Cosas de la transición

Por Carlos Luis Baron sábado 28 de julio, 2012

Las transiciones en la República Dominicana siempre han resultado periodos prolongados y hasta traumáticos, situación que a veces adquiere dimensiones dramáticas, sobre todo cuando implica el traspaso de mando de gobiernos de partidos diferentes. En el caso que tenemos por delante, por tratarse de dos gobiernos del mismo partido, este debe ser un proceso rutinario, donde el gobierno que concluye aprovecha para finiquitar su obra y el que se avecina se concentra en apuntalar sus propuestas para iniciar su mandato con conocimientos del estado en que recibe la administración que le tocará dirigir.

Ahora bien, dado lo prolongado del período (90 días cuando no hay segunda vuelta), ello da lugar a que la ansiedad se apodere tanto de los que salen como de los que están llamados a entrar, dando lugar a que se produzcan travesuras de los que salen y conjeturas de los que aspiran a formar parte del nuevo gobierno. De ahí que la reducción del período de transición fue hasta hace algunos años un punto de la agenda política del país. La dificultad estuvo en que dado el apresuramiento con que actuaron los constituyentes que tuvieron la responsabilidad de producir la ultima reforma constitucional, no hubo tiempo para detenerse a pensar en cosas tan “irrelevantes”, cuando se tenía en agenda temas tan “relevantes” como la reelección presidencial y la unificación de las elecciones para el establecimiento de un período de seis años para los legisladores y funcionarios municipales, entre otros.

Mientras los días de la transición transcurren, el presidente de turno ha iniciado un activo proceso de inauguración de obras en todos el país, sus funcionarios hacen ingentes esfuerzos por cumplir compromisos contraídos, acelerando el pago de cubicaciones y otras deudas con suplidores.

Por su parte el presidente electo se ha concentrado en contactar los diferentes sectores sociales empresariales, organismos de cooperación y gobiernos amigos, y ha encargado su equipo técnico de la tarea de afinar sus propuestas, recopilar informaciones sobre los programas, proyectos y actividades que tienen en ejecución las diferentes instituciones del Estado, con el propósito de cotejar las acciones que ejecuta el gobierno de turno con las propuestas establecidas en el programa del próximo gobierno, a fin de dar cumplimiento a su consigna de “ Continuar lo que esta bien, Corregir lo que esta mal y Hacer nunca se ha hecho”.

Un buen funcionario aprovecha la transición para dejar en orden las memorias de sus ejecutorias, en tanto que otros quieren aprovechar el tiempo que les queda para hacer lo que no pudieron en el tiempo que tienen el sus cargos. Mientras el largo período de la transición transcurre, la gente se entretiene confeccionando y desbaratando el supuesto gabinete que acompañara al nuevo mandatario.

Por mi parte, aprovecho estos días para disfrutar Los Juegos Olímpicos y otras cosas bonitas que nos da la vida, mientras aguardo que llegue la fecha para evaluar las medidas que pondrá en ejecución la nueva administración en respuestas a las expectativas de una población que ha cifrado sus esperanza en sus propuestas de enfrentar males sociales, económicos, institucionales y morales, que por décadas han profundizados la inequidad, la exclusión social y la desesperanza de una gran parte de población dominicana. ASI ME TOMO LAS COSAS.