CPP y progreso económico

Por Carlos Luis Baron sábado 31 de marzo, 2012

La inseguridad que vive el comercio nacional debido al Código Procesal Penal es muy delicada. En los barrios de la Capital y de la Provincia Santo Domingo hay comerciantes que tienen que pagarles a delincuentes para “proteger sus negocios de otros delincuentes”: la modalidad alcaponesca, hasta ahí ha descendido esta sociedad a consecuencia del uso de ese código.

La Asociación de Farmacias ha indicado que una de las causas de quiebra de las mismas ha sido la delincuencia.

Las Asociaciones de Ganaderos han dicho reiteradamente que los ladrones los tienen encaminados en ese mismo sentido.

Las Asociaciones de Comerciantes se expresan en la misma dirección y viven reclamando porque se haga algo para que la seguridad retorne al país para éllos poder desenvolver sus actividades sin riesgo y sin temor a los asaltos y a las desgracias conexas a los mismos.

¿Cuántos negocios se han ido a la quiebra por los robos y asaltos que carcomen a la economía nacional?

Algunos de esos sectores han efectuado reuniones con las autoridades policiales y del Ministerio Público y se adoptan medidas que a la postre no inciden en evitar la cadena de asaltos que cada día se hace más y más larga.

Hasta ahí ha llevado el CPP al país: esos reclamos tienen una raíz común: el CPP: porque gracias a las facilidades del CPP los delincuentes están en las calles dedicados a sus actividades. Y  aquéllos apremiados por la necesidad y/o con débiles soportes morales que ven ese espectáculo de amplias facilidades para delinquir y seguir delinquiendo no dudan en emular el ejemplo de aquéllos a quienes ven en las calles dedicados a sus actividades delincuenciales sin temor a la ley porque la ley les protege rodeándolos de numerosas facilidades.

Los ladrones son una verdadera plaga que constituye una nube negra gigantesca que cubre todo el territorio nacional.

Antes del CPP ninguno de aquellos sectores sociales mencionados nunca se había expresado de ese modo y lo hacen después del CPP y paralelamente, esto es, simultáneamente cada uno de dichos sectores y en forma muy reiterada: no se trata de simples coincidencias.

Fuera del comercio: las  personas que están en su respectiva casa y que son expoliadas de sus bienes por los ladrones también sufren una merma en su patrimonio, merma que se traduce en la pérdida de bienes que les costó esfuerzos para poder conseguirlos y tienen que hacer nuevos esfuerzos para procurar conseguir esos mismos tipos de bienes. ¿Cuántas personas han sido despojadas de bienes en los robos y asaltos? Ni hablar de dineros. Hasta niños están robando los ladrones.

Los ladrones han hecho consciencia de las amplias facilidades que les da el CPP y por eso se atreven a cualquier cosa.  Numerosas veces los asaltos se producen en plena calle a plena luz del día y hasta en lugares en que su comisión causa sorpresa e indignación (iglesias, cementerios (hasta a un General de la Marina de Guerra se le intentó asaltar en un cementerio mientras visitaba la tumba de un pariente suyo), etc.: nunca se había visto tal cantidad de robos a iglesias de todos los credos).

Estamos contemplando un país en el  que se ha descendido al extremo de exhumar  cadáveres ilícitamente para sacarlos de ataúdes  de alta calidad y, consiguientemente, de alto costo, para robar dichos ataudes y venderlos, dejando los cadáveres tirados en los lugares cercanos a las tumbas en los cementerios;  ante esta situación se ha generado la práctica de que los familiares de otros deudos a enterrar, poniendo la barba en remojo, han acudido a maltratar los ataúdes que compran para que los ladrones, al ver dichos féretros maltratados, desistan de su intención de intentar robarlos; se trata de algo tremendo, indudablemente que andamos mal.

Y se han producido casos de robos que no sólo causan sorpresa, sino también, y paradójicamente, y lamentablemente, hasta risas mezcladas con aquella: hasta perros se han llevado los ladrones junto con los bienes que han ido a robar.

El CPP no es desarrollo, es un atentado contra el progreso y el desarrollo económicos del sector serio de la sociedad dominicana. Este país no se va a poder desarrollar económicamente con un código que protege a los delincuentes en vez de a las gentes serias.  El CPP es un clavito, para hacer uso de la expresión popular, (en realidad es un clavazo, un clavo gigantesco) en el zapato para el país en su camino hacia el desarrollo y la modernidad; el país no podrá caminar bien hasta que ese “clavito“ no sea extraído.

Los ciudadanos sólo dicen que ese código lo único que ha venido a hacer es a destruirle la vida a los dominicanos de trabajo.

 

La delincuencia en las  provincias turísticas se ha incrementado de una forma que espanta. El turismo es afectado con tantos actos delincuenciales contra los turistas como nadie había presenciado anteriormente. Si las noticias de esos actos delincuenciales trascendieran al exterior el turismo en las provincias turísticas se iría a pique totalmente de la noche a la mañana.

En todos los polos turísticos, sin excepción, es un arrase diario lo que tiene la delincuencia después de ese código, lo cual se ha reflejado incluso en el nivel del turismo. Muchos de los pocos turistas que vienen al país son víctimas constantes de atracos y robos y por eso se van de una vez, aterrorizados lógicamente con perder bienes jurídicos de superior entidad al dinero o a una posesión material (la vida o la integridad física, etc.).

Si las autoridades legislativas no meten sus manos respecto del CPP en algún momento las provincias con polos turísticos dejarán de seguir teniendo polos turísticos. La delincuencia en los polos turísticos está que hiede a barco viejo, y eso viene después del CPP.  Se puede decir que el país fue estragado por el CPP. Hasta ahí ha llevado el CPP al país.

En el tiempo que lleva ese código ha quebrado más empresas que otra cosa por los robos que ha generado.

El progreso y el desarrollo son metas imposibles de lograr con la vigencia del CPP, son metas fallidas con la vigencia del CPP.

El CPP aniquila las esperanzas de este pueblo progresar.

Con un código como el Procesal Penal no avanza ni progresa ni se desarrolla un pueblo, ni puede ni podrá avanzar ni progresar ni desarrollarse un pueblo, pues los ladrones, asaltantes y atracadores son ahora los dueños del país gracias a ese código.

Con el Código Procesal Penal es imposible que la República Dominicana pueda progresar ,desarrollarse y avanzar económicamente, pues aquí un robo malogra a cualquier micro, pequeña o mediana empresa, sea dejándola sin capital, sea dejándola sin maquinarias o utensilios o insumos. Ojo con ese código, hace tiempo que debieron de ponerle un límite a las tantas facilidades que les da a los delincuentes. Hace tiempo que los legisladores debieron de derogarlo y substituirlo por un código eficiente en la lucha contra la delincuencia.

Los legisladores dominicanos deberían de analizar la grave situación existente a partir de la puesta en vigor del CPP relacionando las consecuencias negativas que tiene la delincuencia sobre la producción para que puedan apreciar que en gran medida nuestro aparato productivo ha sido destruido por el accionar de los ladrones que el CPP tiene y mantiene en las calles.

El ladronismo generado por el CPP tiene en jaque a la producción nacional.

El sector productivo no sólo tiene que dedicar amplios esfuerzos para producir, sino que también ha tenido y tiene que mantenerse prestándole atención a tener que protegerse del ataque sistemático de la delincuencia en su contra.

Y para eso tiene que invertir en protegerse, los que de dicho sector pueden, contratando guardianes privados, comprando armas de fuego, instalando sistemas de vigilancia, haciéndose representar en justicia para sostener un proceso cuasi-totalmente perdido de antemano, etc.; todo lo cual no sólo es oneroso e injusto, sino que, peor aún, a la postre, también deviene en insuficiente, pues el exagerado tecnicismo jurídico con que el CPP ha blindado a los ladrones y delincuentes en sentido general hace a éstos casi intocables por la Justicia Penal que funciona sobre la base de dicho código.

Esta realidad, que se da en la República Dominicana y en todos los países de Latinoamérica que usan el Código Procesal Penal producto de dichos países haber copiado el CPP Tipo para Iberoamérica, ya ha sido oficialmente admitida por la Organización de las Naciones Unidas