Concertación

Por Carlos Luis Baron martes 31 de julio, 2012

La concertación política es necesaria y vital en la República Dominicana. No puede ser una concertación para la búsqueda de empleos, sino para hacer frente a los graves problemas nacionales.

En los Estados Unidos se estila dar a los nuevos mandatarios una tregua de 100 días, tiempo en el cual pueden desarrollar las líneas fundamentales de su gobierno y dar seguimiento de Estado a los programas vitales en marcha.

Pero en Europa, con la crisis actual, se borraron del mapa los cien días. No se le han dado a Rajoy, a quien sectores protestantes le han pedido la renuncia.

Tampoco en Francia esos cien días han caminado, y el presidente actual ha tenido que hacer frente a una profunda crisis social, mientras se mantiene alto su grado de popularidad.

En la República Dominicana, la sombra de los problemas internacionales, y nuestra calidad de país dependiente de organismos internacionales y de los grandes capitales mundiales, nos lleva a aplicar acciones de emergencia.

Aquí lo trascendental no es que se de una tregua de cien días. Lo importante es que desde el 16 de agosto se den pasos hacia una gran concertación nacional.

El problema de las ideas de concertación en el país, es que se ven como el medio para conseguir empleos y facilidades especiales. Ahora se debe obviar lo del empleo y el pago por servicios políticos y pensar en el bien del país.

Una concertación es básica para continuar blindando la economía; modernizar los programas de educación; dando impulso a la asistencia médica gratuita, o con seguros médicos subsidiados; ayuda a los pequeños productores; reglas claras de inversión y producción con el sector capitalista, y otros ingredientes que van en el bien colecivo.

Se necesita esa gran concertación para poder adelantar programas de prevención del crimen, en cada una de sus manifestaciones, porque la cara oculta de muchos hechos de sangre, es el hambre y la miseria.

En una concertación nacional deben estar representados los partidos de oposición, los emergentes, las organizaciones populares, las amas de casa, los campesinos, los empresarios y los inversionistas extranjeros.

Hay que llevar a un programa de concertación al sector turístico, que es piedra fundamental de la economía nacional, para que integre a su prosperidad a las comunidades vecinas a su área operacional. No puede haber la opulencia de un hotel de playa de lujo, junto a un barrio de casas de techo de pencas de palma. La riqueza si bien no sería compartida, por lo menos debe tener un guiño social.

Uno de los principales dolores de cabeza que tiene el país es referente al desempleo, y por consiguiente hay que aumentar la cantidad de personas que tiene un trabajo o un pequeño negocio.

Pero con el desempleo va tambien unida la falta de escolaridad. Rondamos casi el 40 por ciento de la población que no sabe leer ni escribir, y por consiguiente no puede entrar a los medios de producción con un salario digno.

Concertar es el nuevo nombre que encamina al desarrollo. Los dominicanos debemos levantar esa consigna en los próximos meses.