembre, 2005

Montreal (Canadá), 10 dic (EFE).- La comunidad internacional decidió hoy unir esfuerzos para avanzar en la lucha contra el cambio climático, con unos acuerdos "históricos" que finalmente involucran a Estados Unidos en la iniciativa internacional y que inician el camino a un Protocolo de Kioto 2. Tras dos semanas de negociaciones entre miles de delegados reunidos en la XI Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático, el acuerdo ha sido más difícil de lo esperado, después de que en las últimas horas la delegación rusa empezase a plantear problemas a puntos ya acordados por los restantes países.

La objeción rusa era conocida de antemano por los asistentes a la reunión pero había sido infravalorada por las delegaciones europea, canadiense y japonesa, más enfrascadas en solventar los problemas que Estados Unidos planteaba en un acuerdo paralelo.

Cuando todo parecía preparado para que la conferencia finalizase sin mayores problemas, después de que Estados Unidos tuviese que aceptar la propuesta presentada por la Unión Europea (UE), Canadá y Japón, Rusia bloqueó durante más de nueve horas, en la madrugada de Montreal, el acuerdo.

Finalmente, a las 11.00 GMT (6 de la madrugada en Montreal), el presidente de la conferencia, el ministro de Medio Ambiente canadiense, Stéphane Dion, dio el martillazo con el que se apresuró a sellar los dos principales acuerdos alcanzados en la ciudad canadiense.

El primero se refiere al Protocolo de Kioto, el pacto firmado en 1997 por 156 países -entre los que no se encuentran Estados Unidos y Australia- y que establece que para el 2012, cuarenta naciones industrializadas tienen que reducir sus emisiones de gases causantes del efecto invernadero un 5,2 por ciento por debajo de los niveles alcanzados en 1990.

El acuerdo alcanzado en Montreal sobre el artículo 3, párrafo 9, del Protocolo de Kioto establece que los 156 países de Kioto deciden "iniciar un proceso para considerar posteriores compromisos" de los países que ya están obligados a reducir sus emisiones para el 2012.

El objetivo de los países industrializados y los países en vías de desarrollo es establecer un acuerdo, que algunos ya han empezado a llamar Kioto 2, que entre en vigor a partir del 2012 -cuando expira Kioto- y que obligue a los países a unas mayores reducciones de sus emisiones.

Según Mar Asunción, representante de la organización ecologista WWF/Adena en Montreal, el acuerdo significa que "el Protocolo de Kioto ha salido fortalecido, facilitando el camino para una mayor reducción de las emisiones".

El segundo acuerdo, y que para muchos tiene una mayor transcendencia, es una iniciativa para involucrar en la lucha contra el cambio climático a toda la comunidad internacional, incluidos aquellos países que no se adhirieron al Protocolo de Kioto.

Aunque sólo implica el inicio de un "diálogo para la cooperación a largo plazo" -y no establece, a diferencia de Kioto, objetivos concretos de reducciones de las emisiones-, la Unión Europea, Canadá y Japón han conseguido que sea aceptado por la Administración del presidente estadounidense, George W. Bush.

Bush, que se ha opuesto al Protocolo de Kioto desde que llegó a la Casa Blanca, considera que Estados Unidos no puede someterse a reducciones obligatorias de las emisiones de gases porque esta medida impactaría de forma negativa en su crecimiento económico.

La ausencia de EEUU -que emite casi el 25 por ciento mundial de los gases causantes del efecto invernadero- en las conversaciones sobre el cambio climático había servido a otros países para evitar sumarse de forma activa a la lucha contra el calentamiento global.

Con el acuerdo de Montreal, esa coartada ha desaparecido y ha sido sustituida por un frente unitario.

Asunción dijo que el acuerdo con EEUU "es un gran paso que el mundo ha dado para mostrar que está dispuesto a avanzar de forma conjunta en la lucha contra el cambio climático".

En términos similares se expresó el ministro Dion tras anunciar los acuerdos.

Dion dijo que "el mundo se ha unido y juntos, paso a paso, vamos a ganar esta batalla", para añadir a continuación que "vamos a reconciliar a la Humanidad con su planeta. Hemos logrado una hoja de ruta para el futuro".

Acuerdo lucha contra cambio climático, camino lleno de obstáculos

Montreal (Canadá), 10 dic (EFE).- El camino para los nuevos acuerdos de lucha contra el cambio climático aprobados hoy en Montreal ha estado jalonado con grandes obstáculos que en el último minuto estuvieron a punto de arruinar el consenso.

El ministro de Medio Ambiente de Canadá, Stéphane Dion, no pudo ocultar su satisfacción cuando finalmente la XI Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático aprobó a las 11.00 GMT del sábado (06.00 hora local en Montreal) la doble vía para luchar contra el calentamiento global, que había estado preparando desde hacía meses.

Dion, presidente de la conferencia, utilizó un mazo para marcar la aprobación a la vez que recitaba con solemnidad: "distinguidos delegados, han mantenido la confianza que la gente del mundo han depositado sobre nosotros".

"Afrontando la peor amenaza ecológica contra la humanidad han dicho que el mundo está unido y junto. Paso a paso ganaremos esta batalla" afirmó Dion en un tono confidente.

Minutos antes, la imagen de Dion era absolutamente opuesta y el mundo se arriesgaba al fracaso de unas negociaciones que prácticamente todos los gobiernos del planeta, excepto Washington, había considerado esenciales para el futuro de la humanidad.

Dion, parado de pie en un lateral de la sala plenaria del Palacio de Congresos de Montreal, miraba de forma amenazadora a la delegación rusa mientras revisaban una última vez un texto pactado para solventar las diferencias que repentinamente congelaron la cumbre poco antes de las 23.00 GMT del viernes.

La postura de Dion era un gesto dramático más, en una conferencia que pasará a la historia precisamente por la abundancia de momentos cargados de tensión.

Empezando por la manifestación en las calles de Montreal de miles de personas, en medio de temperaturas de grados bajo cero, para reclamar un mayor compromiso de los líderes del mundo en la lucha contra el cambio climático.

O la gélida comparecencia pública de la jefa de la delegación negociadora estadounidense, Paula Dubronsky, en una rueda de prensa celebrada el miércoles, o los mensajes extremadamente críticos contra Estados Unidos del presidente de Francia, Jacques Chirac, y el primer ministro de Canadá, Paul Martin.

Dubronsky también protagonizó una espantada durante la cena ofrecida a los delegados por Canadá como país anfitrión.

La jefa de la delegación estadounidense abandonó la cena en desacuerdo con las palabras del principal científico ecologista canadiense, David Suzuki, quien recordó en un discurso que la catástrofe del huracán "Katrina" en Nueva Orleans había sido pronosticada por los científicos, a pesar de lo cual se había hecho nada.

Igualmente dramática fue la insistente mano alzada del jefe de la delegación rusa en Montreal, que solicitó la palabra justo segundos antes que Dion anunciase la aprobación del acuerdo para profundizar en los objetivos del Protocolo de Kioto.

Durante unos breves momentos, Dion intentó ignorar los gestos de los representantes de Moscú, consciente que Rusia estaba a punto de hacer descarrilar las delicadas negociaciones que habían ocupado a los delegados durante las últimas dos semanas.

Pero por encima de todo, el mayor dramatismo lo proporcionó la inesperada presencia del ex presidente estadounidense Bill Clinton, quien pronunció un apasionado discurso en el que instó a los países del mundo a llegar a un acuerdo para la lucha contra el cambio climático y la aceptación de nuevas tecnologías.

"¿Quién puede negarse a mantener este debate?", se preguntó Clinton, en clara referencia a la posición de la Administración del presidente, George W. Bush.

Coincidencia o no, pocas horas después de que Clinton lanzase ese reto, la delegación estadounidense se plegaba a las condiciones de la Unión Europea y aceptaba iniciar un diálogo sobre cómo hacer frente al cambio climático en el futuro.