De universidades

Por Carlos Luis Baron lunes 2 de julio, 2012

La educación superior tiene que ser reglamentada en el país. Aquí hay universidades privadas que parecen verdaderos ventorillos, vendiendo un título sin capacitar a los alumnos.

Esas universidades surgen de la necesidad de una clase baja y media de tener un título en su poder, para tratar de llegar a puestos bien remunerados en el mercado laboral. Es un espejismo, cuando presentan el papel de esas universidades chiqueros, no los toman en cuenta.

A esos centros se les puede exigir que tengan un verdadero pensum, y que ofrezcan mayor capacitación a  los estudiantes. Si se quiere no hay que cerrarlos, pero presentarles dispositivos que deben cumplir o desaparecer.

Hay una capa baja de la población que desea estudiar, y que de sus pocos recursos paga universidades privadas, que no reúnen los requisitos mínimos para dar docencia. Estos chicos necesitan protección.

En cuanto a las universidades de prestigio, ellas trabajan a la oferta y la demanda. Entran en sus aulas los que pueden pagar. Hay baja estudiantil, y examen de admisión. Independiente del pago mensual, el que no tiene capacidad, no se matrícula.

El derecho de admisión y la baja estudiantil son necesarios en cualquier universidad, y sobre todo si es del Estado. La UASD es una de las mejores universidades dominicanas, pero tiene que sanearse internamente.

El populismo político lleva a la UASD a inscribir a todo el que quiera, aún y sea semi-analfabeto, sin tomar en cuenta que luego de un año abandonará los estudios y se perderá todo lo invertido.

La educación universitaria es un privilegio, solo deben llegar a ella los que tengan el coeficiente necesario. De ahí el examen de admisión necesario, y luego la baja estudiantil.

No es posible que en la UASD haya estudiantes profesionales, que tienen 20 años domando pupitres, comiendo el chao, enamorándose y viviendo del Estado.

El que se queme en tres semestres, cuatrimestres, o trimestres, como se quiera, tiene que ser sometido a la baja estudiantil. No puede seguir en las aulas.

A este muchacho se le debe remitir a un instituto de nivel medio, donde consiga una profesión técnica, que le permita vivir. No todos dan para ser alumnos universitarios, entonces se tiene que ir a un instituto técnico.

Mucho le cuesta al país formar un profesional universitario, de principio a fin, por lo que si se inscribe a todo el que quiera, la deserción antes de finalizar una carrera se convierte en una calamidad nacional.

Soy claro. El que no puede ingresar por falta  de actitudes a la carrera universitaria, debe ir a un instituto técnico, que esté de acuerdo a sus factibilidades. Un mal profesional tiene cerradas las puertas del empleo, por lo que no se concibe que se le haga un daño futuro al estudiante.

En la UASD junto a los pedidos de mayor asignación presupuestal y de cariños del gobierno, hay que pensar en la baja estudiantil y de profesores.

También hay problemas con profesores que debido a su militancia de izquierda, compraron un cheque que reciben todos los meses, dejando a un lado su preparación y adecuación a los nuevos tiempos.

La UASD tiene que ser un centro académico de alto nivel, y no el refugio de trasnochados que allí merodean cerrando el camino a la luz y el progreso.