Danilo Medina y la austeridad con credibilidad

Por Carlos Luis Baron miércoles 29 de agosto, 2012

La austeridad es una disciplina de vida. Las personas austeras se rigen por un orden. Hay personas que no necesitan de muchas cosas materiales –de muchos ingresos económicos- para vivir bien, y para ser felices. Inclusive, están disciplinados de forma tal, que aunque tengan mucho, no gastan mucho. Estas personas actúan de ese modo, no porque sean tacañas, como muchas veces tipifica el argot popular a quienes no son dados al derroche.

El momento que vive la humanidad es propicio para liderazgos austeros. Vivimos tiempos de muchos problemas y de recursos limitados para darles respuestas satisfactorias.

El caso de Danilo Medina Sánchez es un liderazgo que llegó al poder en el momento más conveniente para el futuro de la Nación.

Danilo es una persona humilde y sencilla. A pesar de que ha tenido mucho poder político desde los años 90 del siglo pasado, cuando desempeñó el puesto de Presidente de la Cámara de Diputados, es un político que ha dado muestra extrema de sencillez y humildad.

Todo parece indicar que Danilo Medina pretende construir la imagen del estadista guardián celoso del patrimonio público. Se trata de un tipo de liderazgo que constituye una especie en extinción, y que se caracteriza por predicar con el ejemplo.

Estos liderazgos demandan de mucho sacrificio de su entorno y sus colaboradores. Hay personas que se colocan al lado de estos líderes, pensando una cosa, y luego le sale otra.

Las señales que está mandado el presidente Danilo Medina son la de un gobernante que tiene bien clara una visión y que está armando al equipo humano competente para que asuma su visión con sentido de misión. Por tanto, su gobierno merece el respaldo pleno, tanto de su partido y aliados, como de todas las fuerzas vivas de la Nación.

Empero, los líderes que transcienden en la historia y conquistan la grandeza, son aquellos que abrazan grandes causas nacionales. Los líderes no están para complacer apetitos y vanidades de las personas. La misión de los líderes es ser arquitectos y rectores del porvenir de su pueblo.

Danilo ha tenido mucho poder político y en ningún momento se les han ido los humos a la cabeza, y ese comportamiento es lo que, en parte, lo ha convertido en un liderazgo depositario de altos niveles de confianza y credibilidad.

En virtud de que es un hombre humilde y sencillo, con una familia circunscrita a esos patrones de vida, es normal que su conducta sirva para trazar el comportamiento que deberá primar en su gobierno.

Danilo tiene bien claro, preciso y delineado lo que serán sus prioridades desde el poder. Sabe cuáles son los grandes retos y desafíos que deberá afrontar su gestión, pero tiene bien claro, tanto el legado que le interesa sembrar, como la forma como quiere ser recordado.

La credibilidad de Danilo constituyó la principal fortaleza de su candidatura, y ahora, con el plan de austeridad puesto en marcha desde el momento mismo en que asumió el poder, procura que la credibilidad sea también su principal fortaleza como gobernante.

Cuando los liderazgos con mucha credibilidad gobiernan no existe, ni el pánico, ni el miedo en los agentes de la economía, ni en los actores de la sociedad. Por eso, el triunfo de Danilo y Margarita, y su posterior toma del poder, no ha hecho más que incrementar el estado de ánimo positivo que proliferó en la gestión de gobierno de Leonel Fernández.

El plan de austeridad puesto en marcha por el recién instalado gobierno, ha sido bien aplaudido y valorado por la población. Con este hecho, el presidente Danilo Medina Sánchez, ha mandado un mensaje sobre la conducta que primará en su gestión.

En la campaña electoral, Danilo dijo que será un gobierno ético y moral, y las decisiones tomadas desde que arribó al poder, se inscriben en ese propósito.

El plan de austeridad puesto en marcha por el gobernante es el punto de partida para desde un principio lograr la necesaria conexión y empatía entre el gobierno y las entidades de la sociedad civil organizada. No debemos olvidar, que en los hechos estamos viviendo un proceso de tránsito de democracia representativa a democracia participativa.

El gobierno de Danilo y Margarita ha empezado con buen pie. El hecho mismo de comenzar poniendo en marcha un plan de austeridad, poniendo el sacrificio en su propia casa, está generando una opinión pública favorable, y este es el punto de partida para construir los consensos necesarios que les permitan hacer un gobierno cohesionador de la sociedad.

En buenas manos está el pandero.