Decenas de devotos duermen en iglesia de Santiago para participar en misas de la Virgen de La Altagracia

Por admin lunes 21 de enero, 2008

Santiago, 21 de enero 2008.- Decenas de personas amanecieron en el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de La Altagracia en la ciudad de Santiago de los Caballeros, para participar de las festividades religiosas para venerar a la madre espiritual de la República Dominicana. En cambio, otras personas se trasladaron a la ciudad de Salvaleón de Higuey donde está la Basilía para cumpliro promesas.

Mientras que un gran número de devotos, se trasladó desde ayer domingo y la madrugada de este lunes al municipio de Loma de Cabrera, a fin de asistir a las misas con motivo del Día de Nuestra Señora de la Virgen de La Altagracia. En el Santuario de la ciudad de Santiago de los Caballeros, decenas de personas durmieron y participaron de las primeras misas.

Hombres, mujeres, jóvenes y niños fueron vistos dentro del templo con velas, velones y retratos de la Madre Espiritual de la República Dominicana. Acudien a cumplir promesas ofrecidas por sus familiares para sanar algunas dolencias corporales.

Desde los diferentes barrios, urbanizaciones y el centro de la ciudad, las calles lucían repletas de personas que se dirigían al Santuario de la Virgen de La Altagracia ubicado en la esquina que forman las calles Del Sol y General Gregorio Luperón en el sector Los Pepines.

A este templo, decenas asisten a las misas y otros a pedir limosnas. Algunos se dedican a vender velones, velas, retratos de la Madre Espiritual de la República Dominicana y productos comestibles. Los adquirientes se quejan de los altos precios de los artículos que se comercializan en la zona, ya que los mismos cuestan el doble de lo que valía el pasado año.

Historia y tradición:

Como es tradición, cada año, entre los creyentes de la fe católica, desde el jueves inicia el éxodo hacia la Basílica de Higüey en el Este de la República Dominicana para participar en las festividades religiosas del 21 de enero con motivo del Día de Nuestra Madre Protectora de la Virgen de La Altagracia

Su devoción, por parte de la población católica, se inició en el país durante el período colonial, de donde pasó a otras regiones de América, como fue a Puerto Rico, donde los dominicanos se trasladaban a venerarla.. El 12 de mayo de 1512 cuando es erigida en parroquia la villa de Salvaleón de Higüey por el obispo de Santo Domingo, García Padilla.

Para esa época, se instalaron en Higüey los hermanos Alonso y Antonio de Trejo, naturales de Placencia, en Extremadura en España, quienes fundaron un trapiche para producir azúcar. Al mudarse estos hermanos a la villa de Higüey, trajeron consigo la imagen de la Virgen de la Altagracia y, más tarde, la ofrecieron a la parroquia para que todos pudieran venerarla.

En su relación del año de 1650, el canónigo Luis Gerónimo de Alcócer dice y la imagen miraculosa de nuestra Señora de Alta Gracia está en la villa de Higüey, como treinta leguas de esta Ciudad de Santo Domingo; son innumerables las misericordias que Dios Nuestro Señor a obrado y cada día obra con los que se encomiendan a su Santa imagen.

Se dice que la trayeron a esta isla dos hidalgos naturales de Placencia en Extremadura, nombrados Alonso y Antonio de Trejo que fueron de los primeros pobladores desta isla, personas nobles como consta de una cédula del Rey Don Felipe Primero, año de 1506, en que encomienda al gobernador de esta isla que los acomode y aproveche en ella, y habiendo experimentado algunos milagros que había hecho con ellos la pusieron para mayor veneracion en la iglesia parroquial de Higüey, donde eran vecinos y tenían haciendas.

Desde principios del siglo 17, y quizás poco antes, la devoción por la Virgen de la Altagracia pasó a Puerto Rico, específicamente a Coamo. Los viajeros que se trasladaban desde la Isla de Santo Domingo a Puerto Rico lo hacían por el "puerto del Higüey" de Boca de Yuma y atravesaban el canal de la Mona para llegar al puerto de San Germán.

Por temor a los piratas que frecuentaban estos mares y mientras esperaban barcos en el "puerto del Higüey", los viajeros acudían al santuario de la Virgen de la Altagracia en la villa de Higüey, implorando su protección contra los peligros del mar y de los piratas.

Antonio Cuesta Mendoza escribe en el tomo II de su Historia Eclesiástica de Puerto Rico: "De muy antiguo debió haver devotos en esta advocación pues ya para el 1647 le habían erguido una ermita particular [en la villa de San Blas de Coamo".

De hecho, hay evidencia de que esta capilla ya estaba construida para el año 1622, o posiblemente desde antes. En 1690, los españoles encabezados por Antonio Miniel invadieron el territorio del Oeste y el 21 de enero derrotaron a los franceses en la histórica batalla de la Sabana Real de la Limonada, pereciendo el gobernador francés Cussy en la acción y retirándose luego los españoles a Santiago.

Como las tropas procedentes del Este de la isla elevaron sus plegarias a Nuestra Señora de la Altagracia la víspera del combate, al verse triunfantes iniciaron la celebración de su fiesta religiosa en ese día 21 de enero, en vez del 15 de agosto, costumbre que se ha mantenido a través de las generaciones hasta nuestros días.

En 1692 el arzobispo Isidoro Rodríguez Lorenzo escribió una carta dirigida “a todos los fieles cristianos, estantes y habitantes, vecinos y moradores de este nuestro arzobispado” en donde por primera vez aparece una autoridad eclesiástica aprobando como buena y válida la fiesta de los 21 de enero. Basílica de Higüey pertenece a la virgen de la Altagracia, en el Este de la República Dominicana.

Se dice que al pasar el tiempo, se perdió el conocimiento del origen de la imagen. Fue el padre Gabriel Benito Moreno del Christo quien años después inventaría la leyenda del "Viejo, los Dos Ríos y del Sueño Misterioso", que el poeta y escritor Rafael Deligne recogió en su obra Encargo Difícil y por igual el escritor y también poeta Juan Elías Moscoso en su obra Chiquitica de Higüey.

Pero la leyenda surge debido a vacíos en la historia y, unida a los datos históricos, nos dan una percepción de lo que fue la realidad. La leyenda y la historia se complementan.

A principio del siglo 20, Monseñor Arturo de Meriño, Arzobispo de Santo Domingo, pidió a la Santa Sede la concesión de Oficio Divino y Misa Propia para el día de la Virgen de la Altagracia suplicando, además, que fuese como festividad de precepto los 21 de enero, ya que los 15 de agosto no se podía pues la Iglesia Católica celebraba en esa fecha el Misterio de la Asunción de la Virgen a los Cielos. El pedimento fue aprobado y la concesión es efectiva para toda la Arquidiócesis de Santo Domingo. El 21 de enero fue declarado oficialmente día no laborable y de fiesta nacional en todo el territorio nacional durante el gobierno de Horacio Vásquez.

La imagen de Nuestra Señora de Altagracia tuvo el privilegio especial de haber sido coronada dos veces. El 15 de agosto de 1922, en el pontificado de Pío Xl, sobre el Baluarte 27 de Febrero o Puerta del Conde fue canónicamente coronada Nuestra Señora de la Altagracia, traída desde su Santuario de la Villa de Higüey, hasta la Capital de la República

El Papa Juan Pablo II, durante su visita al país, coronó personalmente el 25 de enero de 1979 a la imagen con una diadema de plata sobredorada, regalo personal suyo a la virgen.

La advocación de la Virgen de Altagracia es muy popular, concurriendo a su santuario todos los años numerosas romerías que van desde los más apartados confines de la isla a ofrendarle los votos y promesas hechas en momentos de tribulación. Su santuario se encuentra en la ciudad oriental de Salvaleón de Higüey. para este lunes día 21 participar en las festividades religiosas de la Proectora .

Los feligreses se trasladan desde las distintas provincias del país, especialmente del Cibao, en guaguas, carros y otros medios de transporte. Comienzan a llegar con antelación hasta la Basílica Nuestra Señora de la Altagracia en Higuey a cumplir promesas.

Hasta esa comunidad, cientos de feligreses llegan para participar en las festividades que programa La Iglesia Católica del domingo 21 de enero el Día de la Altagracia. Los hoteles de la ciudad acogen desde principio de semana miles de feligreses y turistas provenientes de diversos puntos del país y del extranjero, quienes tradicionalmente visitan la ciudad para integrarse a las festividades con intenciones religiosas.

Devotos de la Virgen La Altagracia se confunden con los vendedores y turistas. La Virgen de la Altagracia es la Protectora del Pueblo Dominicano, aunque algunos por confusión piensan que es la Patrona del país; la Virgen de las Mercedes es la Patrona.

Su devoción, por parte de la población católica, se inició en el país durante el período colonial, de donde pasó a otras regiones de América. Se recuerda que fue el día 12 de mayo del año 1512 cuando es erigida en parroquia la villa de Salvaleón de Higüey por el obispo de Santo Domingo, García Padilla.

Para esa época, se instalaron en Higüey los hermanos Alonso y Antonio de Trejo, naturales de Placencia, en Extremadura de España, quienes fundaron un trapiche para producir azúcar. Cuentan que al mudarse estos hermanos a la villa de Higüey, trajeron consigo la imagen de la Virgen de la Altagracia y, más tarde, la ofrecieron a la parroquia para que todos pudieran venerarla.

En su relación del año de 1650, el canónigo Luis Gerónimo de Alcócer dice: Que la imagen miraculosa de nuestra Señora de Altagracia está en la villa de Higüey, como treinta leguas de esta ciudad de Santo Domingo; son innumerables las misericordias que Dios Nuestro Señor a obrado y cada día obra con los que se encomiendan a su Santa imagen.

Consta que la trayeron a esta isla dos hidalgos naturales de Placencia en Extremadura, nombrados Alonso y Antonio de Trejo que fueron de los primeros pobladores de esta isla, personas nobles como consta de una cédula del Rey Don Felipe Primero, año de 1506, en que encomienda al gobernador de esta isla que los acomode y aproveche en ella, y habiendo experimentado algunos milagros que avia hecho con ellos la pusieron para mayor veneracion en la iglesia parroquial de Higüey, donde eran vecinos y tenían haciendas.

Cuentan que parece que no quiere Dios Nuestro Señor que salga de aquella villa, porque a los principios enviaron por ella el Arzobispo y cabildo de la Catedral y se desapareció de un arca adonde la traian cerrada con veneración y cuidado y el mismo tiempo se apareció en su iglecia de Higüey donde solía estar.

Está pintada en un lienzo muy delgado de media vara de largo y la pintura es del nacimiento y está Nuestra Señora con el Niño Jesús delante y San Joseph a sus espaldas. Y al pasar tanto tiempo tiene muy vivos los colores y la pintura como fresca; van en romería a esta santa imagen de Nuestra Señora de Altagracia de toda isla y de las partes de las Indias que están más cerca y cada día se ven muchos milagros que por ser tantos ya no se averiguan ni escriben, algunos en señal de agradecimiento, los hacen pintar en las paredes y otras parte de la iglecia y con ser los menos ya no hay lugar para más; son muchas las lismosnas que se hacen a esta santa iglesia y así está bien proveída de ornamentos y tiene muchas lámparas de plata delante de su santa imagen”.

Desde principios del siglo 17, y quizás poco antes, la devoción por la Virgen de la Altagracia pasó a Puerto Rico, específicamente a Coamo. Los viajeros que se trasladaban desde la Isla de Santo Domingo a Puerto Rico lo hacían por el puerto del Higüey específicamente por Boca de Yuma y atravesaban el Canal de la Mona para llegar al puerto de San Germán.

Por temor a los piratas que frecuentaban estos mares y mientras esperaban barcos en el puerto del Higüey, los viajeros acudían al santuario de la Virgen de la Altagracia en la villa de Higüey, implorando su protección contra los peligros del mar y de los piratas.

Antonio Cuesta Mendoza escribe en el tomo II de su Historia Eclesiástica de Puerto Rico: "De muy antiguo debió haber devotos en esta advocación pues ya para el 1647 le habían erguido una ermita particular en la villa de San Blas de Coamo. De hecho, cita hay evidencia de que esta capilla ya estaba construida para el año 1622, o posiblemente desde antes.

En 1690, los españoles encabezados por Antonio Miniel invadieron el territorio del Oeste y el 21 de enero derrotaron a los franceses en la histórica batalla de la Sabana Real de la Limonade, pereciendo el gobernador francés Cussy en la acción y retirándose luego los españoles a Santiago.

Como las tropas procedentes del Este de la isla elevaron sus plegarias a Nuestra Señora de la Altagracia la víspera del combate, al verse triunfantes iniciaron la celebración de su fiesta religiosa en ese día 21 de enero, en vez del 15 de agosto, costumbre que se ha mantenido a través de las generaciones hasta nuestros días.

En 1692 el arzobispo Isidoro Rodríguez Lorenzo escribió una carta dirigida a todos los fieles cristianos, estantes y habitantes, vecinos y moradores de este nuestro arzobispado” en donde por primera vez aparece una autoridad eclesiástica aprobando como buena y válida la fiesta de los 21 de enero.

Ha sido la Basílica de Higüey Basílica el lugar donde descansa la efigie de Nuestra Señora de la Virgen de la Altagracia. Al pasar el tiempo, se perdió el conocimiento del origen de la imagen. Pero fue el padre Gabriel Benito Moreno del Christo quien años después inventaría la leyenda del "Viejo, los Dos Ríos y del Sueño Misterioso", que el poeta y escritor Rafael Deligne recogió en su obra Encargo Difícil y por igual el escritor y también poeta Juan Elías Moscoso en su obra Chiquitica de Higüey. Pero la leyenda surge debido a vacíos en la historia y, unida a los datos históricos, nos dan una percepción de lo que fue la realidad.

La leyenda y la historia se complementan.

A principio del siglo 20, Monseñor Arturo de Meriño, Arzobispo de Santo Domingo, pidió a la Santa Sede la concesión de Oficio Divino y Misa Propia para el día de la Virgen de la Altagracia suplicando, además, que fuese como festividad de precepto el día 21 de enero, ya que los 15 de agosto no se podía, porque la Iglesia Católica celebraba en esa fecha el Misterio de la Asunción de la Virgen a los Cielos.

El pedimento fue aprobado y la concesión es efectiva para toda la Arquidiócesis de Santo Domingo. El 21 de enero fue declarado oficialmente día no laborable y de fiesta en todo el territorio nacional durante el gobierno de Horacio Vásquez. La imagen de Nuestra Señora de Altagracia tuvo el privilegio especial de haber sido coronada dos veces.

El 15 de agosto de 1922, en el pontificado de Pío Xl, sobre el Baluarte 27 de Febrero o Puerta del Conde fue canónicamente coronada Nuestra Señora de la Altagracia, traída desde su Santuario de la Villa de Higüey, hasta la Capital de la República Dominicana. El Papa Juan Pablo II, durante su visita al país, coronó personalmente el 25 de enero de 1979 a la imagen con una diadema de plata sobredorada, regalo personal suyo a la virgen.

La advocación de la Virgen de Altagracia es muy popular, concurriendo a su santuario todos los años numerosas romerías que van desde los más apartados confines de la isla a ofrendarle los votos y promesas hechas en momentos de tribulación. Su Santuario principal se halla en la ciudad oriental de Salvaleón de Higüey, provincia La Altagracia en el Este de la República Dominicana y un segundo ha sido construido en el local de la iglesia que lleva su nombre en la ciudad de Santiago de los Caballeros.