Concertación, si

Por Carlos Luis Baron jueves 6 de diciembre, 2012

La concertación y el diálogo es el nuevo nombre de la paz. Para caminar por una senda de progreso, en este siglo 21 hay que ir a una mesa de conferencias, y escuchar a todos los sectores. Si el Derecho Ajeno es la Paz, el derecho a que todos puedan comer, trabajar y recibir salud y educación, es lo único que mantiene la convivencia civilizada. Pero lo más difícil entre los seres humano es el diálogo, es la concertación, es buscar los entendimientos. Hay una posición casi enfermiza de que nadie quiere doblar su brazo cuando se trata de fijar posiciones, y es un error.

El devenir de la historia demuestra que nadie puede caminar solo, nadie tiene todo el derecho de la verdad o la mentira, para ser dueño de vidas y hacienda. En un conglomerado social, solo la concertación puede llevar a la paz.

Donde un sector se muestra reticente a escuchar, se está abriendo el camino de la más descarnada de las violencias. Las insubordinaciones, las revoluciones, las guerras civiles, vienen porque hay sectores que rehusan escuchar al otro.

Desde hace años venimos considerando que el diálogo se impone en la sociedad dominicana, sin exclusiones y sin vanguardismo. Los patronos no pueden mirar por encima del hombro a sus trabajadores, y negarse a dialogar con ellos.

Pero no puede darse el vanguardismo del movimiento sindical, de considerar una ofensa y una claudición, sentarse a la mesa de los empresarios.

Entre los partidos dominicanos el diálogo es fácil y difícil. Fácil, porque entre ellos no hay diferencias de procedimientos ni ideológicos, y de hecho todos son representantes del mismo sistema.

Lo difícil, es que cada dirigente en miniatura se cree el gran lider nacional, cuando no es más que un pigmeo mental y un minusválido de las ideas ajenas, pero piensa que su fantasioso baño de masas, le da una patente para tener oídos sordos, gafas oscuras, y un candado en los labios.

Hay que ir a la mesa de conferencias, mientras proponemos la única fórmula que hará de esos encuentros un éxito. Se debe ir, todos los sectores, con un página en blanco, y en el calor de las conversaciones, llenar una agenda común.

Aquí no caben medidas salvadoras, que no van a tener resultados, sino ir a buscar soluciones a problemas que son de comida, empleo, seguridad social, derechos ciudadanos. Allí todo está dicho y planificado, lo que falta es que se traduzca en realidad.

El mundo luce hoy un barril de polvora con un fósforo en la mecha. Los dominicanos todavía tienen con el seguro la espoleta de la granada, per no será por mucho tiempo, si no hay acciones reivindicativas ahora mismo.

Saludamos un gran diálogo nacional, que ha sido uno de nuestros planteamientos de los últimos años.