Cuidemos el turismo

Por Carlos Luis Baron sábado 11 de febrero, 2012

SANTO DOMINGO.- En el año 2003,cuando la economía dominicana fue severamente afectada por laquiebra de tres de los principales bancos del país, el turismo no solologró rebasar el impacto inmediato de la crisis, sino que además alcanzó unrecord histórico en el incremento de visitantes y el ingreso de divisas.

En ese año, el flujo turístico seincrementó en 19.5 por ciento, representando unos 450 mil turistas adicionalescon relación al 2002. El flujo total de visitantes no residentes alcanzó 3millones 282 mil, superando por vez primera la cifra de los 3 millones deturistas.

En ingresos de divisas, elturismo aportó 380 millones de dólares más que en el 2002, al totalizar 3mil 110 millones, superando también por primera vez la marca de los 3 milmillones de dólares. Para medir la significación del turismo en la economíanuestra, bastaría resaltar que las exportaciones de productos tradicionalessolo alcanzaron en el mismo año US$847.3 millones, mucho menosde la tercera parte de lo que registró la llamada industria sin chemenea.

Pero el desempeño del turismodominicano en el año de la gran crisis no solo fue bueno para los touroperadores y los hoteleros, sino también para muchos otros sectores asociados, incluyendo al gobierno, la industria de la construcción,el comercio, el transporte, la agricultura, la agroindustria, laartesanía, la cultura, la economía informal, y loscientos de miles de empleados directos e indirectos que dependen de estaactividad.

Un sector relegado

El punto viene a cuenta a propósitode los eventos internos que muestran elestado de indefensión que vive la principal industria del país, apesar de ser el motor de la economía y principal aliado de los demás sectores productivos.

Ya no se trata solo de queel Gobierno le niegue al sector un presupuesto consecuente con susnecesidades y su importancia como buque insignia de la economía, talcomo lo refleja el mantenimiento en el 2012 del mismopresupuesto que tenía el Ministerio de turismo en el 2005, sino también lapersistencia de políticas públicas que reducen la competividad de laindustria en una región donde todos los países que compiten con laRepública Dominicana adoptan estrategias cada vez más agresivas para mejorarsus ofertas y atraer más visitantes.

El turismo parece no tenerdoliente en el Estado, como lo refleja la indiferencia con que fue asumida ladramática apelación hecha en octubre pasado por el empresario Frank Rainieri, del GrupoPuntacana, quien exhortó a las autoridades a eliminar la onerosa indexación queaplica el Estado al precio del combustible usado en la aviación turística y decarga, un factor que ha encarecido considerablemente el costo del transporteaéreo hacia y desde la República Dominicana.

Dijo que la práctica es ilegalporque lo prohíbe un tratado internacional y agregó que pasa lo mismo con los aeropuertos, “queson zonas francas en cualquier parte del mundo, desde el país más retrógradohasta el más moderno”. Ninguna autoridad no se dio por aludida.

El reclamo del Grupo Barceló

Tradicionalmente conservador en elmanejo de su imagen pública, el Grupo Barceló, pionero de la inversiónturística española en la República Dominicana tronó recientemente para quejarse por el tema de la seguridad jurídica, luego que cinco desus principales ejecutivos en el complejo de Bávaro fueran condenados a cincoaños de prisión en una litis de carácter civil y comercial, en una jugadaque tiene todas las características de una confabulación entre el MinisterioPúblico, los jueces del tribunal colegiado y los representantes de un clientemoroso de Barceló cuyos bienes habían sido embargados por falta de pago y pornegarse a entregar las llaves de unos locales ocupados luego de vencido el contratode alquiler.

En untono bastante fuerte y mediante un comunicado dirigido alPresidente de la República y al Presidente de la Suprema Corte, el GrupoBarceló reclamó seguridad jurídica para sus inversiones en la RepúblicaDominicana.

Tras recordar queesa corporación ha invertido cientos de millones de dólares enremozamiento y reconstrucción de sus instalaciones en Punta Cana, elConsorcio indicó que la decisión del tribunal fue recurrida por sus abogados y será conocida por un tribunal de apelación deSan Pedro de Macorís, pero expresó que por la forma como se ha venidomanejando la justicia en el caso, sus ejecutivos no tienen ninguna seguridad deque el recurso será manejado con imparcialidad.

Punta Cana, uno delos más prestigiosos destinos turísticos de América Latina,había sido escenario durante el año 2011 de los llamados “embargos asaltos”practicados por abogados que a base de sentencias complacientes,notificaciones en el aire y la ostensible connivencia de la fuerza pública, lograronocupar y desalojar a la fuerza varios hoteles resorts, creando el pánico y elestupor de miles turistas que no podían entender que eso pudiera ocurriren un país reputado en el exterior como un destino seguro para los visitantes y los inversionistas.

Ante esta secuenciade hechos y aunque el presidente Fernández se encuentra en el tramo final de sugestión, la pregunta obligada es si las autoridades van a mantener hastael final el sesgo notoriamente desafecto a la actividad que mayor éxito económicole ha reportado al país en los últimos 20 años. (11 de febrero 2011)