Crece la distancia entre Japón y Perú sobre el caso Fujimori

Por jueves 17 de noviembre, 2005

Tokio, 17 nov (EFE).- La negativa del primer ministro Junichiro Koizumi a recibir al presidente Alejandro Toledo en la cumbre del APEC, profundiza el abismo entre Japón y Perú por el caso del ex presidente Alberto Fujimori, quien la semana pasada puso fin en silencio a cinco años de exilio voluntario en el archipiélago de sus padres. Koizumi dijo hoy que la reunión pedida por Toledo en el marco del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebra en Pusan, Corea del Sur, no era posible por "falta de tiempo".

Aunque fuentes peruanas habían anunciado que Toledo mencionaría la detención de Fujimori en la supuesta cumbre con Koizumi, Tokio desvinculó la negativa del caso del ex mandatario peruano.

Según dijo a EFE Akira Chiba, un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores japonés, el rechazo de Koizumi obedece a que otras reuniones bilaterales del mandatario nipón en Pusan "habían sido fijadas con mucha antelación".

La cumbre del APEC tendrá lugar el viernes y el sábado en la localidad surcoreana situada al sureste del país y "Koizumi permanecerá allí sólo una noche", anotó el portavoz.

"Es una simple cuestión de agenda" agregó y reiteró que Japón considera que el caso del ex mandatario detenido en Santiago está "en manos del poder judicial chileno".

Las relaciones entre Japón y Perú se hallan en uno de sus momentos más delicados después de que Lima calificara de "inaceptable" la petición que hicieron las autoridades niponas a las de Chile para que dieran a Fujimori un "tratamiento justo".

El Gobierno peruano materializó ese malestar el jueves de la semana pasada con la retirada de su embajador en Tokio.

La cancillería japonesa explicó posteriormente que la expeditiva visita de sus diplomáticos a Fujimori tras su detención en Chile obedece a los procedimientos habituales con sus nacionales y aseguró que no tiene "ningún interés" especial en el futuro del ex mandatario.

Factores como el rápido reconocimiento de la nacionalidad japonesa a Fujimori tras su llegada a Tokio a finales de 2000, y la negativa a entregarlo a Perú citando la ausencia de un acuerdo bilateral de extradición, sentaron las bases para las suspicacias que alimentan el actual distanciamiento.

El apoyo a Fujimori por parte de políticos nacionalistas durante su exilio de cinco años en Tokio, contribuyó a reforzar la percepción de que el ex mandatario es protegido por una "mano oculta".

Mientras la detención de Fujimori resquebraja las relaciones bilaterales, el gobierno japonés se apresura a desmentir que haya existido una estrategia oficial para defender al ex gobernante.

"No tenemos, ni hemos tenido ninguna agenda oculta", dijo esta semana a EFE Tomohiko Taniguchi, otro diplomático japonés que enfatizó el distanciamiento de su gobierno hacia el ex mandatario.

El interés oficial en Japón por el caso de Fujimori es "absolutamente nulo" enfatizó Taniguchi, quien aclaró que el ex gobernante seguirá teniendo la atención que le corresponde por su nacionalidad nipona, la cual podrá tener hasta que renuncie a ella.

Fujimori, que tiene 20 procesos penales abiertos en los tribunales peruanos, abandonó Japón el 6 de noviembre para viajar de manera sorpresiva a Santiago de Chile.

En la capital chilena fue detenido horas después de su llegada y desde entonces permanece en una dependencia policial, a la espera de que se resuelva su posible extradición a Perú.

En Corea del Sur Koizumi se verá con el presidente chileno, Ricardo Lagos, inmediatamente después de su cumbre con el presidente anfitrión, Roh Moo Hyun, para hablar sobre el futuro del tratado bilateral de libre comercio.

Comentaristas extranjeros en Tokio vaticinan que el anuncio conjunto que tienen previsto hacer Koizumi y Lagos sobre el lanzamiento oficial de las negociaciones para el TLC entre Japón y Chile, confirmará cuán poco importa Fujimori en la política exterior nipona.