Contrapropuesta a Carlos Slim

Por Carlos Luis Baron martes 3 de julio, 2012

Los principales periódicos de circulación mundial en sus ediciones 11 de junio de 2012, reseñan que Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, propone cuatro acciones para dinamizar la economía de los países con alta deuda pública y déficit elevados, lo que asumo yo, también resolverían la problemática social de esos países, es decir los problemas de salud, alimentación, educación, vivienda, electricidad, transporte, comunicación, desempleo, narcotráfico, guerras, emigraciones, delincuencia, corrupción pública y privada, entre otros males, que hoy azotan no solo a esos países sino también a toda la humanidad.

Estas declaraciones fueron expuestas por el Señor Slim durante las Conferencias de Ginebra, que se efectuaron en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde es invitado de honor desde hace tres años.

Estas cuatro acciones son:

A-“Que los gobiernos vendan sus activos, en especial las infraestructuras”.

“Quien tenga autopistas que las venda, aeropuertos que los venda, sectores energéticos que los venda, y así permitirá la inversión privada en sectores estratégicos y ello dinamizará la economía”.

B- “Reducir la inversión pública” (reducir los gastos en educación salud, etc., asumo yo)

C-“Aumentar los ingresos)” (por medio al aumento de impuestos).

D-“Elevar la edad de jubilación a 70 años, porque el límite de sesenta se estableció cuando la gente se moría a los sesenta o poco más, ahora vivimos hasta los 85 o los 90”. Además, entre esta última opción planteada, que tocará a todos los empleados sin distinción de edad, Slim propone trabajar tres días a la semana en jornadas de 10 u 11 horas, para tener libres otros cuatro días y dedicarlos a innovar y a crear.

“Vivimos en la sociedad del conocimiento – plantea Slim- La experiencia y el conocimiento deben valorarse, por ello se puede ampliar el periodo de vida laboral.”

Slim finalizó su discurso exhortando a los políticos “populistas” a dejar de usar la miseria y marginación como una estrategia acercando a quienes la padecen a la modernidad. “La gente que está marginada, que no está en la modernidad, es conveniente para políticos populistas”.

“Se debe “ir incorporando a esas personas que están en el autoconsumo a la economía moderna, la educación y al mercado laboral, a la industria y a los servicios, para generar más empleos”. (Fin de la cita).

Fuente:http://www.americaeconomia.com/negocios-industrias/carlos-slim-sugiere-gobiernos-vender-activos-y-subir-edad-de-jubilacion

Contrapropuesta a Carlos Slim

Las recetas que el Señor Carlos Slim está proponiendo como solución a los problemas que impiden básicamente el desarrollo del Tercer Mundo, está demostrado, están más acorde con sus intereses personales y los del grupo que han impuesto a nivel global el neoliberalismo con su “Libre Mercado” desregulaciones, privatizaciones, y reducción en la inversión publica.

La quiebra de los productores de arroz en Haití, y la de los productores de maíz en México, lo mismo que la ruina total de miles de agricultores en la India y llevado al suicidio a miles de ellos, sumado al endeudamiento externo con aumento exponencial de la pobreza, confirma lo errada de las formulas del Señor Slim para dinamizar la economía de los países con alta deuda pública y déficit elevados.

Como en esta era “civilizada” que estamos viviendo, se trata de que sean las ideas las que se impongan, aunque paradójicamente, estas, están siendo suplantadas por las imposiciones de los más fuertes, con guerras, golpes de estados, o coacciones económicas y financieras, no obstante estas rémoras, tomo la palabra para exponer una contrapuesta a las propuestas del Señor Carlos Slim. Y lo hago aprovechando este medio maravilloso del internet, porque aunque no podamos exponerlas desde el escenario ginebrino cedido gentilmente a Slim, al menos lo podemos hacer desde la comodidad de una sala de trabajo; esperando que las mismas sean divulgadas y de alguna manera que alguien se las haga llegar al señor Slim.

Pues bien… por la década de 1755-1765, un filosofo ginebrino de nombre Juan Jacobo Rousseau (Jean-Jacques Rousseau) en sus obras, “Discurso sobre el origen de la desigualdad” y el “Contrato Social”, planteó los fundamentos de una sociedad corruptora, y el origen de la desigualdad social, tal como la que estamos viviendo en la presente época del neoliberalismo; y expuso como solución, “desarrollar una sociedad, donde nadie sea tan rico, ni tan pobre, para que no haya pobres que tengan que vendérsele a los ricos, ni ricos que puedan comprar pobres, porque ambos no existirán”.

257 años después de vertidos aquellas planteamientos filosóficos, siguen vigentes en los pueblos las sociedades corruptas y corruptoras con grandes desigualdades sociales, constituidas por los extremadamente ricos y los extremadamente pobres, que da prioridad absoluta de manera global, a la acumulación de capital en desmedro del bienestar humano de las mayorías, con la agravante, de que el sistema económico en el cual se sustenta esa sociedad, ocasiona una severa crisis ambiental, con disminución de los recursos naturales, usando además, guerras para la supremacía económica y el control sobre las fuentes de energía y mercados.

Todo lo anterior, adjunto a planes de austeridad con la rebaja de los salarios, la reducción o eliminación del bienestar social y la explotación del trabajo barato en los países subdesarrollados señalados por el Señor Slim, donde paradójicamente sus empresas son protagonistas de estas injusticias, al contrario de traer soluciones, vienen agravando y acumulando los problemas sociales.

De modo, que a la luz de los resultados descritos, las formulas económicas propuestas por el Señor Slim, nunca resolverán los problemas económicos-sociales que el pretende solucionar, al contrario, ya está demostrado, que estos aumentarían aun más la pobreza y las desigualdades que tocan a las mayorías, subyugando a los pueblos con deudas impagables, afectándoles con la disminución en el gasto social, y dañando el Medio Ambiente.

En vista de que definitivamente la receta económica del Señor Slim solo aumentará cada vez más su prodigiosa fortuna personal y la pobreza de las mayorías. Para contrarrestar esta tendencia hago una contrapropuesta al Señor Slim, que consiste básicamente en lo siguiente.

Desarrollar una sociedad al estilo de la formulada por Rousseau. “Una sociedad, donde nadie sea tan rico, ni tan pobre, para que no haya pobres que tengan que vendérsele a los ricos, ni ricos que puedan comprar pobres, porque ambos no existirán”.

Para lograr este objetivo, el talento de los hombres como el Señor Slim, pasará a estar al servicio de la humanidad, revirtiendo lo que hasta ahora es lo común, servirse de la humanidad…

En este régimen, todo hombre que disponga así de su talento, lógicamente disfrutará de los bienes y servicios que le proporcionen una vida cómoda y digna, con lo que además, logrará que su alma no se corrompa y envilezca en la concupiscencia a que arrastran el dinero y el poder, con lo que también asegurará la ganancia del cielo, por aquello, de que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico al reino de los cielos, como también por la máxima bíblica que expresa: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.

Todas estas citas teosóficas cristianas y de otras fuentes, me parecen lógicas, pues ante la temporalidad de la vida, y ante el hecho inevitable de la muerte, de que nada material nos llevamos, la acumulación de fortunas deviene en ser un desatino y un crimen, pues dado que los recursos de la tierra son limitados, cuando tenemos más de lo que necesitamos para vivir, les estamos quitando a otros recursos que ellos necesitan para desarrollar su existencia de una manera digna.

El Señor Slim ni nadie, podrá justificar su pertenencia de 100 mil millones de dólares, ni mucho menos su persistencia en acumular más, ni ante Dios, ni ante la dinámica de la vida, ni ante millones de criaturas que se van a la cama sin probar bocado ni agua, porque no disponen de un dólar para ello, cuando con la sola fortuna del Señor Slim, daría para el hartazgo.

Se reseña en la historia que Alejandro Magno encontrándose al borde de la muerte convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:

Que mi ataúd sea llevado en hombros y transportado por mis propios médicos.

Que los tesoros que he conquistado sean esparcidos por el camino hasta mi tumba, y por último, que mis manos queden balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones para este pedido, a lo que Alejandro contestó:

Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos no tienen, ante la muerte, el poder de curar.

Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.

Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y que con las manos vacías partimos.

También los poetas, a su manera, han conceptualizado en esto de la vida y de la muerte, para enrostrarnos de algún modo, las teosoficas del Eclesiastés respecto a la vanidad de vanidades que hay en eso de la acumulación de tesoros en la tierra, olvidando que polvo eres y en polvo te convertirás. A su modo nuestro poeta Manuel del Cabral nos dice:

Los hombres no saben morirse…

Unos mueren no queriendo la muerte;

otros

la encuentran en un beso, pero sin estatura…

otros

saben que cuando cantan no le verán la cara.

Los hombres no se mueren completos,

no saben irse enteros…

Unos reparten en el viaje sus retazos de muerte;

otros

dejan el odio para cuando vuelvan…

Otros se van tocando el cuerpo

para saber si salen de la trampa…

Los hombres no saben morirse…

Espero que el Señor Slim, y los de su clase, que con su patología de acumulación, se están tomando para si todo lo creado, entienda que su destino no será diferente al de Alejandro Magno o de cualquier otro mortal, ni siquiera diferente al del Dios encarnado en el Cristo, o de los que dicen ser “representantes” de Dios sobre la tierra. Que aprenda a morirse en el corto tiempo que le queda de vida, para que pueda ganar el cielo prometido, o disminuir el Karma que correspondería al tamaño de su angurria y egoísmo.