De su primer aniversario, quimeras y realidades…

Por Carlos Luis Baron domingo 28 de abril, 2013

El equipo de producción y realización del programa sabatino Con Domingo y El Pachá insiste en celebrar en grande el primer aniversario de existencia en la denominada pantalla chica dominicana. Como es natural, la algarabía y los anuncios de presentar extraordinarias figuras del canto popular nacional e internacional, además de reconocer la labor de relevantes personalidades de la vida pública, no se han hecho esperar.

Con Domingo y El Pachá ha sido una quimera generadora de fuertes e incontables dolores de cabeza para su bujía inspiradora, tanto por sus no agradables repercusiones en el cofre económico familiar, como por todavía no lograr ser recompensada por la teleaudiencia y el respaldo comercial esperado.

El espacio televisivo semanal se ha traducido en una especie de piedrecita en el zapato que si bien, en un momento determinado luce que todo va viento en popa, lo cierto es que, en el fondo, la verdad, lamentablemente, es otra.

Siendo así y contrario a autoengañarse asumiendo como verdad que el sueño se ha hecho realidad, el equipo de trabajo de Con Domingo y El Pachá está llamado a realizar un proceso de reingeniería en su contenido, formato y conducción, si es que real y efectivamente desea alcanzar un posicionamiento privilegiado en la televisión sabatina nacional e internacional.

Más que procurar una celebración rimbombante de un primer aniversario poco impactante, caracterizado por una acción rutinaria y de efectos económicos desastrosos, el extrovertido Frederick Martínez –El Pachá-, ha de procurar un cambio substancial en su trajinar por los senderos televisivos, guiado por una brújula más certera y renovando sistemáticamente el producto ofertado, al margen del parecer de algunos adulones naturales que pululan por los corrillos de los canales de televisión.

Es un absurdo, y todos ellos lo saben, procurar hablar de éxitos en su primer año de existencia en la televisión sabatina cuando las mediciones establecen que sus competidores en los medios audiovisuales están ubicados a una distancia bastante lejana, a su favor, en el gusto popular dominicano.

Por qué y para qué emborracharse de un triunfalismo delimitado cuando al momento de cumplir con los gastronómicos compromisos económicos que exige la producción y realización de Con Domingo y El Pachá, se observa que el ingreso es sumamente insignificante en unas arcas deplorables que exigen constantemente recurrir al préstamo y a la mano amiga de un lazarillo o de un enllave solidario.

Conforme a los resultados, no se exagera si alguien es capaz de categóricamente afirmar que el espacio sabatino Con Domingo y El Pachá, hasta el momento, es la expresión de más de lo mismo en la televisión nacional, algo que contrasta con el envidiable talento y carisma que caracteriza a sus extraordinarios conductores.

Y eso es una verdad de Perogrullo…!!

Es un secreto a voces, que como expresara un viejo amigo, es conocido hasta por Chinos de Bonao..!!

Sin embargo, partiendo de lo hasta ahora ocurrido, Frederick Martínez –El Pachá-, principal inversionista y figura estelar del simplista y reiterativo espacio televisivo, insiste en continuar tropezando con la misma piedra.

Persiste en sus incontables brincos, interrupciones innecesarias, asumir facetas sin respetar funciones y pronunciar las manilas frases cohetes y coritos, sin valorar sus fatales consecuencias.

Su martilleo de nombres de amigotes de nuevo cuño conjuntamente con la exhibición de personajes faranduleros y seudos empresarios desgastados en el tiempo, además de hacerle perder un tiempo valioso en su producción, pone a rodar por las sucias cloacas una oferta televisiva llamada a ser de mayor calidad y profesionalidad.

Frederick Martínez –El Pachá- sabe que representa el tercer hijo de mi modesta familia y que hablamos constantemente, -aun a sabiendas de que no somos escuchados-, en torno a uno de sus tantos sueños dorados que envuelve un gran sacrificio humano-profesional y una inversión económica mayúscula, por tanto, nuestra invitación a la reflexión y al cambio en la producción y realización de Con Domingo y El Pachá, es un asunto tan urgente que llama a limitar la euforia que genera la celebración de un tortuoso aniversario.

Fracasar en este proyecto semanal constituiría un fuerte golpe para su equipo de trabajo pero, sobretodo, para su principal mentor y sustentador, quien desde hace un considerable tiempo acariciaba su materialización, rompiendo las barreras de las horas, los obstáculos de la distancia y no importando cuantos esfuerzos y recursos serían necesarios.

Obnubilarnos, insistimos, celebrando el haber alcanzado una meta aún por llegar, persistir en lo de siempre sin proyectar valiosas innovaciones, sólo por responder al imaginario de los especialistas del tumbasaquismo y al falso triunfalismo y populacherismo que, en ocasiones, generan algunas ovaciones, no es el comportamiento ideal que exige el momento para los responsables de Con Domingo y El Pachá.

Frederick Martínez, el apreciado Pachá y su espacio sabatino necesitan con celeridad respirar nuevos aires y proyectar un concepto de producción y contenidos más substancioso y penetrante en el teleauditorio nacional, capaz de garantizar su permanencia con un envidiable posicionamiento y sin las constantes presiones económicas que por lo general atolondran.

Si por otras razones, la idea es seguir con más de lo mismo, nada, ustedes son los dueños de su negocio y por tanto: con agua y con leche, que les aproveche..!!