Danilo Medina, devuélvanos la dignidad y la decencia

Por Carlos Luis Baron jueves 23 de agosto, 2012

Para nadie es un secreto, que un presidente tiene grandes poderes, como para implementar medidas a cortos y medianos plazos, por medio de decretos y proyectos de leyes, las cuales pueden beneficiar a todos los ciudadanos en los problemas que más padecen.

En lo que a mí concierne, me gustaría que el señor presidente Danilo Medina, use esos poderes para devolvernos la dignidad y la decencia que se perdieron después del 1965, a raíz del derrocamiento del profesor Juan Bosch, tras su paso por aquel efímero gobierno.

Comenzando precisamente con la mitad de la década de los años sesenta, es decir en el 1966 con la llegada del doctor Joaquín Balaguer, se fueron perdiendo los principales valores morales y espirituales, que adornaban la personalidad de la mayoría de los dominicanos.

Estos valores, fueron cambiados por el clientelismo político, dádivas, prebendas, donaciones y las entregas de parcelas y apartamentos, que llevaron a este pueblo a cultivar la odiosa cultura del paternalismo gubernamental que tanto daño ha hecho a nuestra nación.

Señor presidente, ¿Cómo es posible, que para un pobre poder vestirse, tiene que recurrir a comprar ropas usadas?, que no es merecedor de comer un embutido de calidad, porque el que le ofertan, está confeccionado a base de despojos de animales y con sustancia cancerígena.

La dignidad y la decencia de las personas, muchas veces se hacen planes para que estas las pierdan, hundiendo cada día más en la miseria a la gente, con el objetivo de tener a los pobres a los pies de quienes nos gobiernan, como perros pidiendo un hueso.

A veces me pregunto, ¿Por qué seguir con las ideas de seguir administrando pobreza y no administrar riqueza?, digo esto porque no estoy de acuerdo en que el gobierno continúe con las políticas sociales de estar ofertando proyectos habitacionales, reparación de viviendas, entre otros planes.

En los proyectos habitacionales y en las reparaciones de viviendas, se manifiestan muchas injusticias e inconformidades, porque quienes tienen a su cargo la distribución y asignación de los mismos, colocan primero a sus familiares, amigos, dirigentes y militantes del partido, por encima de quienes justamente necesitan de esa iniciativa gubernamental.

Usted repitió durante la campaña, que cambiaria el rostro de la gente, para lograr ese propósito, solo tiene que ejecutar los planes de incentivar la creación de nuevas fuentes de empleos, ya sea de forma privada como estatal.

Así los desposeídos, podrán tener un empleo que le permita adquirir ropas nuevas, reparar su vivienda, construir una propia, siempre y cuando se apliquen reducciones en los materiales de construcción, mientras que por otro lado no necesitará de un bono luz, ni de gas, ni mucho menos una ración alimenticia.

Presidente Medina, aunque usted no lo crea, muchos pobres están viviendo a 50 grados bajo el perro, mal alimentados, mal vestidos y mal educados, porque lo han llevado a perder su dignidad y su decencia, producto de una desacertada política paternalista.

Detenga ese mal de antaño, que solo ha contribuido a convertir a muchos dominicanos en ratas de basurero y en serpiente, que para poder adquirir un poco de alimento, o cualquier otra cosa, tiene que arrastrarse a los pies de un influyente funcionario.

Quiero ver las ciudades de mi país, en horas de la mañana vacía, porque la mayoría de sus habitantes están dedicados a un buen trabajo, en cambio odio y aborrezco que nuestra gente sea maltratada y vejada, por ir detrás de una ración alimenticia.

Como modo de reflexión, le dejo a usted, y los lectores este refrán popular:

“El perro no come materia fecal porque le gusta, si no por necesidad”.

El autor es comentarista radial y reside en San Juan de la Maguana