Danilo versus Hipólito en el escenario del 2012

Por Carlos Luis Baron domingo 18 de marzo, 2012

En las elecciones del 2012, se enfrentan por segunda vez, Hipólito Mejía Domínguez, como candidato del Partido Revolucionario Dominicano, y Danilo Medina Sánchez, como candidato del Partido de la Liberación Dominicana.

Se trata de las mismas personas, pero en dos momentos históricos distintos. Entre el 2000 y el 2012, la imagen y el perfil de ambos líderes han sido objetos de cambios significativos.

El Hipólito del 2012, no es el Hipólito del 2000, pero tampoco, el Danilo del 2012 es el Danilo del 2000. Inclusive, en el 2012, nos encontramos en un escenario invertido, donde el candidato del PLD aparece con las fortalezas de imagen que tenía el candidato del PRD en el 2000, así como también, con el tiempo y la coyuntura política a su favor. Estos factores incidirán de forma determinante en los resultados electorales del 20 de mayo del 2012.

Ninguna campaña electoral es igual a otra Ninguna campaña electoral es igual a otra. Ese es un principio elemental en que se apoya la consultoría política. La campaña electoral del 2012 es totalmente distinta a la del 2000, a pesar de que se enfrentan los mismos candidatos.

Hasta la imagen visual y los estados de ánimos de los candidatos cambian entre una campaña electoral y otra. Inclusive, es palpable y fácilmente percibible que el candidato Hipólito Mejía del 2000 irradiaba mucho más alegría y felicidad que el Hipólito Mejía del 2012.

En la contienda electoral del 2012, en varias escenas, el candidato del PRD ha sido percibido como si estuviera incómodo, distante y en cierta medida, amargado. En el mes de noviembre del 2011, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) hizo una hermosa ceremonia donde presentó al liderazgo político nacional, sobre todo a los candidatos presidenciales, las conclusiones de su Cuarta Convención, donde fijaron su posición sobre los temas nacionales.

En la fotografía del evento que salió en la portada de todos los periódicos nacionales aparecieron los candidatos Danilo Medina y Eduardo Estrella, así como la candidata vicepresidencial del PLD, Margarita Cedeño de Fernández, con rostros felices, alegres y sonrientes, mientras el candidato Hipólito Mejía parecía no estar muy contento.

De hecho, se ha comprobado que la buena o mala marcha de una campaña electoral incide en que el candidato luzca feliz o infeliz. Pat Mesiti en su obra Actitudes y Altitudes –La dinámica del liderazgo del siglo XXI- (2010, p.135) señala que “un líder nunca puede ser alguien amargado ni tener un punto de vista distorsionado del mundo. No puede darse el lujo de ser un amargado, pues tal acidez corroerá todo lo que hay a su alrededor.”

Este postulado de uno de los más prominentes estudiosos de la Ciencia del Liderazgo, nos permite entender por qué la campaña de Hipólito busca la persuasión de las personas recurriendo a mensajes negativos, mientras que la campaña de Danilo y Margarita busca la persuasión apelando a mensajes positivos. En la campaña electoral del 2012, el candidato del PLD, Danilo Medina es percibido más alegre y feliz que el candidato del PRD, Hipólito Mejía. En la campaña del 2000 en que por primera vez se enfrentaron ambos contendientes, sucedió lo contrario, ya que el que vivía sonriente, gozoso y feliz, era Hipólito.

En efecto, en ambas campañas electorales, los candidatos sin darse cuenta comunican sus estados de ánimo y mandan mensajes poderosos que de una u otra forma es asimilada por las personas. En el 2000 Hipólito fue catalogado por algunos comunicadores como el rostro del triunfo. En el 2012 el rostro del triunfo lo tiene Danilo Medina, y en el semblante de Hipólito Mejía se percibe el fracaso, la derrota anticipada. En la contienda electoral del 2000, el candidato del PLD, Danilo Medina, hizo una campaña más sustanciosa conceptualmente que la de su adversario, Hipólito Mejía, pero sin embargo, perdió.

El 2000 no era el momento de Danilo Medina. Ese no era su tiempo, a pesar del esfuerzo realizado, la coyuntura estaba a favor del candidato del PRD, ingeniero Hipólito Mejía. En ese entonces, al candidato peledeista tuvo dificultades hasta para unificar el partido en torno a la candidatura, debido a que la competencia con el entonces vicepresidente de la República, doctor Jaime David Fernández Mirabal, fue muy reñida y quedaron ronchas del proceso interno que requirió de tiempo para que fueran borradas.

En el 2012, además de la cohesión inmediata de todo el PLD en torno a la candidatura de Danilo, este tiene a su favor el hecho de que conoce a los dirigentes peledeistas de todos los rincones del país, por sus nombres y sus apellidos.

Por tanto, desde que se encuentra con un dirigente, le saluda afectuosamente llamándolo por su nombre, aunque este dirigente en el proceso interno no estuviera de su lado, de inmediato se integra de manera entusiasta a trabajar por la candidatura, puesto que ha comprobado que existe para el candidato.

El escenario del 2012 es muy distinto al escenario del 2000. Ahora, en el 2012, el PLD es el principal partido político de la República Dominicana, y por tanto, acumula mucho más poder que el que tenía en el 2000. El PLD es un partido compactado en el trabajo para llevar a su candidato Danilo Medina a la presidencia, pero a la vez unido en torno al liderazgo de Leonel Fernández.

El PLD ha ganado cuatro elecciones consecutivas: 2004, 2006, 2008 y 2010. Tiene una sólida mayoría tanto en el Congreso Nacional como en los gobiernos locales. El PLD ahora tiene una obra de gobierno más completa que la del 2000, pero sobre todo, superior, muy superior a la obra de gobierno realizada por Hipólito Mejía y el PRD en el periodo 2000-2004.

Aunque los candidatos presidenciales del 2012, son las mismas personas que se enfrentaron en el 2000, estos como productos políticos no son ni siquiera parecidos.

En el 2012 Danilo es mejor producto que Hipólito para la comunicación política

En la campaña electoral del 2012, el componente comunicacional tiene una importancia superior que en la campaña del 2000. Danilo es el candidato mejor preparado, más culto y diestro en el manejo de los temas, más competente y creíble.

Por tanto, es el candidato que le está sacando mejor provecho al uso de los medios de comunicación.

Rumbo a las elecciones del 2012, tanto Hipólito como Danilo en la meta por persuadir a los electores, deben prometer una gestión basada en el compromiso ético y en la toma de conciencia de los actores públicos y privados, para construir un capital social que promueva la cooperación voluntaria en beneficio de un desarrollo erigido en base a la equidad y sustentabilidad.

Danilo cuenta con mejor reputación para acometer esa acción.

En vista de que Danilo Medina no ha sido presidente de la República, le resulta más cómodo y más fácil despertar esperanzas en las personas, que a su adversario Hipólito Mejía, quien salió muy mal parado del gobierno en el 2004. Las cosas que Hipólito cataloga como mal del gobierno de Leonel, en su gobierno fueron peores.

Aunque algunos políticos no lo crean, las personas tienen memorias, y el mensaje tanto de Danilo como de Leonel y Margarita, está enfocado al razonamiento de los electores.

Otro elemento que sale a relucir en el comportamiento y manejo de los candidatos, es que para Danilo Medina la campaña electoral del 2012 ha sido un proceso de crecimiento y aprendizaje, mientras que Hipólito Mejía sigue siendo el mismo, pero con un evidente degaste.