Cuando será el final

Por Carlos Luis Baron miércoles 29 de agosto, 2012

Ya no es una película donde el malo, el ladrón o el asesino se imponen desde un principio a las autoridades, tampoco una serie por el tiempo que lleva rodándose, sin que llegue el final de esta tragedia, sino que va para un largo metraje por y para desgracia de los afectados. Vemos que ni siquiera es un juicio por la impunidad de la maldad por ser el jefe, tener la justicia a su favor y por encima de la mayoría imponer su minoría.

En este caso no analizaremos al ladrón o el asesino, sino al malo que aun siendo el malo se convirtió en un traidor. Eso lamentablemente es lo que esta pasando en el Partido Revolucionario Dominicano, donde la minoría se esta imponiendo ante la mayoría, con un traidor que por ser el presidente de esta organización y tener el consejo de disciplina a su favor, sigue ejecutando sus funciones sin que haya una sanción.

Hubo un sector no que le expulsó sino que hábilmente le suspendió, por saber que el malo o traidor contaba con el apoyo del gobierno a través de las altas cortes entre ellas en este caso, el Tribunal Superior Electoral, por entender que en los conflictos interno no tenía competencia, pero si la tuvo, ya que anulo la suspensión y hoy en día busca su afiliación, para ponerle fecha a la próxima convención.

Se su suponía que los leales, que son la gran mayoría impondrían sus decisiones, ya que si sacamos cuenta fue más de un cuarenta y cinco (45) por ciento los que sufragaron directamente por su candidato, contra un cuatro (4) o cinco (5) por que ciento que el traidor disminuyo del partido opositor y, se lo añadió al candidato oficial a través de otras organizaciones, para justificar los recursos supuestamente recibidos, cuya derrota celebraron en el lujoso hotel de esta capital.

El presidente malo o traidor nunca dio señales de apoyar a su partido en las pasadas elecciones, por más esfuerzo que se hizo, por más comisiones que se formaron, ni por más influyentes que le hablaron. Ese no era su objetivo inmediato, sino del partido y su candidato su fracaso, sus compromisos no estaban en su organización, mucho menos de sacarnos de la oposición, sino complacer los acuerdos no plasmados con el gobierno.

Recientemente el ex candidato acordó con los leales presentar una plancha única con candidatos a la presidencia, secretaría general y de organización, para enfrentar al traidor en la próxima convención del partido, pues la suspensión no cuenta, porque ya lo aceptan en la competencia y alguien que haya sido suspendido, no puede presentar candidatura en los partidos.

“En el partido hay una crisis porque existen dos visiones de lo que debe ser el partido”. (Andrés Batista, presidente interino de los leales y presidente en funciones del partido). Si hay una crisis, la cual debió por encima de lo que sea haberla resuelto en un principio y, no postergarla en perjuicio del partido y su militancia, porque el traidor y el perro huevero son iguales; el perro huevero aunque le quemen la boca sigue comiendo huevo y el traidor aunque lo perdonen seguirá traicionando y, esta crisis aunque Bautista no la detalla, pero me creo que esta entre las visiones de los leales y los traidores.

No me aventuro a predecir un final feliz del partido en este largo metraje, de continuar este enfrentamiento, lo mejor sería que ambas partes depusieran sus actitudes, aspiraciones, pensaran en el glorioso, en sus bases que tanto han sido pisoteadas y no levantan cabezas y, de común acuerdo presentar candidaturas comunes a las posiciones internas y externas, para beneficio de todas y todos los perredeistas, pero el traidor no lo va hacer, porque satisfecho no esta todavía de joder y, si pierde la convención por las bases cobrarles su traición, su recurso será la división. Espero equivocarme, porque me esperaba soluciones muy distintas en principio, para poder reorganizarnos y, tener tiempo para hacer nuestros deberes para por menos competir, pero ahora no en dos (2) años.

“Leales buscan los traidores a pesar de ser la minorías, cuan dolor deben sentir las bases en su mayoría, al ver tan semejante vagabundería”.