Culto a la personalidad

Por Carlos Luis Baron martes 26 de junio, 2012

Con estas líneas pretendo no solo rendir un tributo a la genialidad humorística del fenecido Freddy Beras Goico, sino también destacar una característica esencial de uno de sus personajes: Don Melecio Morrobel, y que ha nuestro entender, a muchos políticos dominicanos les falta, y es: la coherencia. “Aquella actitud que permite relacionar el sistema de creencias de cada uno con la actuación personal”.

De acuerdo a varias fuentes el concepto de culto a la personalidad fue elaborado por Nikita Jrushchov, en su famoso discurso en el congreso del Partido Comunista de la desaparecida URSS, en el año 1956; y es una manera que tienen los ciudadanos de elevar figuras públicas a grandes dimensiones mediante distintos medios.

En tal sentido, deseo hacer un reconocimiento a la personalidad del Lic. Melecio Morrobel, aquel aspirante que entra a la arena política como candidato presidencial en el año 1990, mostrándose a sus electores de forma transparente, cónsona con su formación y que esboza sus planes de forma directa, los cuales pondrá en acción con la mismas prácticas “ocultas” que tradicionalmente han utilizando los funcionarios públicos, con la diferencia que lo expresa sin tapujos.

Es penoso ver como funcionarios con matrimonios de más de veinte años y que ostentan con orgullo la condición de cristianos tienen varias “queridas”, a costa del presupuesto de la nación. Se nos presentan como inmaculados defensores de la decencia y la moral, cuando son de todos conocidas sus inconductas.

La forma más rápida para acumular riquezas y estatus social es llegar a ser funcionario de quinta categoría, y luego nos exhiben de manera obscena dichas riquezas, a una ciudadanía, que tiene que aguantar en silencio la opulencia y la arrogancia de personas que no heredaron una fortuna, y que por el tipo de empleo que tenían antes de ocupar el cargo, tendrían que haber necesitado dos vidas para justificar la riquezas que nos ultrajan en la cara.

Rindo loores a la figura de Don Melecio Morrobel, quien pretendió en cada de sus intervenciones caracterizar a muchos políticos farsantes, hipócritas, manipuladores, y “a güisotes” cuya conducta personal está totalmente divorciada de cómo se presentan ante la ciudadanía. En cambio Don Melecio no ocultaba su falta de educación, mas bien expresaba que compro un título universitario; no se escondía detrás de una pareja, muy por el contrario enumeraba sus varias “queridas”, y sobre todo lo más importante que todo el mundo iba a tener un pedazo del gran pastel que representa el Estado Dominicano.

Nunca asumió una postura contraria a lo que en él era en realidad, eso en definitiva es tener coherencia, la que tanta falta hace a nuestra clase política.

Qué viva por siempre Don Melecio Monrrobel!