Congreso abre proceso contra diputados acusados de corrupción

Por lunes 17 de octubre, 2005

Brasilia,(EFE).- El Congreso de Brasil abrió hoy un proceso de destitución contra once diputados acusados de recibir sobornos del Partido de los Trabajadores (PT), entre ellos José Dirceu, ex hombre fuerte del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

La apertura formal del proceso en el Consejo de Etica de la Cámara de Diputados ocurrió poco después de la renuncia a sus mandatos de otros dos diputados que estaban en la misma lista.

Paulo Rocha, del PT, y José Borba, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro), eludieron la causa para no perder sus derechos políticos, riesgo que corren los once restantes legisladores.

Con sus renuncias, Rocha y Borba se aseguran la posibilidad de presentar sus candidaturas para las elecciones generales de octubre de 2006, lo que no podrán hacer los otros.

Rocha y Borba son acusados de haber recibido elevadas sumas de dinero a través de terceros del empresario Marcos Valerio Fernandes, quien, según las denuncias, nutría las cuentas paralelas del PT con recursos obtenidos de empresas estatales mediante tráfico de influencias.

Rocha se habría embolsado 470.000 reales (unos 210.000 dólares) y Borba, quien en 1998 estuvo a punto de perder el mandato, admitió haber recibido pagos mensuales para apoyar proyectos oficiales.

Las denuncias de que el PT habría corrompido a un centenar de diputados fueron lanzadas en mayo pasado por el diputado laborista Roberto Jefferson, antiguo aliado del presidente Lula.

Tales revelaciones provocaron la más grave crisis política en el país desde la que llevó a la renuncia al presidente Fernando Collor de Melo, en diciembre de 1992.

Sendas comisiones del Congreso fueron instaladas para investigar tales denuncias, a las que se sumó la prensa.

Por admitir que se benefició de la millonaria contabilidad no declarada del PT, hecho que se tipifica como "rompimiento del decoro parlamentario", Jefferson perdió el mes pasado su mandato de diputado.

Jefferson, de quien el presidente Lula llegó a decir que le firmaría un cheque en blanco por su lealtad, provocó con sus revelaciones la caída de toda la cúpula del PT y de José Dirceu, quien se encargaba de la articulación política desde el Ministerio de la Casa Civil.

Dirceu es uno de los once diputados cuya suerte definirá la Comisión de Etica, al parecer, en abril de 2006, según congresistas.

Esta noticia resulta negativa para el gobierno en el próximo año que será electoral, pues, además de Dirceu, otros cinco diputados están en la lista de candidatos a la destitución.

La crisis política ha reducido considerablemente los índices de aprobación del gobierno de Lula, que aspira a un nuevo mandato de cuatro años, y permitido, por primera vez desde 2003, que al menos otro seguro candidato aparezca en los sondeos con serias posibilidades de triunfo en una segunda vuelta. EFE