Congelado en el pasado

Por El Nuevo Diario jueves 10 de mayo, 2012

Fue todo un verdadero acontecimiento y regocijo, la llegada al país de la televisión de pantalla a color en la década de los años 60:”La general Electric” que trajo mi madre desde los Estados Unidos…era de pantalla blanco y negro, en cuya época solíamos ver las series más interesantes de entonces; La Novicia Voladora, protagonizada por Sally Field, los comics de mejor ratings como las de Batman, El avispón verde con (Bruce Lee), el Santo, Wytte Eyre, Bonanza, Isla de Guilligan etc. Recuerdo además los cartones animados más seguidos por los niños: Mr.Magoo, pixie y dixie, el lagarto guancho, pájaro loco, Mickey Mouse, mundo del pequeño Adam…en fin series de televisión de la época.

Recuerdo con mucho agrado el programa meridiano “La Hora del Moro” el cual era un toque de queda en todos los hogares dominicanos, dicho programa se transmitía por Radio televisión Dominicana, canal local. Y Rahintel por igual (únicos canales de televisión de entonces).

Ya en el umbral de la década de los 60 surge el acontecimiento esperado por la sociedad norteamericana…la expedición del periplo a la luna del llamado “Apolo 11” (Neil Armstrong), cuya travesía fue parcialmente transmitida por la televisión, a través de imágenes de satélites que nos llegaban de maneras esporádicas. Asociaba a ese gran acontecimiento… la música afro -antillana, de unos de mis favoritos, como lo fueron (Richie Ray y Bobby Cruz)- con sus grandes descargas de “Sonido bestial “cuyas trompetas en contratiempos se escuchaban como fajinas al unísono.

De niño me encantaba degustar los variados sabores de piragua, los famosos jalaos o las pulpas de tamarindo, se vendían por todos los barrios de la ciudad. Mi infancia fue sana e inmaculada, llena de afectos y grandes recuerdos. Quizás una de mi gran frustración fue la de no haber consumado el disfrazarme de diablo cojuelos, (solo llegue a tomarme la medida).

“Mi casa’’ era la mezquita de toda la familia y amistades, éramos receptáculos solidarios, cuya vocación ha sido generacional, era además una época de opulencia tanto en el plano espiritual como en lo material. Cuánto recuerdo aquel cajón cuadriculado de ondas hertzianas “General Electric” compuesto de teclas y botones…todo ‘’reliquia’’ para la época, fue ese radio el que me brinda el honor de haberme nutrido con música de todo género, la que todavía sigo recordando con añoranza. Por eso seguiré congelado en el pasado, por todos esos años maravillosos.