Constitución Irak subraya diferencia objetivos EEUU y realidad

Por domingo 14 de agosto, 2005

Washington, 14 ago (EFE).- El acalorado debate en torno al borrador de la Constitución iraquí, que se espera esté listo mañana lunes, subraya la diferencia entre los objetivos de EEUU y la realidad que se ha impuesto sobre el terreno.

Más de dos años después de que el Gobierno estadounidense convirtiese su deseo de edificar un Irak secular y moderno que respetase los derechos humanos en uno de los argumentos para justificar la invasión del país, parece claro que el Islam tendrá un papel dominante en la Carta Magna.

"Creo que ese es el tema más importante todavía pendiente", indicó hoy desde Bagdad Zalmay Khalilzad, el embajador de EEUU en Irak, en declaraciones a la cadena de televisión ABC.

El diplomático ha ejercido de mediador en las negociaciones sobre la Constitución tras supervisar la formación de un nuevo Estado en Afganistán, su país natal.

"Existen diferentes puntos de vista entre los que creen que el Islam debería ser 'una' fuente de legislación y los que sostienen que debería de ser 'la' fuente", indicó el representante de EEUU.

Esa situación ha llevado a distintos expertos políticos a afirmar que en lugar de convertirse en un sistema democrático a semejanza occidental, Irak va más bien camino de transformarse en una república islámica.

Pese a las diferencias en ese y otros temas, como el federalismo -o nivel de autonomía del que gozará cada región- Khalilzad expresó su confianza en que kurdos, suníes y chiíes cumplan con el calendario previsto y entreguen el borrador mañana, lunes.

"Los iraquíes me aseguran que pueden acabar (el borrador) y que lo acabarán mañana", indicó el diplomático durante la entrevista.

La posibilidad de que el texto sea fácil de enmendar y que en un futuro se amplíen las garantías democráticas tampoco parece muy probable, ya que en un principio está previsto que las enmiendas requieran la aprobación de dos terceras partes de los 275 miembros del Parlamento.

Los analistas indican que los derechos de las mujeres tampoco saldrán tan bien parados en la Constitución como EEUU quisiera.

Pese a los contratiempos, el presidente de EEUU, George W. Bush, insistió el sábado en la importancia del texto provisional al indicar, en su mensaje semanal radiofónico que "es un paso crítico en el camino para la independencia iraquí".

Por su parte, Khalilzad hizo hincapié de logros en la normalización del país como el hecho de que los suníes formen parte de las negociaciones del borrador constitucional.

El embajador considera clave que los suníes firmen el texto final, dado que buena parte de los atentados terroristas en el país han sido protagonizados por miembros de ese grupo.

La proximidad de la fecha límite para la finalización de la redacción de la Carta Magna provisional hizo que la guerra en Irak volviese a centrar hoy la agenda de los principales programas de televisión dominicales.

Además de la Constitución, el número de efectivos militares en Irak ocupó hoy un lugar prominente en los espacios matutinos.

En ese sentido, dos destacados legisladores, el senador demócrata Joseph Biden y el republicano John McCain coincidieron en señalar la necesidad de desplegar más tropas sobre el terreno.

Biden, el demócrata de mayor rango en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, regresó recientemente de su quinto viaje a Irak y señaló en una entrevista con la cadena NBC que "cada general" con el que se reunió indicó que carecen de los efectivos necesarios para lanzar una campaña decidida contra la insurgencia.

McCain señaló, además, que el número de fuerzas iraquíes con la formación militar necesaria es todavía muy bajo.

La Casa Blanca ha insistido en que el debido entrenamiento de las tropas iraquíes es uno de los objetivos que exige la permanencia de soldados estadounidenses en el país.

Por su parte, Khalilzad indicó que podría haber un aumento de tropas antes de la segunda ronda de elecciones iraquíes previstas para diciembre, aunque destacó que la decisión depende del presidente de EEUU, George W. Bush, y de los principales responsables militares. EFE