De Chaplin a Pitágoras y viceversa

Por Carlos Luis Baron lunes 16 de enero, 2012

Recientemente, durante esos a veces interminables momento de ocio, me encontré, entre muchos exergos insertados en la piel de una canción uno que llamó particularmente mi atención; brincaba en la pantalla de la laptop con insistencia y brillantes colores: "La vida es una obra de teatro que no permite ensayos", atribuido a Charles Chaplin.

Reflexioné sobre el mismo con mis audífonos puestos mientras escuchaba "Butterfly on a Wheel", grabada en los años 90’s por el grupo inglés The Mission.

Aquél pensamiento, coincidente con circunstancias de la vida en la que todos los que por estos cuerpos prestados transitamos, refrescándonos la certeza de que nadie se escapa a "meter la pata" en algún momento de su existencia, pero que lo importante es seguir adelante y levantar el espíritu frente a los avatares, como se ven obligados a hacer los actores cuando se equivocan frente al público.

También recibí, del muro de uno de mis amigos del Facebook, una anécdota de Pitágoras, referida a "Enusa", su dizque esposa en aquella historia (la de la vida real se llamó Téano, y fue también una matemática griega) que es la que quiero compartir con ustedes.

“Pitágoras no paraba mucho en su casa y Enusa su esposa, aprovechaba tal situación para serle infiel con 4 campesinos analfabetos que cuidaban sus tierras. Un día Pitágoras volvió temprano a casa, los sorprendió, mató a los cinco y decidió enterrarlos. En consideración de la esposa, dividió el terreno por la mitad; en un lado la enterró a ella y el otro lado lo dividió en cuatro partes enterrando a cada campesino en un cuadrado igual, de esta forma los cuatro ocuparon un espacio idéntico al que ocupaba la esposa. Luego subió a la montaña para meditar y mirando desde la cima encontró la solución. Obvio, el cuadrado de la-puta-Enusa era igual a la suma de los cuadrados de los catetos. Y aquí la respuesta al teorema de Pitágoras.

Aunque Pitágoras en ese cuento toma una decisión violenta, inaceptable por mejor decir sobre todo en estos tiempos en los que todo lo que tenga que ver con violencia de género debemos rechazarlo, es bien cierto que nos deja una moraleja importantísima: Mirado desde arriba, lo que es obvio se aclara, o lo que es lo mismo. ¡una cosa es llamarlo y otra verlo llegar!

Así que en una tardecita de navegación por la red, me encontré con dos buenos consejos, porque más arriba estábamos en eso de que la vida es una obra de teatro, a saber:

Si como dice sin decirlo Chaplin no se nos permite ensayar cada una de nuestras actuaciones, y a menudo nos equivocamos y tenemos que seguir estas tramas en las que se mueven nuestras vidas y que no sabemos en cuáles anales se encuentran redactadas para ser cada una un teorema, lo más inteligente sería que después de cada error intentáramos mirarnos desde arriba como Pitágoras, aunque sea por un momento. Una metida de pata vista desde arriba podría ser el cuadrado de la hipotenusa.

Por lo demás, podemos hacerle caso al final del pensamiento de Chaplin, cuando todo lo demás no resista un libro de autoayuda, ni tampoco una montaña:

“NO TENGAS REPARO EN REÍRTE DE TI MISMO A CARCAJADAS”

(Ch. Ch).