¡Creación zonas de tolerancia!: Funesta iniciativa

Por Carlos Luis Baron jueves 15 de marzo, 2012

La verdad es que, con tantas cosas importantes sobre las que se debe legislar en este país, en pos de su real desarrollo, y beneficios de las grandes mayorías nacionales, resulta más que cuestionable el que algunos congresistas se aboquen al sometiendo de proyectos de ley, con los que nada en realidad se va a resolver o avanzar; sino que, por el contrario, lo que podrían representar es mayores gastos no reproductivos para el Estado dominicano. Según aparece publicado en el periódico “HOY”, en su edición de fecha 13-3-12, la diputada Esther Minyety (PRD, por San José de Ocoa), reintrodujo el proyecto de ley, de su iniciativa, para el establecimiento de zonas de tolerancia específicas en la República Dominicana, en las que se habrían de agrupar las denominadas “trabajadoras sexuales”, para el ejercicio libre de la prostitución, que bien podría llamarse, diríamos nosotros, un comercio de carne humana vivificada, al igual que ocurre en otras latitudes, según ella.

¡Que pena!, que estos legisladores nuestros, con sus excepciones claro está, que tan bien remunerados resultan, con los dineros propios de la población, a la cual dizque representan, en vez de inclinarse real y efectivamente por crear condiciones y propulsar iniciativas tendentes a ir eliminando, hasta erradicar por completo prácticas sociales de esa naturaleza, tan deleznables y dañosas en todos los sentidos, lo que procuren sea estimularlas con propuestas de esa clase.

Hay muchas personas que desconocen que, uno de los temas más complejos e inescrutables en el marco de la mente humana, que siempre lo ha tenido como inquietante la sociedad mundial, y sobre el cual todas las religiones y los maestros de la sabiduría de ordinario han guardado respeto y mantenido cierta reticencia a través de los siglos, ¡es el sexo!; por ser una actividad que, no sólo tiene que ver con el instinto animal que se atribuye convencionalmente con respecto a las personas, sino que su origen y finalidad se corresponden con necesidades, mandatos y predicamentos altamente esotéricos, que guardan estrecha relación con la evolución espiritual de los seres humanos (Atributos divinos), sobre el planeta Tierra.

Por consiguiente, el mismo no debe ser utilizado para trabajo; como un comercio propiamente, amén de no observarse los aspectos degenerativos y los riesgos probables que envuelve. La mujer no debe considerarse nunca como objeto cualquiera de utilización, a los fines de lograr satisfacciones placenteras momentáneas.

Eso, sí que es subestimarle, denigrarle, maltratarle; es decirle, entre otras cosas, sólo para eso es lo que sirve; ese es tu valor; ¡lo cual, no es verdad!

Claro, dicen algunos connotados pensadores que, el no saber es la causa de muchos intentos que, por lo regular se tornan fallidos, o arrojan frutos contrarios inadvertidos que jamás se esperan; que contribuyen a aumentar la ilicitud de las acciones humanas, y de determinados comportamientos que se observan, en vez de enmendarlos, o de erradicarlos por completo. Creemos que, en nuestra humilde opinión, por ahí debe andar el origen, inconsciente por supuesto, del proyecto de ley de que se trata.

A los fines de que, les pueda servir como aguijón inductor hacia la investigación debida, por parte de los lectores interesados sobre la temática, me voy a permitir incluirles aquí tres citas del libro “Tierra” -“Las Claves Pleyadianas de la Biblioteca Viviente” -, de Bárbara Marciniak (1997):

a) “En vuestro planeta se os ha mantenido ignorantes en lo que se refiere al sexo. Para vosotros es un asunto puntual y que, en el mejor de los casos, os da placer, pero en verdad es un asunto bastante cósmico. Un patrón energético os conecta con y atrae inmediatamente energías invisibles cuando hacéis el amor con otra persona”.

b) “Debéis perseguir el ideal de utilizar vuestra expresión sexual para regeneraros en lugar de degeneraros. Hablar de sexualidad supone hablar de hormonas. La sexualidad excita el núcleo de vuestras células, y los filamentos codificados de luz se entrelazan. Como con un imán, las energías se sienten atraídas y se enfilan en la misma dirección………….”

c) “El sexo es algo maravilloso. Es uno de los regalos más gloriosos que tenéis, como seres humanos, para descubrir vuestra identidad. No obstante, tenéis que aprender a usarlo. Nadie os ha enseñado las ramificaciones energéticas que tienen lugar cuando dos personas hacen el amor…..”

Como se puede advertir, el asunto es bastante delicado, en el marco de un contexto que no se puede obviar – el espiritual –, que es nuestra verdadera esencia. Como también inescrutable, casi total resulta, en el ámbito cósmico-esotérico.

Es por todo ello que, una propuesta como esa de que se trata en esta ocasión, debe mover a una alta reflexión previa, muy sosegada, tanto por parte de quien la origine, como de todos aquellos que luego tengan que ver con su eventual aprobación.