Cubano se suicida en el Alto Manhattan lanzándose al pavimento desde azotea

Por domingo 2 de octubre, 2005

NUEVA YORK._ Un inmigrante cubano de 64 años de edad, se suicidó esta tarde, lanzándose de la azote del edificio donde residía en el 1332 de la avenida Saint Nicholas y la calle 176, creando un macabro espectáculo público, al que asistieron docenas de curiosos del sector.

Pedro Duarte, quien llevaba décadas viviendo en la ciudad de Nueva York y se desempeñaba como superintendente de un edificio de viviendas en la calle 172, decidió quitarse la vida, sin aparentes motivos.

Vecinos y conocidos del occiso, dijeron a EL NUEVPO DIARIO en la escena, que el inmigrante caribeño, sufría de depresión aguda, lo que probablemente lo llevó a matarse.

Otra versión extra oficial indica que Pedro, quería mudarse a Miami junto a su esposa, una dominicana cuyo nombre se mantiene en el anonimato y que hace dos días había enviado a su compañera a La Florida a diligenciar la búsqueda de una casa, pero al parecer, el objetivo fracasó, lo que contribuyó a la decisión.

“A eso de la 1:15 de la tarde de hoy, Pedro, su esposa y otras personas, estaban en el apartamento donde vivían en el sótano del edificio y pidió a su señora que le colara café, cuando ella estaba en la cocina, él (Pedro) desapareció, subiendo a la azotea, desde donde se lanzó al pavimento”, añadió uno de los testigos.

Una dominicana que compraba ropa en la tienda “La Bella”, situada en el primer piso del edificio y que rehusó identificarse, explicó que el cuerpo de la víctima, le rozó la falda. “Yo lo vi cuando venía en el aire, precipitándose a la calzada, frente a la tienda y daba gritos desesperados”, añadió.

Otro testigo ocular del hecho, informó que Duarte había sido internado por depresión durante dos días en el hospital Presbiteriano del Alto Manhattan y que estaba muy preocupado por abandonar la ciudad e irse a Miami, sin poder lograr apoyo de sus familiares que viven en la ciudad del sol, para que se mudara.

Se dijo que Pedro, debía tomar al menos una docena de pastillas contra la depresión diariamente. Dejó en la orfandad una hija cuyo nombre tampoco fue revelado por las autoridades.

“Estaba muy cerca de donde cayó el superintendente cubano, vi cuando agonizaba, intentó levantarse dos veces, pero parece que se rompió el cuello”, añadió el testigo. Narró que los paramédicos llegaron en unos 20 minutos, cuando todavía estaba respirando. Los auxiliares médicos, fueron a la ambulancia a buscar el aparato de resucitación, pero cuando regresaron a los pocos minutos, ya había expirado.

Con un resplandeciente sol otoñal, el cadáver del superintendente, yacía cubierto con una sábana blanca en la calzada de la transitada avenida que también es conocida como Juan Pablo Duarte Boulevard.

Sangre profusa, se podía apreciar por debajo del cuerpo y sólo sus pies calzados, se exponían destapados al público.

El caso, como es costumbre entre los latinos de la ciudad, atrajo las miradas de cientos de curiosos, docenas de los cuales, se congregaron en los alrededores para seguir el hecho.

El cuerpo sin vida, permaneció en la calzada por espacio de tres horas, hasta que llegaron los médicos de la oficina forense para examinarlo en la misma escena del suicidio. Fue levantado después de las cuatro de la tarde.