De Danilo, publicidad estatal, comunicadores y medios

Por Carlos Luis Baron jueves 23 de agosto, 2012

Sociólogo – Comunicadores

La firma del recién anunciado Código de Pautas Éticas emanado del primer Consejo de Gobierno Ampliado que encabezó el presidente Danilo Medina Sánchez pone en evidencia una valiosa señal en la búsqueda de consolidación de confianza del nuevo gobernante como paso imprescindible para desarrollar una gestión ejemplarizante, noble y esperanzadora.

Definir, regir y transparentar el funcionamiento y la conducta de todas las instituciones públicas y sus respectivos funcionarios es un mandato que impera en los actuales momentos, sobre todo, cuando se presume que es ineludible la necesidad de rubricar un pacto fiscal consensuado que procura lacerar, lo menos posible, la anémica economía familiar de la mayoría de la sociedad dominicana.

Como es natural, el pliego de medidas tendentes a la austeridad y la racionalidad en el uso de los recursos del Estado algunos considerarán que pudo ser más vasto y preciso, no obstante, por sus innegables intenciones, luce digno de la ovación de la mayor parte de la población sensata del país.

Siendo de esa manera, talvez sería interesante recordar como vía de complacencia al laureado novelista, poeta y periodista uruguayo, Mario Benedetti, quien en una de sus tantas sentencias trascendentales asegura: “Uno no siempre hace lo que quiere pero tampoco está obligado a hacer lo que no que no quiere”.

No obstante lo expuesto, se entiende oportuno aprovechar la ocasión para sugerirle al apacible y calculador Presidente Constitucional del República, Danilo Medina Sánchez, que la distribución del denominado pastel publicitario estatal no debe quedar al margen de las medidas de austeridad aprobadas en su gobierno.

Si bien debe ser racionalizado no es menos cierto que también urge de una mayor democratización en su distribución entre los productores de espacios y propietarios de medios audiovisuales.

De la publicidad estatal continuar siendo asignada de manera antojadiza y exclusivista a un reducidísimo número de comunicadores y empresarios privilegiados para convertirlos en un grupúsculo de parásitos navegando en la opulencia y quienes, por demás, también procuran continuar o ser designados en posiciones gubernamentales relevantes, lo prudente sería abolirla definitivamente.

Ya es tiempo de poner el cascabel a ese gato y por tanto, ampliar el espectro de la colocación publicitaria del Estado si en realidad pretendemos austeridad, racionalidad y efectividad en orden comunicacional oficial sin importar que para tales fines sea necesario romper con el chantaje y las consideras deudas de gratitud electoralistas.

No es prudente olvidar que un reparto equitativo de la publicidad gubernamental implicaría una reducción de la presión por la búsqueda de empleos públicos de una cantidad considerable de profesionales de la comunicación que teniendo asegurado el pago de su facturación ante la empresa donde laboran y el sustento de sus familias, poco interés mostrarían por ser incluidos en la nómina gubernamental.

Señor presidente, Danilo Medina Sánchez, el tiempo del ejemplo es ahora o nunca. Manos a la obra..!!