Cooperativismo y el nuevo orden internacional

Por Carlos Luis Baron domingo 29 de julio, 2012

Si la justicia social internacional es el medio para avanzar hacia la paz mundial, esto nos lleva a considerar la paz como fruto indivisible de las relaciones justas y honestas a todos los niveles (social, político, económico, cultural y ético) de la vida humana.

Cooperación y solidaridad, mediante el diálogo efectivo, nos deben permitir superar las tensiones de bloques hegemónicos en la medida en que reconozcamos que la primacía de la persona y la defensa de sus derechos y libertades están en juego, pues tales valores, de un modo u otro, sufren las consecuencias de las polarizaciones hegemónicas.

Aún cuando en algunos países puedan garantizarse ciertas libertades individuales, el consumismo y la enajenación alteran y falsean los valores de la vida, produciendo una efectiva sofocación de la persona al interior de nuestras sociedades.

El rescate y revalorización de las identidades culturales de cada pueblo, y en nuestro contexto, de nuestra identidad como Patria Grande Latinoamericana, constituyen condiciones indispensables para poder pensar y hacer efectivas, condiciones objetivas de justicia y desarrollo integral.

En el cooperativismo encontramos un modelo nuevo de orden internacional y por eso nuestra participación EN EL AÑO INTERNACIONAL DEL COOPERATIVISMO, con un enfoque totalmente distinto hoy constatamos nuevas y más profundas diferencias entre países y bloques, a partir del manejo y desarrollo de la ciencia y la tecnología. Tales desigualdades no promueven la paz ni el desarrollo armónico, sino, que hacen perpetuar y acrecentar, aún más las condiciones negativas para un desarrollo integral de esos pueblos.

Dolorosamente contamos que los avances que el hombre ha logrado a nivel de la ciencia y la técnica, no están siendo utilizados en beneficio de todos los hombres, sino, para crear más diferencias entre las condiciones de vida y de trabajo de unos y de otros. Sin lugar a dudas, el manejo y desarrollo de la ciencia y la tecnología, en manos de los centros hegemónicos de poder internacional, se ha transformado en un nuevo y sustantivo factor de dependencia que marca, en forma indeleble nuevas y más situaciones de injusticia internacional.

Es el derecho de los pueblos y también de los cooperativistas disponer de sí mismos establecer sistemas de gobierno, elaborar planes de desarrollo, económicos y sociales, determinar sus relaciones internacionales y ejercer su propia soberanía. Ante la actual situación mundial los cooperativistas ante la CELEBRACIÓN DEL AÑO INTERNACIONAL DEL COOPERATIVISMO ha establecido que para el ejercicio efectivo y auténtico de éste derecho es necesario que se de tres condiciones fundamentales: 1) La integración del cooperativismo con un proyecto no alineado; 2) La institucionalización de la libertad, es decir, la vigencia de condiciones que permitan la expresión libre de la soberanía popular como sujeto protagónico y primordial en la auto-determinación de los pueblos. Esgrimir éste derecho de los pueblos, dentro de situaciones confusas o directamente manipuladas por intervenciones venga de donde vengan, en sus más diversas formas.

Necesitamos una red latinoamericana de cooperativistas que ayuden a los hombres y mujeres que producen riquezas a que superen su sufrimiento a través de un proyecto histórico de nueva sociedad basada en la SOLIDARIDAD.