Cumbre abre con un compromiso sobre el control de Internet

Por miércoles 16 de noviembre, 2005

Túnez, 16 nov (EFE).- La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) se abrió hoy con un compromiso entre los Estados Unidos y el resto de los países participantes sobre el gobierno de Internet, evitando así una ruptura que parecía programada. Al término de una sesión maratoniana celebrada anoche, el secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Yosho Utsumi, anunció que el compromiso prevé la creación de un foro internacional para discutir las cuestiones relativas a la red, sin modificar por el momento su estatuto actual.

La decisión tiene en cuenta la propuesta hecha por la Unión Europea (UE) para constituir ese foro, aunque por ahora excluye la internacionalización del control de internet, tal y como deseaban los países emergentes presentes en Túnez.

Los Estados Unidos han batallado duro para no ceder en el control del sistema de dominios de la red, confiado a la Corporación para la Asignación de Nombres y Números (ICANN) establecida en California, que depende del Departamento de Comercio.

El secretario de Estado adjunto de Comercio, Michael Gallagher, admitió que el compromiso satisface a su gobierno, añadiendo que consideraba "negativa" la idea de instaurar un control multilateral de la gestión de nombres de dominio.

"El objetivo de los EEUU no es dominar la red sino asegurar y proteger su estabilidad, y mi gobierno sigue siendo partidario del papel que puede jugar el sector privado en el desarrollo de internet", subrayó Gallagher.

En definitiva, el compromiso no resuelve nada por ahora, pero al menos permite a las Naciones Unidas, organizadora de la cumbre, afirmar que no se llegó a la crisis ni a la ruptura entre los 170 países participantes en un asunto tan delicado como el futuro de la red.

La delegación estadounidense hizo también constar que la posición de las firmas privadas internacionales que asisten a la cumbre es la de sostener el "status quo" actual de internet y, por añadidura, el control de Washington.

Utsumi puso de relieve que la cumbre de Túnez, con una cifra de 23.000 participantes, superior a la esperada, es la mayor reunión internacional organizada por la ONU en toda su historia.

El segundo tema de los que tratará a partir de hoy la cumbre corresponde a una proposición del presidente de Senegal, Abdulaye Wade, para la creación de un fondo de solidaridad administrado por una Fundación, que permita a los países del Sur aprovecharse de todas las ventajas de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Los presidentes de Nigeria, Olasegun Obasanjo, y de la República Dominicana, Leonel Fernández, son coautores de la propuesta, y van a reclamar en Túnez un mayor aporte financiero de los países ricos para que el fondo "despegue", habida cuenta de que hasta el momento las contribuciones no superan los 5,5 millones de dólares.

Utsumi fue más allá, al indicar que otro de los objetivos de la cumbre es que en 2015 estén conectadas a internet todas las localidades del mundo, y en concreto unas 800.000 asiáticas, árabes y africanas, calculándose que el costo de la operación ascendería a unos mil millones de dólares.

Aunque el secretario general de la UIT dijo que ese costo no representa más del uno por ciento de las sumas invertidas en el mundo por la telefonía móvil, varios delegados europeos estimaron que la meta propuesta por Utsumi pertenece por ahora al terreno de lo hipotético.

El tercer "cesto" de los trabajos de la cumbre concierne al establecimiento de los mecanismos de seguimiento de las decisiones que serán adoptadas en Túnez, lo que a juicio del secretario general de la ONU, Kofi Annan, es absolutamente necesario para que las TIC aprovechen a todos.

En el terreno político, la cumbre tiene como punto relevante la presencia del ministro israelí de Asuntos Exteriores, Sylvan Shalom, al frente de una delegación de 150 miembros, con la misión de establecer contactos con los representantes árabes.

Y en el entorno de la cumbre no falta la tensión generada por las acusaciones hechas por varias organizaciones no gubernamentales a propósito de la violación de las libertades y los derechos humanos por el régimen tunecino.

Annan y Utsumi no han querido extenderse sobre el asunto, limitándose a certificar que el primero de ellos evocó ese problema en la conversación que sostuvo con el presidente tunecino Zine el Abidín Ben Alí.