Dan pena los francotiradores del retroceso vencidos

Por Carlos Luis Baron lunes 4 de junio, 2012

Son especímenes de ambos sexos que ejercen la labor de informadores públicos en importantes lugares de la geografía nacional (Distrito Nacional, Puerto Plata, Santiago, Santo Domingo, etc.) Con ascendencia en los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos donde vierten sus opiniones y análisis, una parte de ellos, en un pasado bien lejano por cierto, vinculados a organizaciones revolucionarias de izquierda, o emparentados, cónyuges o amigos de destacados luchadores revolucionarios que ofrendaron sus vidas en aras de la libertad, la justicia y el progreso de la patria.

Algunos fueron brillantes y destacaron por su objetividad en el análisis, por su buen manejo de la palabra, por su defensa de la libertad de prensa, por su imparcialidad, por enfrentar el terror y la mordaza; con un lenguaje elocuente, claro, sencillo interpretaban las aspiraciones de las mayorías y llegaban a sus corazones, ganándose su admiración y confiabilidad.

Reeditando lo que habían hecho en el año 2000 al servirle y defender el catastrófico gobierno de Hipólito Mejía, en el recién pasado proceso electoral volvieron a tener un común denominador: abrazar la causa del PPH y la candidatura de “papá”, tratando de justificar lo injustificable, defender lo indefendible y hacer pasar la peor opción electoral para el país como la mejor, convirtiéndose en francotiradores de retroceso que disparando su verbo y sus ideas pretendieron potenciar una candidatura en declive y derrotada, así como ser los intérpretes y justificadores de las disparatadas y metidas de pata de Hipólito cada vez que este abría la boca y opinaba.

No llegando a ser siquiera servidores de pasado en copa nueva, pues promovían al pésimo Presidente del período 2000 – 2004, confundiendo sus deseos con la realidad, apostando a que el dominicano era un pueblo desmemoriado y olvidadizo, divorciados de toda objetividad, afirmaron una y otra vez que Hipólito tenía ganadas las elecciones, que las encuestas que daban a Danilo arriba eran compradas, que nada impediría el triunfo de papá, que este iba seguro para el palacio nacional y tantos otros sueños y deseos que resultaron ser vehemente anhelos bien distanciados de lo que decidió la población con su voto mayoritario el pasado 20 de mayo.

Vencidos, derrotados, golpeados por la dura realidad, a estos francotiradores del retroceso los abatió la desesperación y la frustración, nos robaron las elecciones gritaron, el país debería arder en llamas sentenciaron, no pasará nada porque los dominicanos no tienen cojones, ni ovarios establecieron, si el gobierno no se abre al diálogo no habrá gobernabilidad amenazaron, induciendo al vencido candidato pepehachista a desconocer los resultados de las elecciones, a tomar las calles, a la subservión, al desorden y al caos que tanto daño pudieron haberle hecho al país.

Sin autocriticarse, sin reconocer su subjetividad, sus erróneos vaticinios, sus desacertadas predicciones, su fanatismo y desatino, estos francotiradores del retroceso cuya ceguera les impidió pegar uno solo de sus desesperados disparos, continúan escribiendo y opinando como si nada hubiese pasado, con su cantaleta justificadora de la derrota, contradiciéndose y negándose en sus escritos post electorales, con su adversión furibunda contra el Presidente electo evaluando llenos de prejuicio lo que suponen él hará desde el gobierno sin aún haberse juramentado como Presidente de todos los dominicanos.

Le costará mucho tiempo reponerse de su derrota, frustración e inefectividad a estos francotiradores del retroceso, en quienes ya nadie cree, ni confía y que con sus lamentaciones lastimeras inspiran mucha pena.