De periodismo y realidad

Por sábado 5 de abril, 2008

La celebración del este 5 de Abril, día del periodista dominica no, realmente encuentra la clase como muchas similitudes a tiempos pasados, y duras realidades del hoy que aunque quieran nadie puede dejar de lado, ni mucho menos negar.

Es cierto que los periodistas dominicanos, en su gran mayoría vemos con dolor como la profesión se usa para aupar candida tos, para apoyar la reelección presidencial, y como el temor a quedarse sin trabajo, a no tener espacios agudiza los tormentos tos de una profesión que ha servido para hacer millonarios a gentes que ni son periodistas, y que cuando lo son se han convertido en instrumentos del gran capital cuyas inversiones en los medios los hace amos de la vida y la suerte de quienes deben ser mejor pagados, respetados y queridos por una sociedad edad en donde pasan menos cosas precisamente por el valor de los hombres y mujeres de la prensa.

La política en sentido general ha hecho más mal que bien a la clase, y por ella y en nombre del deseo de permanecer en el poder por encima de lo que quería el pueblo fueron asesinados periodistas cuya muerte todavía está en el limbo en una justicia que tiene todavía espacio para la impunidad.

Mal pagados, enfermos, sin casa, ni carros, la mayoría de los hombres y mujeres que ejercen el periodismo tienen que hacer de tripa corazón para sobrevivir, trabajando en dos y hasta en tres empleos, haciendo lo que aparezca, silenciados hasta por directores de periódicos que lo tienen todo garantizado por el poder económico que les paga como corruptos cuando a veces no se sabe en realidad quienes han sido en el largo transitar de la existencia más corruptos.

Y para colmo ahora uno no tiene en donde escribir, porque los amos, directores y dueños de periódicos se han convertido en la verdadera retranca del ejercicio.

Si a eso le agregamos los señalamientos de enemigos del gobierno cierno y ahora de la reelección, las llamadas, la falta de anuncios, y hasta las amenazas, la verdad es que celebramos el ,día del periodista en peores condiciones que en los tiempos más duros de la intolerancia balaguerista.