Conferencia del Episcopado deplora en país persista corrupción, clientelismo y populismo

Por admin martes 15 de enero, 2008

La Iglesia Católica deploró que en el país persistan males como la corrupción, el clientelismo político y el populismo. Asimismo, el clero se hace un mea culpa en cuanto a su rol para llevar a cabo el Plan Nacional Pastoral. La Conferencia del Episcopado Dominicano envió ayer a los medios de comunicación la tradicional Carta Pastoral en ocasión de las festividades de Nuestra Señora de la Altagracia, el próximo 21 de este mes, donde toca, analiza y critica los principales aspectos de la vida nacional.

Además de los males ya citados, los obispos dominicanos afirman que en República Dominicana ha crecido la injusticia, la que ahora se manifiesta en “nuevas formas”.

Critican el consumo y tráfico de drogas, la violencia y delincuencia, el agrandamiento de la pobreza, la marginalidad, así como carencia y deterioro de los servicios públicos.

También deploran la falta de políticas claras, y cuestionan la transculturación con pérdida de valores que destruye como pueblo.

La iglesia se queja de que en aras se la modernidad surgen nuevas perversidades para instituciones como el matrimonio y la familia y del fomento de una cultura anti-vida.

Una confesión

La Carta Pastoral contiene una autocrítica y es cuando reconoce que entre algunos sacerdotes hay una tímida acogida y motivación respecto al Plan Nacional de Pastoral y a la renovación que reclama.

También admite que hay una insuficiente formación y capacitación de los agentes pastorales, desvinculación de algunas asociaciones y movimientos apostólicos.

Habla igualmente de “cierta inconsciencia del momento que vivimos”.

Sin embargo, dice que la Iglesia será defensora de los pobres y de la justicia. “Renovamos consecuentemente nuestra opción preferencial por los pobres”, subraya.

Respecto a la globalización, en cuyo proceso está inmersa de lleno la República Dominicana, la Conferencia del Episcopado afirma que dicho proceso abre nuevos horizontes, pero a la vez grandes retos y desafíos.

Destaca la progresiva conciencia democrática de los dominicanos, la necesidad de una mayor participación en la acción política.

Dice que hay sed de Dios en muchas personas, confianza del pueblo y de muchas instituciones en la Iglesia.

Resalta el espíritu solidario de los dominicanos, manifestado claramente en las recientes tormentas Noel y Olga.

“Vivimos una época nueva de cambios acelerados y profundos. Nuevos modelos de familia, nueva mentalidad, nuevos valores y contravalores y la aparición de una nueva sociedad y cultura”, precisa.

“Que Dios les bendiga a todos”, concluye el documento religioso.

CARTA PASTORAL DE LA CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANO CON MOTIVO DEL DÍA DE LA ALTAGRACIA

21 DE ENERO DEL 2008.

“DISCÍPULO MISIONERO:

CON CRISTO, PON

EN ALTO TUS VALORES CULTURALES”.

INTRODUCCIÓN.

? En la escuela de María.

? En comunión y sintonía con la Iglesia Latinoamericana y del Caribe.

? Acción de gracias por 25 años de los Encuentros Nacionales de Pastoral.

1. EL HOY DE NUESTRA CULTURA.

1.1. Grandes y acelerados cambios: oportunidades y retos.

1.2. Una Iglesia dinámica y en crecimiento.

1.3. La vida precaria y amenazada: de viejos y grandes males.

? Una realidad ambigua y contradictoria que nos interpela.

? Persisten los signos de contradicción.

? En la Iglesia.

2. LLAMADOS POR EL SEÑOR.

2.1. Jesús nos llama a la santidad: La identidad del discípulo misionero.

2.2. Jesús nos llama a la comunión.

2.3. Jesús nos llama a la misión.

? Por el bautismo: llamados a ser discípulos misioneros.

? Discípulos misioneros: dos caras de la misma medalla.

? Formados por el Pan de la Palabra y sostenidos por el Pan de la Eucaristía.

3. EN ESTADO PERMANENTE DE MISIÓN.

3.1. Una mirada optimista del futuro: gestando una nueva cultura en los nuevos tiempos.

? La Iglesia abogada de los pobres y defensora de la justicia.

? Para construir desde los valores del Evangelio la cultura del amor y de la vida.

? Realzando los valores que fortalecen nuestra identidad y conciencia de

Dominicanos.

3.2. En el camino del Tercer Plan nacional de Pastoral: La renovación pastoral.

? Itinerario de Evangelización: un nuevo impulso.

? Renovación de las estructuras comunitarias, parroquiales y diocesanas.

? Renovación de los dinamismos pastorales: Comunión en la Iglesia y

reconstrucción del tejido social.

3.3. Renovación de los dinamismos pastorales para llegar a los bautizados alejados.

? “Vayan más bien a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.

? Llevar al reencuentro con Jesús desde una experiencia vital: La Iniciación

Cristiana.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 2

? Con la atracción del amor.

CONCLUSIÓN.

? Invitados a la “Fiesta de Bodas”

? Llamados/as a ser signos creíbles que provoquen la fe.

? María ora con la Iglesia en la espera de un nuevo Pentecostés.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 3

INTRODUCCIÓN.

“Tres días después se celebraba una boda

en Caná de Galilea; allí estaba la madre de Jesús.

También Jesús y sus discípulos estaban invitados” (Jn 2,2)

En la escuela de María.

1. Como cada año con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Altagracia,

ponemos, en estos días del mes de enero, en manos del pueblo dominicano,

nuestra Carta Pastoral que quiere ser una palabra de aliento y ánimo para todos,

muy especialmente para quienes se sienten abatidos y desesperanzados. Como

pastores del pueblo de Dios, que nos ha sido confiado, estamos llamados a

iluminar los acontecimientos de la vida con la luz de Cristo para que nuestro

pueblo “en él” tenga vida en plenitud1 y para alentar a todos los bautizados

como discípulos misioneros a ser sal y luz de nuestra sociedad.

2. Siguiendo la invitación del Papa Benedicto XVI, queremos permanecer en la

escuela de María2. Por eso en esta Carta Pastoral nos inspiraremos en el relato

de “Las Bodas en Caná de Galilea”, en el que contemplamos a Jesús y a María

realizando la voluntad de Dios en su contexto cultural. Desde esta experiencia,

con María, contemplaremos la realidad de nuestro pueblo, escucharemos lo que

Jesús, su Hijo, nos dice, y pondremos en práctica su mandato, para que en

nuestro pueblo germinen discípulos misioneros que, poniendo en alto sus

valores culturales, lleven el Evangelio a cada persona y a todos los rincones de

nuestro país.

En comunión y sintonía con la Iglesia Latinoamericana y del Caribe.

3. Muchos acontecimientos marcan la hora presente. Uno de los más significativos

para la vida de la Iglesia ha sido, y es, la V Conferencia del Episcopado

Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, Brasil, en mayo del

2007. El documento conclusivo de este encuentro ya está en nuestras manos y

debe ser estudiado y reflexionado por todas nuestras comunidades, agentes de

pastoral, asociaciones y movimientos para asumir el “espíritu de Aparecida” de

manera que pueda ser convertido en práctica pastoral en todo nuestro territorio.

4. El contenido de Aparecida refresca y reafirma nuestro proceso de fe personal y

comunitaria, ya que nos señala un itinerario de evangelización dentro de un

amplio proyecto de misión continental, que pone a toda la Iglesia en estado

permanente de misión. Nos alegra constatar que nuestro III Plan de Pastoral, que

“pretende ser una experiencia de discipulado, (…) de la animación,

formación y articulación de las comunidades y de sus agentes de pastoral

(…), sintoniza plenamente con este “espíritu de Aparecida”. Él nos iluminará en

la tarea, que nos proponemos de elaborar planes diocesanos y nacionales de

1 Juan 14, 10.

2 Benedicto XVI Discurso al final del rezo del Rosario en Aparecida Documento de Aparecida Nº 1. 12 de

mayo 2007.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 4

discipulado y de misión, de modo que englobe todo el ser y el quehacer de las

Iglesias Locales, que involucre a todos e incluya todo lo que es la Iglesia”3.

Acción de gracias por 25 años de los Encuentros Nacionales de Pastoral.

5. La Celebración de los 25 años de los Encuentros Nacionales de Pastoral de

nuestra Iglesia nos lleva a dar gracias a Dios Padre, que nos ha “elegido en la

persona de Cristo para ser santos e irreprochables ante él por el amor”4. A

través de ellos nuestra Iglesia ha recorrido un largo camino de comunión, de

discernimiento y oración, de reflexión y programación, que nos ha ayudado a

crecer como hermanos. Juntos nos hemos ayudado, corregido, orientado y

animado. Ha sido un “ejercicio de colegialidad” que ha permitido consolidar en

nosotros el sentido de pertenencia a la Iglesia y la fraternidad. Su fruto ha sido

la elaboración y seguimiento de nuestros tres Planes Nacionales de Pastoral. Por

este gran don damos gracias al Padre; gracias por las personas que han dado su

vida para que este proyecto creciera cada día; y gracias por el compromiso

evangelizador que ha suscitado en nuestra Iglesia en la República Dominicana5.

Con María, “la llena de gracia”6, podemos decir: “el poderoso ha hecho obras

grandes” 7 en nuestra Iglesia.

En este documento usaremos el método de ver, juzgar y actuar.

1.- VER: EL HOY DE NUESTRA CULTURA.

Se acabó el vino y la madre de Jesús le dice:

| “No tienen vino” (Jn 2,3).

6. Como María, que en las bodas en Caná supo estar atenta y descubrir la

necesidad del momento, así nosotros, como Iglesia, abrimos los ojos a nuestra

realidad.

1.1. Grandes y acelerados cambios: Retos y oportunidades.

7. Vivimos en una época nueva, en un tiempo nuevo gestado por cambios

acelerados y profundos, suscitados en todos los ámbitos de nuestra realidad.

Han emergido nuevas situaciones familiares; una nueva mentalidad se impone

día a día en los ciudadanos; nuevos valores y contravalores marcan la realidad

del momento, dando paso, en definitiva, a una nueva sociedad y cultura.

8. Este fenómeno, que todos conocemos ya como “globalización”, nos abre a

infinitas oportunidades, pero también nos plantea grandes retos y desafíos que

3 Mons. Ramón Benito de la Rosa. Discurso de presentación de las Expectativas de la CED en la V

Conferencia General del Episcopado latinoamericano y del Caribe. Aparecida, Brasil 2007.

4 Efesios 1,4

5 Cf. Homilía del Sr. Cardenal en la Eucaristía conmemorativa de XXV Aniversario.

6 Lucas 1,28b

7 Lucas 1,48

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 5

deben ser iluminados desde la ética del Evangelio anunciado por Jesús de

Nazaret8.

9. Como signos positivos del tiempo presente percibimos la sed de Dios de muchas

personas católicas y de otras denominaciones cristianas, que con sinceridad de

corazón expresan su fe en su compromiso y testimonio personal y comunitario,

así como en la religiosidad popular. A su vez, la confianza del pueblo e

instituciones de la sociedad en la Iglesia nos comprometen aún más en la tarea

de ser discípulos misioneros, que trabajan por el bien común. Las recientes

tormentas Noel y Olga han puesto de manifiesto la vitalidad de los creyentes de

nuestras comunidades con su rápida respuesta solidaria para auxiliar a las

víctimas de estas tragedias. Esta solidaridad es una de las expresiones del vino

nuevo que necesita nuestro tiempo.

10. A nivel social, en nuestro país, este tiempo nuevo se hace visible de manera

significativa en el acceso a la información y a las tecnologías, que abren las

puertas a nuevas formas de convivencia social y relaciones que nos deberían

llevar al crecimiento y desarrollo sostenible como sociedad, como pueblo. Crece

la conciencia democrática entre los dominicanos; la necesidad de una mayor

participación de los ciudadanos en el ejercicio de la acción política; y la toma

de conciencia sobre la importancia y la necesidad de preservar la parte del

planeta que Dios ha puesto bajo la administración y responsabilidad de todos los

dominicanos así como el fortalecimiento de algunas de nuestras instituciones

políticas y sociales.

1.2 Una Iglesia dinámica y en crecimiento.

11. Nos llena de alegría la disponibilidad, entusiasmo e integración del Pueblo de

Dios en la aplicación del Plan de Pastoral. Para nosotros, los obispos, y también

para los presbíteros, diáconos, consagrados y laicos, este tiempo es un “kairós”,

es decir, un tiempo oportuno de gracia y bendición, que surge del soplo del

Espíritu Santo en la Iglesia. Nuevas asociaciones, movimientos y comunidades

eclesiales, como también nuevas formas de organización y participación, así los

equipos arquidiocesanos, diocesanos, zonales y parroquiales de animación

pastoral y de redacción, la sectorización y la red de mensajeros, son algunas

muestras visibles de la eficacia de este “kairós”.

12. También nos llena de optimismo el hecho de que una formación más

estructurada y sistemática llega con mayor amplitud al pueblo de Dios a través

de las comisiones nacionales, diocesanas y parroquiales. Nos llena de esperanza

también la preocupación de todas las asociaciones, movimientos y nuevas

comunidades laicales, que están abriendo espacios de formación respondiendo a

esta realidad nueva y a sus desafíos.

8 Cf. Benedicto XVI. Discurso Inaugural V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del

Caribe.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales”

6

1.3 Una vida precaria y amenazada: viejos y grandes males.

Una realidad ambigua y contradictoria que nos interpela.

13. También en nuestra sociedad falta “el vino” que anime la esperanza de aquellos

a quienes esta nueva época ha convertido en insignificantes y que a todos nos

ayude a transitar, también de manera nueva, los caminos del Evangelio, porque

estos de ahora son tiempos de audacia para la fe.

14. Aunque es nueva la época que vivimos, persisten, no obstante, entre nosotros

males como la corrupción, el clientelismo político, el populismo, que parecen

ancestrales. Persisten las injusticias, que lejos de menguar, parecieran crecer y

tomar nuevos rostros en el tráfico y consumo de drogas, la violencia y la

delincuencia. Además, pese a los signos de una bonanza y crecimiento

económicos, es evidente el agrandamiento de la pobreza, la marginalidad, la

carencia y deterioro de los servicios básicos, la falta de políticas públicas claras,

como se ha puesto en evidencia tras el paso de las tormentas Noel y Olga, que

llenaron el país de luto y destrucción.

Persisten los signos de contradicción.

15. Con honda preocupación de pastores que miran compasivamente a su grey,

observamos que en nuestro país se da un proceso acelerado de transculturación

que trae consigo una perniciosa pérdida de los valores que nos destruyen como

pueblo. El nuevo discurso de la modernidad trae consigo nuevas perversidades

para instituciones como el matrimonio y la familia, particularmente el fomento

de una cultura antivida. También, la difusión del secularismo, especialmente en

modelos de conducta, reñidos con nuestra cultura cristiana, que

consecuentemente dejan al individuo a merced del consumismo, la explotación,

la inseguridad, el anonimato, el libertinaje y el relativismo moral. Lo que se

deriva de todo esto es una enorme ambigüedad y confusión, que genera crisis de

valores, debilitamiento de las instituciones y deterioro de la identidad social.

16. Se debe adoptar una postura crítica. Es necesario hacer un ejercicio de

resistencia. El pluralismo de orden cultural y religioso, propagado fuertemente

por una cultura globalizada, debe ser cuidadosamente analizado, pues corre el

peligro de erigir el individualismo en característica dominante y diferenciadora

de la actual sociedad, y responsable del relativismo ético y de la crisis de la

familia9. Esto es del todo inaceptable para nosotros los cristianos.

En la Iglesia.

17. Con preocupación y humildad detectamos en la Iglesia realidades sombrías

entre las que caben destacarse: la tímida acogida y motivación de algunos

presbíteros en lo referente al Plan de Pastoral y a la renovación que el mismo

demanda; la insuficiente formación y capacitación de los agentes de pastoral de

todo el pueblo de Dios; la desvinculación de algunas asociaciones laicales y

9 Cf. Documento de Aparecida 479.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 7

movimientos apostólicos. Nos preguntamos, como pastores y como Iglesia,

¿Somos conscientes del momento que vivimos? ¿La Planeación pastoral de

nuestras diócesis y parroquias y de nuestros servicios pastorales y asociaciones

laicales, tiene en cuenta esta realidad e intenta responder a ella?. Es éste el gran

reto para nuestra Iglesia.

2.- JUZGAR: LLAMADOS POR EL SEÑOR.

“hagan lo que él les diga” (Jn 2,5).

18. Siguiendo la escuela de María, descubrimos que ella, ante la carencia de vino en

la boda, recurre a su hijo Jesucristo para que haga algo al respecto. En El,

encuentra la respuesta, que la lleva a decir: “hagan lo que él les diga”.

19. En esta misma línea, el documento de Aparecida nos invita a recomenzar desde

Cristo, “Camino, Verdad y Vida”, fortaleciendo nuestra identidad de discípulos

misioneros en el momento presente10.

20. Es lo que nos proponemos con nuestro Plan Nacional de Pastoral, cuya idea

fuerza nos convoca a centrarnos en Jesucristo en un proceso permanente de

evangelización. En esta Carta Pastoral permítannos considerar algunos puntos

relevantes, que Jesús nos propone.

2.1. Jesús nos llama a la santidad: La identidad del discípulo misionero.

21. Jesús nos llama a estar con él, a seguirle como discípulos, a compartir su

ministerio de proclamación del Reino de Dios. El objeto principal de Jesús, al

llamar a los discípulos, era enseñarles a experimentar y proclamar el Reino de

Dios11. “Hagan lo que él les diga”12 nos identifica y nos une con la voluntad de

Jesús. Cuando nos identificamos con su voluntad estamos en el camino de la

santidad.

22. La Idea Fuerza de nuestro III Plan Nacional de Pastoral nos recuerda que

estamos convocados “a la santidad”. Todo el Pueblo de Dios está llamado a ella.

La santidad expresa los valores del Reino y promueve la justicia y la

solidaridad, especialmente con los más pobres. Es así como nuestra santidad se

hace transformadora de la sociedad.

23. Nuestro modelo de santidad es Jesús. Estamos llamados a seguirlo, vivir en

intimidad con Él, imitar su ejemplo y dar testimonio13. Iluminados por el

Espíritu Santo y animados por los pastores de la Iglesia, con espíritu misionero,

hemos de sentirnos responsables, dar testimonio de la fe, personal y

10 Cf. Documento de Aparecida 101.

11 Lucas 9,2

12 Juan 2,5

13 Cf. Discurso Inaugural de Benedicto XVI de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano

y del Caribe.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 8

comunitariamente; hemos de vivir en diálogo y buscar el consenso, practicar la

justicia, ser acogedores y fraternos y procurar el bien común.

24. El llamado a la santidad nos mueve a celebrar la fe, en comunión y

participación, en una pastoral orgánica, que integra la diversidad de carismas y

ministerios, y así llegar a gozar de la plenitud del amor en el Reino de Dios.

25. Como expresión de esa vida nueva de la gracia, nuestro Modelo Ideal de Iglesia

en la República Dominicana nos anima a asumir nuestra condición de

bautizados y a hacernos corresponsables, cada uno desde su ámbito de

compromiso y vocación específica, de la obra evangelizadora14. El documento

de Aparecida nos alienta a reconocernos todos, primero, como discípulos

misioneros del Señor15.

26. Los distintos ministerios y servicios. así entendidos, son tareas complementarias

y necesarias para el crecimiento y bien de la Iglesia.16. En este sentido

animamos a que se dé importancia especial a la formación y a la espiritualidad

de los agentes de pastoral como forma realista y eficaz para realizar la

corresponsabilidad. He aquí nuestro camino común hacia la santidad.

2.2. Jesús nos llama a la comunión.

27. La escena de las Bodas en Caná nos ilumina. Una boda es una fiesta, donde se

celebra la comunión de dos personas, hombre y mujer, que se aman. El libro de

los Hechos de los Apóstoles nos presenta el ideal de vida comunitaria: “una

sola alma y un solo corazón”

17. Es el propio Jesús quien nos invita a

mantenernos unidos “para que el mundo crea que tú me has enviado”18. Es

nuestra vocación primera: “La vocación al discipulado misionero es convocación

a la comunión en su Iglesia”19.

28. Nuestro Modelo Ideal de Iglesia en la República Dominicana lo concretiza de

una manera muy realista cuando propone como objetivo de la primera etapa de

nuestro itinerario evangelizador, que seamos “un pueblo organizado en

familias, grupos de vida y comunidades”.

2.3. Jesús nos llama a la misión.

Por el bautismo y la confirmación: llamados a ser discípulos misioneros.

29. Por estos sacramentos estamos consagrados a Cristo y revestidos de El para

construir el templo espiritual como “piedras vivas”20 y edificar el nuevo Pueblo

14 1 Corintios 12,7

15 Cf. Documento de Aparecida 184.

16 Hechos 6, 1-6

17 Hechos 4,32

18 Juan 17, 21

19 Documento de Aparecida 156.

20 1Pedro 2,5

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 9

de Dios. El mandato del Señor “vayan y proclamen”21 concierne a todos los

bautizados y confirmados, ya que por estos sacramentos todos hemos sido

constituidos discípulos misioneros.

Discípulos misioneros: dos caras de la misma medalla.

30. Urge, desde nuestra realidad actual y siguiendo nuestro itinerario de

evangelización, que el Pueblo de Dios y sus agentes sean formados para

realizar responsablemente con eficacia y audacia esta tarea22. La formación para

la misión ha de ser integral y sistemática, sabiendo además que: “El discípulo se

siente impulsado a llevar la Buena Nueva de la salvación a sus hermanos.

Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla”23.

Formados por el Pan de la Palabra y sostenidos por el Pan de la Eucaristía.

31. El itinerario de Evangelización y la tarea de la misión, a la que nos lanza el

Documento de Aparecida, exige que anclemos nuestro esfuerzo en una sólida

formación bíblica. Sólo desde el Pan de la Palabra podemos iluminar y discernir

la realidad y sus retos; y encontrar alternativas de vida a la luz de los valores del

Evangelio. La Eucaristía, a su vez, sostendrá al pueblo en su lucha como

alimento espiritual que renueva nuestras fuerzas en este largo camino24. De este

encuentro con Cristo en la Eucaristía surge el compromiso evangelizador de

servicio a favor de los necesitados. La Eucaristía “despierta en el cristiano el

fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo en la sociedad para que

sea más justa y humana”25.

3. ACTUAR: EN ESTADO PERMANENTE DE MISIÓN.

“Jesús le dice: Llenen de agua las tinajas.

Las llenaron hasta el borde (…) Ahora saquen un poco

y llévenlo al encargado del banquete para que lo pruebe “ (Jn 7-8).

32. Al igual que en el relato de “las Bodas de Caná”, en el que los sirvientes hacen

lo que Jesús les dice, llenando las tinajas de agua y llevándolas al encargado de

la fiesta, así nosotros hoy asumimos su Palabra y hacemos lo que El nos dice

para que nuestro esfuerzo, por su gracia, sea transformado en vida y alegría para

nuestro pueblo.

3.1. Una mirada esperanzadora del futuro: gestar una nueva cultura para los nuevos

tiempos.

21 Marcos 16,15

22 Cfr. Documento de Aparecida Mensaje Final Nº 3.

23 Discurso Inaugural de Benedicto XVI de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y

del Caribe.

24 1Reyes 19,8

25 Discurso Inaugural de Benedicto XVI.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 10

33. Como Jesús a su Madre, podemos nosotros preguntar: “¿Qué quieres de mí,

mujer? Aún no ha llegado mi hora”26. No es una pregunta evasiva de la

realidad. Hace referencia a la hora de la gloria. Es nuestra responsabilidad,

como creyentes en esta hora de nuestra historia, lograr que los valores del Reino

de Dios sean levadura en el proceso de gestación del nuevo modelo cultural.

Recordemos las palabras de San Agustín: “Nosotros somos los tiempos. Como

nosotros seamos, así serán los tiempos”27. Es la hora del Espíritu, es el vino

nuevo, que nos ayudará a transformar nuestras vidas y nuestra sociedad. Pero

este vino nuevo requiere odres nuevos para que ni se malogre ni pierda valor.

34. Por todo ello, a pesar de las dificultades del momento, mantenemos una actitud

positiva, confiada, comprometida que, como discípulos misioneros, nos anima y

empuja a ser no sólo un país de esperanza, sino donde también se viva el

amor.28

La Iglesia defensora de los pobres y defensora de la justicia.

35. En esa tarea, en fidelidad al Evangelio y en comunión con la Iglesia

latinoamericana y del Caribe, renovamos nuestra opción preferencial por los

pobres. Como nos ha dicho el Papa: “la opción preferencial por los pobres está

implícita en la fe cristológica, en aquel Dios que se ha hecho pobre por

nosotros, para enriquecernos con su pobreza (Cf. 2Cor 8,9)”29. Como

pastores del pueblo dominicano asumimos, como parte de nuestra tarea, velar

porque las autoridades competentes elaboren leyes públicas concordes con la

ética humanista y del Evangelio. Nos comprometemos a colaborar con el

desarrollo integral de nuestro pueblo, especialmente de niños, adolescentes y

jóvenes, para ser signo visible del Reino de Dios. Entendemos que es

“necesario presentar la persona humana como el centro de toda la vida social

y cultural, resaltando en ella: la dignidad de ser imagen y semejanza de Dios,

y la vocación a ser hijos en el Hijo, llamados a compartir su vida por toda la

eternidad”30.

Para construir desde los valores del Evangelio la cultura del amor y de la vida.

36. Todo esto exige de nosotros un renovado esfuerzo en ámbitos como la

educación y la formación de la conciencia ciudadanas de manera que se

fundamenten con solidez los cimientos de una nueva patria. Se requerirán

nuevos procesos educativos, que formen en valores para el tiempo nuevo,

principalmente en las nuevas generaciones, y que alimenten la esperanza de que

ese tiempo nuevo sea también bueno y propicio para todo el pueblo dominicano.

26 Juan 2,4

27 Sermón 80,8.

28 Cf. Discurso Inaugural de Benedicto XVI de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano

y del Caribe.

29 Ibíd.

30 Documento de Aparecida 480.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 11

37. Es importante resaltar la responsabilidad histórica de los laicos de hacer

presentes los valores del Evangelio en los nuevos areópagos donde hoy se

fragua la cultura moderna. Animamos a los laicos, hombres y mujeres de

nuestro pueblo, discípulos misioneros todos, a asumir, con vocación abnegada y

en coherencia con sus convicciones éticas, la responsabilidad de llevar la luz del

Evangelio a las distintas instancias de la vida pública. La carencia de laicos

comprometidos en el mundo con fe sólida y probada se convierte, a la larga, en

una rémora para el desarrollo humano e integral y para la construcción de una

Patria Nueva para todos.

Realzar los valores que fortalecen nuestra identidad y conciencia de

dominicanos.

38. El lema de este año 2008: “Discípulo misionero: con Cristo, pon en alto tus

valores culturales”, nos compromete a reconocer los valores del Evangelio, ya

presentes en nuestra cultura dominicana. Estos valores nos permiten realizar

nuestra misión evangelizadora, como fermento de una sociedad justa y fraterna

que se va fraguando, con la fuerza del Espíritu, nueva cada día31. Para resaltar

estos valores culturales dominicanos es preciso que todos los descubramos

primero y que juntos los propaguemos con los medios disponibles, siguiendo las

estrategias propias del Plan Nacional de Pastoral.

39. Sabemos que la cultura representa el modo particular con el cual las personas y

los pueblos cultivan su relación con la naturaleza y con sus hermanos, con ellos

mismos y con Dios, a fin de lograr una existencia plenamente humana32.

40. Es importante para todos comprender que “La fe sólo es adecuadamente

profesada, entendida y vivida, cuando penetra profundamente en el substrato

cultural de un pueblo.”.33 Ahora bien, la fe cristiana nos muestra a Jesucristo

como la verdad plena. que da sentido a la vida del ser humano. En el contexto

de una cultura, donde abundan las señales de muerte, se nos exige hoy coraje,

espíritu y audacia proféticos para que, desde el anuncio integral del Evangelio,

podamos construir una cultura cristiana de la solidaridad, de la fraternidad, de la

paz y de la comunión. Éste es un imperativo que nos interpela a todos. El

anuncio del Evangelio no puede prescindir de la cultura actual. Ésta debe ser

conocida, evaluada, aprovechada y corregida. En definitiva, asumida por la

Iglesia. La fe, por su parte, deberá engendrar modelos culturales alternativos

para la sociedad actual34.

41. Debemos valorar el gran tesoro y riqueza espiritual, expresada en la religiosidad

popular dominicana, que ha promovido el fervor y ha animado la fe de nuestro

pueblo. De esa experiencia hemos de aprender y, a la vez, debemos iluminarla

31 Apocalipsis 21,5

32 Cf. Documento de Aparecida 476.

33 Documento de Aparecida 477.

34 Cf. Documento de Aparecida 480.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 12

para lograr un verdadero proceso de inculturación de la fe, que nos ayude, en

nuestro crecimiento espiritual, como personas y como pueblo.

42. De ahí la importancia de que todos los agentes de pastoral y fieles en general

asumamos con entusiasmo y decisión nuestro lema del año: “Discípulos

misioneros, con Cristo, pon en alto tus valores culturales”.

3.2. En el camino del Tercer Plan nacional de Pastoral.

Itinerario de Evangelización: un nuevo impulso.

43. La Iglesia en la República Dominicana, con el itinerario de Evangelización del

III Plan Nacional de Pastoral, asume el llamado a la Misión que hace el

Documento de Aparecida. La pastoral de multitudes es un medio adecuado para

ello.

44. Es una buena ocasión para despertar a nuestra Iglesia, y debe ser un momento

fuerte de animación pastoral. Lo estamos comprobando con la implementación

del Plan. Pero no hemos de dormirnos en lo alcanzado. Hay que profundizar y

darle seguimiento a este Plan. El Instituto Nacional de Pastoral, los Vicarios de

Pastoral y los párrocos con sus equipos de animación pastoral deben seguir

asumiendo, con entusiasmo, valentía y generosidad, este propósito.

Renovación de las estructuras comunitarias, parroquiales y diocesanas.

45. El Modelo Ideal de Iglesia nos indica múltiples espacios para la vivencia de la

comunión: familias, pequeñas, comunidades eclesiales y otros tipos de

comunidades de vida, sectores, distritos parroquiales, parroquias, zonas

pastorales y las diócesis. De igual manera los consejos comunitarios,

parroquiales y diocesanos y los equipos y servicios pastorales en cada uno de

los niveles. Todos ellos son formas concretas para hacer efectiva la

participación y el ejercicio de la corresponsabilidad. A la vez, son un reto para

la vivencia del ideal de vida cristiana, expresada en el libro de los Hechos de los

Apóstoles35.

46. De una manera especial queremos motivar y animar el trabajo que se realiza en

las parroquias, no siempre teniendo los medios suficientes y adecuados.

Pedimos a los agentes que no desmayen en su esfuerzo para que ellas, las

parroquias, lleguen a ser “casa y escuela de comunión” 36. No nos cansamos de

insistir en la obligatoriedad de establecer pequeñas comunidades eclesiales, que,

junto al proceso de sectorización, son elementos claves para lograrlo.

Renovación de los dinamismos pastorales: Comunión en la Iglesia y

reconstrucción del tejido social.

35 Hechos 2, 42-46

36 Cf. Documento de Aparecida Mensaje a los Pueblos Nº 3.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 13

47. El documento de Aparecida nos dice que: “La comunión es misionera y la

misión es para la comunión”37. Nuestro III Plan Nacional de Pastoral nos

anima a construir la comunión como Iglesia; y a ser instrumentos de comunión

al servicio del Pueblo Dominicano. Por eso el objetivo general de la primera

etapa de nuestro Plan dice: “El Pueblo de Dios que peregrina en la República

Dominicana, está organizado en familias, grupos de vida y comunidades,

aceptando y valorando su identidad y sensibilizando a la fraternidad y a la

solidaridad, para ser signo del Reino de Dios”.

48. Todo eso se hace visible en la vivencia de una serie de valores, que marcan la

vida y el dinamismo de parroquias y comunidades en este momento y que han

quedado plasmados en nuestro objetivo de esta primera fase del Plan. “El

Pueblo de Dios que peregrina en la República Dominicana, acepta y valora su

identidad, creciendo en su autoestima, sensibilizándose a la acogida y

realzando sus valores culturales, para ser signo del Reino de Dios”

49. Es necesario que todos reavivemos la experiencia de la fe y la espiritualidad

católica, para que. como Iglesia que peregrina en la República Dominicana,

desde el encuentro personal y comunitario con Jesucristo, y con la

disponibilidad, entusiasmo e integración de sus discípulos misioneros, en estado

de misión permanente, asumamos, como meta, realzar nuestros valores

culturales; continuar el proceso de formación estructurado y sistemático del

itinerario de Evangelización; capacitar a los agentes a nivel teológico-pastoral; y

consolidar las diferentes estructuras pastorales.

50. Motivamos desde aquí, especialmente a los presbíteros, diáconos, consagrados,

consagradas y a los movimientos y asociaciones laicales, a la aplicación del

Plan de Pastoral de la Iglesia en la República Dominicana, promoviendo el valor

y el lema del mes en los diferentes espacios sociales y eclesiales, especialmente

a través de los medios de comunicación social.

51. De ahí la importancia que tiene el proceso a seguir para la aplicación del Plan:

sectorización del equipo de coordinación del sector para llegar a todos; la red de

mensajeros; la carta mensual del párroco a su comunidad; el equipo de

redacción de la carta mensual; la realización de la acción significativa en las

familias, en el sector y con los destinatarios de las diferentes Comisiones

Pastorales; y el estudio por grupos en los sectores del tema del mes. Especial

valoración hacemos de la celebración eucarística dominical, en la que se celebra

el valor del mes unido a la Palabra del Domingo.

52. También, hay que resaltar: la importancia del trabajo de las Comisiones de

pastoral a nivel nacional y diocesano que, realizando lo específico de su área,

asume el valor del año, y de cada mes; la promoción del lema por medio de

cartelones, afiches, cruzacalles y calcomanías con el valor del mes; la

organización del Equipo de Animación Pastoral en cada nivel; la vivencia de la

37 Documento de Aparecida 163.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 14

espiritualidad de comunión por medio de los retiros de Espiritualidad de

Comunión y los talleres de formación de equipos. Es nuestro aporte a la

reconstrucción del tejido social y animamos a todos a seguir por este camino

con un esfuerzo sostenido.

53. Con los obispos en Aparecida estamos convencidos de que esta propuesta es

fuente de renovación de la acción pastoral y que el llamado a la misión debe ser

punto de partida para el proceso de Evangelización en nuestro país 38

3.3.Renovación de los dinamismos pastorales para llegar a los bautizados

alejados.

“Vayan más bien a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”

39.

54. El lema del año pasado: “Discípulo del Señor acoge al cercano y busca al

lejano”, no debe olvidarse ni engavetarse. Nos recuerda que el primer trabajo en

este esfuerzo renovador y de la misión en nuestro país ha de ser buscar a los

católicos fríos y alejados. No son alejados por la distancia sino porque muchos

han perdido la capacidad de entusiasmar sus vidas con la Buena Noticia del

Evangelio.

55. Hemos de salir de nuestras iglesias y capillas, de nuestras oficinas, de nuestras

seguridades y comodidades y llegar a ellos, a sus vidas, a sus corazones y

decisiones para que redescubran a Cristo, “el Señor” de sus vidas, único

“Camino Verdad y Vida”, para que en El tengan “vida y vida en abundancia”40.

56. Hemos de salir al encuentro de la oveja perdida, y hacerle saber que ésta es su

casa. Lo hemos de hacer con entusiasmo, con creatividad, con alegría, con

espíritu fraterno y con audacia, especialmente en los ambientes difíciles y

conflictivos de nuestros barrios emergentes y de nuestros campos desolados,

también en los barrios residenciales, donde los muros de seguridad aíslan de la

fraternidad y ocultan una gran soledad. “Acoge al cercano y busca al lejano”

nos empuja a ser una Iglesia abierta, sensible, que tiende la mano, que se hace

como Pablo: “todo para todos, aunque sea para salvar por lo menos a

algunos”41.

Llevar al reencuentro con Jesús desde una experiencia vital: La Iniciación

Cristiana.

57. La mejor manera de animar a los alejados para el “re-encuentro con Cristo” es el

camino de la iniciación cristiana. Lo decíamos en la Carta Pastoral del 2007 y lo

retomamos de nuevo aquí: “Invitamos a todo el Pueblo de Dios a realizar un

proceso de iniciación cristiana y de formación permanente, que propicie el

primer encuentro con Jesucristo y desemboque en la edificación de una

38 Documento de Aparecida. Mensaje a los Pueblos Nº 3.

39 Mateo 10,6

40 Cf. Juan 10,10

41 1Corintios 9,22

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 15

comunidad cristiana madura, que genere los servidores, misioneros y

misioneras, que requiere el mundo de hoy para su transformación”42.

58. El proceso de iniciación cristiana debe partir del anuncio del Kerigma;

introducir en el catecumenado, siguiendo cuidadosamente el Rito de Iniciación

Cristiana de Adultos. Es importante que toda la comunidad eclesial, desde el

fervor y el entusiasmo, se sienta sujeto de este proceso de evangelización. Por

eso “debemos ofrecer a nuestros catequistas de adultos una adecuada

formación, que les capacite en el acompañamiento a los catecúmenos y en su

integración a la comunidad”.43

59. La Lectio Divina o la Lectura Orante de la Palabra recobra un especial y

singular valor, en el camino de formación y maduración en la fe de los

discípulos misioneros.

Con la atracción del amor.

60. Hay que tener sumo cuidado para que el esfuerzo. que se realiza, respete a cada

persona en su conciencia y dignidad. El Evangelio no ha de ser impuesto sino

propuesto, con la persuasión que nace de la verdad y del amor. Recordemos que

ya en el documento de Puebla la Iglesia se comprometía a anunciar: La verdad

sobre Jesucristo, el Hombre y la Iglesia para que el hombre alcance su plenitud:

“y conocerán la verdad y la verdad les hará libres”

44

61. Rechazamos toda forma de proselitismo que manipule y violente las conciencias

de las personas. Animamos a que todos y especialmente las asociaciones

laicales, revisen en conciencia sus programas y actividades para el primer

anuncio (Kerigma). Hemos de llevar a los hermanos a que descubran el amor

de Dios manifestado en Cristo Jesús y a permanecer en él45. Como nos ha dicho

el Papa Benedicto XVI: La Iglesia no hace proselitismo. Crece mucho más por

“atracción”: como Cristo “atrae todo a sí” con la fuerza de su amor, que culminó

en el sacrificio de la Cruz”46

CONCLUSIÓN.

“has dejado el mejor vino para el final” (Jn. 2,10).

Invitados a la “Fiesta de Bodas”

62. “Les falta el vino”, le dice María a Jesús47. Hay muchas situaciones de la

realidad dominicana que necesitan del Espíritu del Señor para ser transformadas

y convertirse en motivo de alegría, de fiesta. En este contexto que hemos

descrito, con señales que nos desalientan y con otras que nos dan esperanza,

42 Carta Pastoral con Motivo del Día de la Altagracia del 2007. Nº 19.

43 Carta pastoral 2007. Citando al Primer Concilio Plenario Dominicano, números 242 y 244.

44 Juan 8,32

45 Juan 15,9

46 Benedicto XVI. Homilía en la Eucaristía Inaugural de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano

y del Caribe. Aparecida 13 de Mayo 2007.

47 Juan 2,3

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 16

hemos de sentirnos invitados a la fiesta del Reino. Nosotros, al igual que María,

figura de la humanidad nueva48. Como Jesús y sus discípulos, estamos invitados

a la fiesta de bodas49. Por ello, hemos de asumir de forma decidida y valiente

esta realidad que muchas veces nos agobia y de la que tantas y tantas veces nos

quejamos, intentando culpar a otros. “Todavía no es mi hora”50, no ha de ser

entendido como un escape de nuestra responsabilidad, sino como una forma de

situarnos en tensión escatológica, para que la dicha de compartir la vida en

fraternidad y en la sencillez de lo cotidiano llegue a su plenitud cuando Dios sea

“todo en todos”51. Nos queda a todos la tarea de hacer que el “vino mejor”

llegue a todos y anime la fiesta de la vida de nuestro pueblo.

63. Para estar en el banquete hemos de tener puesto nuestro “traje de fiesta”, que no

es otro que el del amor, como Jesús, que con humildad se abaja52 para servir53.

Es ésta la única forma grata a Dios de vivir los valores del evangelio en nuestra

cultura. “Los cristianos, con los talentos que han recibido, talentos

apropiados, deberán ser creativos en sus campos de actuación: el mundo de la

cultura, de la política, de la opinión pública, del arte y de la ciencia”54.

Llamados a ser signos creíbles que provoquen la fe.

64. El testimonio transparente de nuestra vida, nuestra fe y nuestra acción

evangelizadora deben llevar la fuerza de la persuasión que seduce y atrae.55 Para

ello no necesitamos signos espectaculares; hemos de ser el granito de mostaza56,

la levadura que fermenta la masa57. Basta con que cada uno de nosotros haga lo

que tiene que hacer, y lo haga bien, con honestidad y apegado a las verdades

evangélicas que la Iglesia ha pregonado por siglos en nuestras comunidades, que

se quiere retomar en nuestro III Plan de Pastoral. Por eso, siguiendo el

Documento de Aparecida, nos comprometemos a:

65. “Ser una Iglesia viva, fiel y creíble que se alimenta en la Palabra de Dios y en

la Eucaristía”58; que vive con convicción y alegría su condición de discípulo

misionero. Una iglesia que forma comunidades vivas ministeriales, fraternas,

que impulsen la acción misionera, desde la diversidad de carismas, en espíritu

de comunión.

48 Apocalipsis 12, 1

49 Juan 2,2

50 Juan 2,4

51 1Corintios. 15,28

52 Filipenses 2,5-11

53 Juan 13,13-15

54 Documento de Aparecida 480.

55 Documento de Sínteses, 166.

56 Mateo 13,31

57 Mateo 13,33.

58 DA. Mensaje final.

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 17

66. Asumimos la tarea de: “promover un laicado maduro, corresponsable con la

misión de anunciar y hacer visible el Reino de Dios”59. Adquiere en este

sentido especial relieve la participación activa de la mujer en la sociedad y en la

Iglesia; y el acompañamiento a los jóvenes en su formación y búsqueda de

identidad, vocación y misión.60

67. Vemos urgente, “la necesidad de mantener con renovado esfuerzo nuestra

opción preferencial y evangélica por los pobres”61. El fortalecimiento audaz de

la pastoral de la familia y de la vida, el cuidado de la creación, trabajar con

espíritu ecuménico con todas las personas de buena voluntad en la construcción

del Reino,62 son algunas de las tareas más urgentes que la realidad actual

demanda de los cristianos.

María ora con la Iglesia en la espera de un nuevo Pentecostés.

68. “¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las

personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y

compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de

“sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza!63 Hemos de proclamar

ante nuestra sociedad “que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y

salvados por la victoria pascual del Señor de la historia”64 Animamos a todos

los católicos a no quedarnos en actitud pasiva. El momento presente nos urge a

tomar nuevas direcciones para proclamar el Evangelio. El Señor nos convoca en

la Iglesia porque quiere que crezca el número de sus discípulos misioneros en la

construcción de su Reino en nuestra Nación.65

69. No estamos solos, María, Virgen de la Altagracia, Madre de todos los

dominicanos, nos mira y nos protege con su inmenso amor maternal. Como hizo

con los primeros discípulos66, ella está presente y nos anima hoy a perseverar, y

nos dice: “hagan lo que él les diga”67. A ella, Nuestra Madre68, hemos de

volver la mirada agradecida por habernos entregado a su Hijo, por habernos

acogido como hijos suyos, por cuidarnos como discípulos misioneros.

Que Dios les bendiga a todos.

59 Ibíd.

60 Cf. Documento de Aparecida. Mensaje final.

61 Ibíd.

62 Cf. Documento de Aparecida. Mensaje Final

63 Documento de Aparecida 548.

64 Ibíd.

65 Cf. Documento de Aparecida 548.

66 Hechos 1,14

67 Juan 2,5

68 Juan 19,27

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 18

CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANO

S.E.R. Nicólas de Jesús Cardenal López Rodríguez

Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Primado de América.

S.E.R. Mons. Ramón Benito De La Rosa y Carpio

Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros

Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano.

S.E.R. Mons. Roques Adames

Obispo Emérito

S.E.R. Mons. Juan Antonio Flores Santana

Arzobispo Emérito

S.E.R. Mons. Príamo Tejeda

Obispo Emérito

S.E.R. Mons. Fabio Mamerto Rivas, SDB.

Obispo Emérito

S.E.R. Mons. Jerónimo Tomás Abréu Herrera

éu Obispo Emérito

S.E.R. Mons. Jesús María De Jesús Moya

Obispo de San Francisco de Macorís

S.E.R. Mons. Francisco José Arnaiz, S.J.

Obispo Emérito

S.E.R. Mons. José Dolores Grullón Estrella

Obispo de San Juan de la Maguana

S.E.R. Mons. Antonio Camilo González

Obispo de La Vega

S.E.R. Mons. Amancio Escapa, OCD.

Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santo Domingo

S.E.R. Mons. Pablo Cedano Cedano

Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santo Domingo

S.E.R. Mons. Gregorio Nicanor Peña Rodríguez

Obispo de Nuestra Señora de la Altagracia, Higuey

Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 19

S.E.R. Mons. Francisco Ozoria Acosta

Obispo de San Pedro de Macorís

S.E.R. Mons. Freddy Antonio de Jesús Bretón Martínez

Obispo de Baní

S.E.R. Mons. Rafael L. Felipe Núñez

Obispo de Barahona

S.E.R. Mons. Diómedes Espinal de León

Obispo Mao-Montecristi

S.E.R. Mons. Julio César Corniel Amaro

Obispo de Puerto Plata

S.E.R. Mons. Valentín Reynoso Hidalgo, M.S.C.

Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santiago