Danilo Medina o la Encarnación del Cambio Verdadero y Seguro

Por Carlos Luis Baron domingo 12 de febrero, 2012

No hay duda de ningún tipo de que Danilo Medina está situado en la ruta del progreso como la encarnación del cambio verdadero y seguro.

Lo que está planteado en esta campaña electoral es el permanente dilema de la historia y de la política entre el progreso y el atraso (retroceso), presente entre las dos opciones que protagonizan la lucha electoral.

Fogueado en las trincheras del peledeísmo histórico, Danilo Medina tiene una formación política y social anclada en las imborrables enseñanzas del profesor Juan Bosch, dotado de una gran sensibilidad social y política y con el cerebro, la mirada y el corazón puestos en el corazón y en el latir del pueblo.

Él tiene todas las profundidades que se requieren en un hombre o una mujer para ser un estadista singular y ejemplar, asumiendo permanentemente a su pueblo y a su partido en la formación y ejecución de su visión, de su estrategia e incluirnos a todos en un verdadero proyecto de nación que nos eleve a nuevos peldaños en la escala del progreso económico, social, político y cultural de los pueblos.

Formado en la férrea disciplina del boschismo, Danilo Medina es un trabajador político incansable que ha dado organización a su vida, a su pensamiento y a su acción. Encuentra en los hechos sociales y en las experiencias de vida de los pueblos la sustancia que da fundamento a su visión, a su estrategia y a su accionar. Pero el practicismo de Danilo, que alguna gente llama pragmatismo, tiene una dimensión moral.

Él tiene tras sí una brillante e indeleble historia de cambios materiales que matizan su vida política: fue un ente clave, desde las filas del PLD, que intervino protagónicamente en la reforma constitucional de 1994, posibilitando cambios sustanciales en el sistema político e institucional del país. Y luego acompañó a Leonel, durante gran parte del tiempo, como lugarteniente en el proceso de transformación física del país.

Es indubitable que los tiempos se mueven en la dirección de llevar a Danilo Medina Sánchez a la Presidencia de la República: ahora sí que la historia le está sonriendo por doquier abriéndola la puerta ancha de la dignidad para que se engrandezca engrandeciendo la Patria.

Ahora le toca, por designio de la política, dirigir en primera línea, a partir del 16 de agosto de este año 2012, la segunda etapa del proceso de cambio que vive nuestro país: Danilo Medina ha dicho claro que va a cambiar el rostro social del país, es decir va a producir cambios sustanciales en la modificación de la todavía indeseada realidad social del país.

Ello significa que Danilo Medina se ha propuesto llevar a cabo una gran ofensiva de realizaciones, en el marco de la estrategia nacional de desarrollo, ya convertida en ley, y de un plan estratégico de desarrollo de la nación, para construir una sociedad segura, además de estable, y donde esté garantizado el desarrollo social sobre la base de que los frutos del crecimiento se distribuyan menos desigualmente.

Ello significa que la política económica garantizará no sólo la estabilidad macroeconómica y el crecimiento, sino que generará otras externalidades positivas para contribuir a hacer más eficiente y competitivo el sistema económico nacional, tanto hacia adentro como hacia fuera.

Ello significa que la política social, imbricada con la política económica, jugará su papel en cuanto a construir una sociedad más humana y menos desigual.

Ello significa que Danilo Medina va a cambiar el dramático cuadro de la pobreza extrema, de la desigualdad social, de la marginalidad, de la exclusión y del reparto desigual de las oportunidades mediante planes económicos y sociales coherentemente coordinados y coherenciados en el tiempo y en el espacio.

Ello significa que Danilo Medina priorizará la calidad y efectividad de la educación, de la salud y de la seguridad social para formar el capital humano y social que necesita el país para seguir elevándose en la escala de la competitividad y del desarrollo económico y social.

Ello significa que Danilo Medina potenciará el capital físico y el capital social para desarrollar un sistema científico-tecnológico, que implique una conexión permanente y dinámica entre las universidades y el sistema económico y social, de tal manera que se le dé una nueva dimensión a la matriz investigación científica-tecnología-innovación.

Es decir, tal como ha dicho el mismo Danilo Medina mientras su estilo significa creación de riqueza, creación de empleo, disminución de pobreza, disminución de la desigualdad social, aumento de la prosperidad y el bienestar de la gente, el estilo del candidato del principal partido de oposición significa todo lo contrario.

Danilo Medina sabe cómo usar y combinar los recursos internos, las energías nacionales y las fuerzas acumuladas en los diferentes sectores, comenzando por el correcto uso de los recursos humanos, para coordinar y dirigir la gran jornada nacional para producir un verdadero orden de prosperidad material y espiritual del pueblo dominicano.

Pero también Danilo Medina sabe cómo enfrentar la crisis económica y financiera mundial y utilizar las diferentes alternativas y posibilidades internacionales para que el sector externo coadyuve con sus energías, recursos y ahorros a construir el nuevo orden de mayor prosperidad y bienestar, del cual es acreedor el pueblo dominicano.

Danilo Medina sí sabe cómo hacer y edificar el proyecto de nación que tiene configurado en su programa de gobierno y en su mente. El otro, el candidato del PRD, sólo sabe cómo destruir.

Danilo Medina es totalmente creíble y confiable porque es sincero, auténtico y transparente y porque no oculta nada de su personalidad: un individuo así está totalmente calificado para ser presidente del país.

En cambio, el otro, el candidato del PRD, tiene una falsa personalidad, lo que refleja que está asediado y bajo el fuego cruzado del tormento de los trastornos de la personalidad: un individuo así está totalmente descalificado para ser presidente del país.

Es indudable que el país necesita que sus fuerzas económicas y sociales sigan jalonando el cambio hacia delante. La población en sentido general necesita de un cambio que impulse el país hacia delante.

El cambio hacia delante implica que hay que producir transformaciones en el esquema de organización económica de la sociedad dominicana que afecte positivamente la producción, la distribución, la circulación y el consumo, que fortalezca el aparato productivo y los sectores de servicios y que nos permita reordenar, reencauzar y relanzar el sector externo, de tal manera que pasemos a ser una potencia exportadora en el Caribe.

Ese cambio hacia delante tiene que implicar que el sector financiero sea fortalecido, diversificado y ampliado, de modo que tanto el mercado bancario como el mercado de valores capten, cada vez, una mayor proporción del ahorro nacional que haga posible cubrir una mayor cobertura de las necesidades de financiamiento de la economía dominicana tanto a corto como a mediano y largo plazo.

Ese cambio hacia delante tiene que implicar cambios significativos en las estructuras de distribución de las riquezas en el país, de manera que el derrame de los frutos del crecimiento económico hacia los sectores pobres y muy pobres y la clase media sea mayor, única forma de ampliar grandemente el mercado interno.

Ese cambio hacia delante tiene que implicar un notorio avance en el fortalecimiento de la institucionalidad del país y de la economía.

Ese cambio hacia delante tiene que implicar un fortalecimiento del Estado de derecho y del Estado democrático y social de derecho.

Ese cambio hacia delante tiene que implicar un fortalecimiento de la seguridad pública y de la seguridad individual.

Por fin, ese cambio hacia delante tiene que implicar que el Estado le gane la guerra, en todo momento del tiempo y en cualquier lugar en el espacio, a la delincuencia y al crimen organizado.

Ese cambio hacia delante lo encarna totalmente Danilo Medina Sánchez.

Con Danilo Medina se renovarían la vida material y la vida moral del pueblo dominicano. Con Hipólito Mejía se producirían la muerte material y la muerte moral del pueblo dominicano.

Danilo es símbolo de vida. Hipólito es símbolo de muerte.