Con Danilo, la rueda giró

Por Carlos Luis Baron lunes 18 de junio, 2012

La verdad es que los cargos “jalan”, atraen sobremanera. Las posiciones de poder hacen que las personas ocupantes se conviertan en seres muy atractivos de la noche a la mañana; que todos los ultrajes, maltratos y desconsideraciones anteriores que se pudieran haber verificado en torno a las mismas, pasen a ser de repente, elogios, muestras de afecto, y disposición de colaboración inmediata. ¡Cuanta hipocresía!.

Ayer se era, una de las ovejas consideradas más negras dentro de la organización morada, por sus méritos acumulados y posibilidades de alcanzar la primera magistratura del Estado nuestro; de ampliar su espacio político a lo interno del partido, como a nivel de la población en general; y, obviamente, estar en capacidad de desplazar a muchos considerados reyes, entre los que se encuentran los advenedizos, y los expulsados, que luego se les permitió regresar.

Ese temor al gran estratega, hacía que se le viera como el fuerte enemigo a combatir; por lo que, todos los cañones se alinearon contra él, mientras un grupo de fieles seguidores se mantuvo firme a su lado. Hoy, sin embargo, se pretende cambiar aquellas actitudes malsanas por adhesión, consejos y buenos deseos.

Y es porqué, la rueda giró 180 grados. Ayer, Danilo se encontraba en el fondo de la misma. En la actualidad, está en el centro superior: primer mandatario de la nación, contra vientos y mareas de todo tipo; zancadillas soterradas y sofismas a granel.

Muchos, que cuando advirtieron la inminencia, o decisión final de su postulación a la presidencia de la República, trataron de cubrirse, y se inclinaron de inmediato por su proclamación, de seguro intentarán recoger en lo adelante lo que ellos entienden sembraron.

Por eso, y junto a los demás adheridos, han comenzado con el “limpia saquismo”, y la lambonería acostumbrada en este país, actuaciones sobre las cuales el Lic. Danilo Medina, tiene que abrir muy bien los ojos, avistando u observando hacia atrás, para conformar su equipo de gobierno; aquilatando sosegadamente, los que fueron las adhesiones y concursos sinceros de otrora; como, obviando por supuesto, una gran parte de lo que es actualmente, cargado de demagogia e hipocresías, elevadas a la enésima potencia.

¡Ojo al Cristo!, señor presidente electo.

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