Crítica alegre

Por Carlos Luis Baron sábado 15 de diciembre, 2012

En nuestro país hay una tradición periodística oposicionista, gatillo alegre y evidentemente politiquera. La presente administración que encabeza el Presidente Danilo Medina -y que inició el 16 de agosto de este 2012- ya está siendo evaluada (¡válgame Dios!), por esa tradición “periodística”, con el ojo de la desconfianza y de que ya el presente cuatrienio pasó. Así, un famoso cronista de esa escuela, sentenció que el Presidente Danilo “es más de lo mismo”.

Otros quieren que agarre a los sindicados, o supuestos corruptos del pasado gobierno de su partido y que él mismo los “tranque” en Najayo, la Victoria o la Fe. Es decir, quieren un Presidente que usurpe las funciones de otros poderes del Estado. Pero curiosamente, cuando esos “hacedores de opinión pública” tuvieron a su Presidente (Hipólito Mejía) se quedaron calladitos. Unos desparramados en el organigrama estatal nacional; y otros, en el servio exterior. Los más discretos, con abultada nómina de publicidad estatal. ¡Redondo negocio! ¿Eh?

Hubo uno, entre ellos, poeta e intelectual que le tomó, en su derecho cívico, un puesto público al más bullanguero y Berlusconi de nuestro político. Todavía -y de eso hace un tiempo- el referido vate ni habla ni escribe de la tronera “bancaria” ni del descrédito internacional de esa aventura política-electoral en la que cabalgó a ritmo de “Penélope”.

El gatillo alegre de esa tradición periodística nuestra, está estratégicamente aceitada para hacer añico varios objetivos: toda acción gubernamental, o política pública que pueda tener éxito, tratar de enfrentar al ex Presidente Leonel Fernández con el Presidente actual Danilo Medina (dizque diferenciándole como líderes y como gestión de gobierno, pero con su zurrapa o concón), o viceversa; y finalmente, haciendo lo que mejor saben hacer: oposición periodística política (como el PRD está dividido).

Su más reciente hazaña ha sido teledirigir y manipular la “Primavera Árabe” de nuestros jóvenes indignados. El último capítulo de esa Primavera fue transmitir en vivo y directo una jornada de protesta multitudinaria (de apenas algunos jóvenes) cuyo único y exclusivo objetivo era tirar piedras hacia varios blancos (fotografías): Leonel Fernández, Félix Bautista y Víctor Díaz Rúa. ¿No habrá otro método de protesta que incite menos a la violencia?

Pero insisto, hay que darle sustento de demanda social a esas protestas. Digo, si el objetivo es trascender lo politiquero y el show mediático.

Y mientras, al Presidente Danilo Medina, ni siquiera la tregua-tradición de los cien días, les dieron. Pero qué se puede esperar de una tradición “periodística” gatillo alegre, politiquera y resentida. ¡Nada!