Consejero Seguridad afirma hubo equivocaciones sobre armas Irak

Por lunes 14 de noviembre, 2005

Washington, (EFE).- El Consejero de Seguridad Nacional de EEUU, Stephen Hadley, admitió hoy que hubo equivocaciones sobre la tenencia de armas de destrucción masiva en Irak y aseguró que el presidente, George W. Bush, no mintió a los estadounidenses sobre este tema. Hablando en la cadena de televisión CNN, Hadley resaltó que "obviamente" a EEUU le preocupaba que un gobierno vinculado al terror como el de Sadam Hussein poseyera armas no convencionales.

Pero descartó que Bush haya manipulado los informes del espionaje norteamericano que indicaban la existencia de esos artefactos, los cuales todavía no han sido hallados en el país árabe.

Hadley enfatizó que son "completamente falsos" los alegatos de que se hizo un mal manejo de los datos secretos en ese sentido.

Explicó que la controversia sobre los documentos de las armas en poder del derrocado Hussein no han afectado de ninguna manera las políticas del Gobierno de Washington para lidiar contra el desarrollo de programas nucleares en Irán y Corea del Norte.

Indicó que simultáneamente a las presiones para persuadir a estos países a que desistan de sus planes atómicos, se lleva a cabo una mejora de los servicios de espionaje de EEUU.

En respuesta a preguntas sobre si puede haber fallos del espionaje de EEUU en el caso del plan nuclear iraní, como ocurrió con los que se afirmaba que tenía Irak, Hadley manifestó que las reclamaciones contra los iraníes están basadas en datos especiales, y que hay consenso internacional sobre el desarrollo atómico de ese país.

Siguen a la baja índices de popularidad del presidente Bush

Washington, 13 nov (EFE).- Un alto porcentaje de estadounidenses desaprueba la forma en que el presidente, George W. Bush, conduce los asuntos de EEUU, según un sondeo difundido hoy por la revista "Newsweek".

Los índices de popularidad del mandatario están a la baja desde mediados de año y se agravaron por su respuesta tardía a la devastación causada por el huracán "Katrina" en Luisiana, Misisipi y Alabama el 29 de agosto pasado.

Un sondeo hecho por teléfono por "Newsweek" entre 1.002 adultos el jueves y viernes pasados destaca que el 58 por ciento de los entrevistados desaprueba la labor de Bush, la cual solo tiene el visto bueno del 36 por ciento.

Este 36 por ciento representa una pérdida de cuatro puntos del porcentaje de aprobación que el presidente tenía a finales de septiembre.

En el caso más grave, el 73 por ciento no está conforme con la manera que ha tratado la crisis del petróleo, mientras que el 60 por ciento expresó su contrariedad por la forma en que Bush dirige la economía.

El 32 por ciento le dio su aprobación en el caso de la conducción de los asuntos económicos.

Por otro lado, solo cuatro de cada diez estadounidenses del sondeo de "Newsweek" describieron a Bush como honesto y ético.

Más de la mitad de los estadounidenses consultados considera que el gobernante no podrá hacer mucho más por EEUU durante los tres años que le quedan en la Casa Blanca de su segundo período de cuatro años que empezó en enero de 2005.

La popularidad de Bush se ha visto afectada tanto por la demora en atender a los miles de damnificados del huracán "Katrina" como por los fallos de su política en Irak.

Los porcentajes de su aceptación también se han reducido por el escándalo de Lewis Libby, el ex jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, acusado de perjurio y obstrucción a la justicia en el caso de la filtración del nombre de una espía de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y por la renuncia de Harriet Miers a su designación para el Tribunal Supremo.

En el sondeo difundido hoy por "Newsweek", el 68 por ciento dijo que no está satisfecho con la dirección que lleva EEUU en la actualidad. En una encuesta previa de la misma revista el porcentaje de rechazo era del 61 por ciento.

El 54 indicó que alguien actuó de manera inmoral en el Gobierno del presidente Bush sobre la revelación del nombre de la agente encubierta de la CIA Valerie Plame, en julio del 2003.

El nombre de Plame fue publicado después que su esposo criticara al presidente de EEUU por la guerra en Irak.