Danilo Medina: Laberíntico y nada olvidadizo

Por Carlos Luis Baron viernes 13 de julio, 2012

Muchos políticos suelen tener memorias cortas, otros -muy pocos- son de memorias largas, Danilo Medina, es de estos últimos. Cierta vez, alguien quiso arrogarse -en su presencia- méritos ajenos, inmediatamente y sin herir susceptibilidades, enmendó la plana diferenciando “un gallo de una gallina” con beneficio, por mucho, para la gallina porque efectivamente, los méritos eran de ella. Ese es el Danilo Medina no olvidadizo, de empoderamiento y reconocimiento. Que nadie aspire a otro.

El Danilo laberíntico, es un político con equipaje para coyuntura de corta y de larga duración. Es una mezcla de conarca memorioso y de aquella tradición o creencia, falsa o no, de que guardia viejo “lee con un ojo y con el otro repasa”. Así se crece y se complementa, y nadie osa burlarlo con “gato por liebre”. Y ¡ay del que lo intente!

Independientemente de esos dos atributos (vitales para descodificar mentiras y batallas fingidas), el país sabe al presidente que eligió: un político con su librito, con experiencia de Estado y, sobre todo, apático a chercha y relajo. Hereda eso sí, una impronta de gobierno de su propio partido y del presidente-líder: Leonel Fernández que por mas que se diga y se quiera minimizar (en boca de papagayos y resentidos), avanzó la agenda nacional y nos puso en el mapa internacional como marca-país. Eso fue mucho después de la “Fosa de Milwaukee.” en la que Hipólito nos hundió (2000-2004).

Pero hay algo más, el Presidente electo ha creado nuevas y renovadas expectativas en la población que intuye y percibe que una nueva forma de gestión pública se avizora volcada a la agenda social, sino, ¿para qué esa mirada al Brasil de Lula y Rousseff?

En mi caso, me caso y me doy por servido con una sola de su oferta programática: aquella de una sola tanda. Con tantos niños hambrientos y descalzos, el impacto social será inmenso. Y la satisfacción inconmensurable.

Que nadie se equivoque: la agenda de Danilo Medina será la agenda de los pobres y de los excluidos. Ellos son la urgencia, y también, lo tanto pospuesto.

!Por fin!, llegó la hora. La hora de los pobres… Acudamos a la cita.