Cumbres borrascosas

Por Carlos Luis Baron viernes 22 de junio, 2012

Las cumbres mundiales, han sido las sepultureras de las esperanzas de los pueblos pobres. Es el gran escenario de los países poderosos, de las potencias emergentes y de las figuras internacionales.

Pero al finalizar una cumbre, no queda nada, solo los desperdicios alimenticios, los maletines y una literatura que nadie se ha tomado la molestia de leer.

En el país y en el exterior, debo haber sido testigo periodístico de más de una decena de Cumbres, y no puedo recrear un solo párrafo de que hayan sido un agente del desarrollo, o por lo menos una intención de ser convertida en realidad.

A las Cumbres se va lleno de retóricas, pero la realidad da contra la cara de los que tienen las intenciones de lograr un presente y futuro mejor para los países pobres, valga decir para nuestra América Latina.

De las Cumbres nunca sale un programa unitario, aunque los participantes se den besos y abrazos ante las cámaras de televisión.

En Brasil se celebró una Cumbre que tiene nombre sonoro, pero la misma y sus participantes serán recuerdos en un par de días. Ni siquiera las partes se pusieron de acuerdo para hacer una declaración conjunta.

Y no solo en Brasil, porque parece que hay una estela internacional, en que los intereses y las divisiones políticas hacen imposible que se pueda celebrar una reunión, con una declaración formal, aunque sea protocolar.

Por ejemplo en la reunión del G-20 las naciones más desarrolladas del mundo trataron de mantener a flote el barco de la subsistencia. El euro navega en un mar picado, Obama no tiene la reelección segura, y Puttin, se apresta a tomar el poder absoluto.

En Alemania, hay una Canciller que hace valer su poder para que el Euro siga en pie, y rescatar a Grecia del despeñadero, pero Francia se sumerge en las tinieblas, sin Zarkozy y su Carla, pero con Hollante y sus dos mujeres, luchando por el poder. Y de Italia ni hablar.

Lo único que estuvo claro de esa cumbre, fue que la solución al problema de Siria tiene que contar con el apoyo negociado de las cabezas de gobierno de los Estados Unidos y Rusia.

En América Latina, la suerte del continente hay sectores que desean que sea siguiendo los pasos de Brasil, o de Argentina, que son las dos naciones que más poder tienen.

Chile no se recupera de sus problemas económicos, México está entre las patas de los caballos de la violencia, y Venezuela aglutina a la mayoría de las naciones con política y economía democrática.

Los deseos de democracia y economía participativa del continente no se van a convertir en realidad con los encuentros de la Cumbre, porque estas reuniones de finos bocadillos, solo han servido para abrir el hoyo donde descansa la esperanza de los latinoamericanos.