Dejemos tranquilo a Miguel

Por Carlos Luis Baron viernes 13 de enero, 2012

SANTO DOMINGO.- Si Miguel Vargas ha tomado ladecisión de no integrarse a la campaña electoral del partido que él preside,hay que respetar su decisión, no porque sea legítima sino porque insistir en eltema sería peor. Si el presidente del PRD ha preferido coincidir con el partido de gobierno en el conflicto sobre el Centro de Cómputos de la Junta Central Electoral, en la elección de los miembros de las altas cortes y en la designación del próximo secretario de la Liga Municipal Dominicana, también debemos aceptarsu voluntad, aunque no estemos de acuerdo con él.

Y si varios de sus seguidores,incluyendo diputados, alcaldes y regidores, anuncian la decisión de respaldar al candidato presidencial del PLD, tampoco se debe producir una reacción desproporcionada dentro del Partido.

El PRD no tiene por qué coincidir con la estrategiadel PLD de convertir en tema central dedebate las diferencias planteadas por la posición disidente del ingenieroVargas.

Hay muchos títulos periodísticos sobre este mismo tema que todavía están pendientes de publicación. Los estrategas del oficialismo darían cualquier cosa porque se hable más en los medios de comunicación sobre “la crisis” del PRD que sobre la corrupción colosal, el déficit fiscal, el en deudamiento, la inseguridad ciudadana, los apagones, la mafia de las importaciones, la quiebra del sector productivo nacional y todos los grandes temas que preocupan a la población.

Además de su responsabilidad ética y política comopresidente del PRD, Vargas sabe muy bienque más del 70 por ciento de los dominicanos entienden que el país va por malcamino y que más del 99 por ciento delos perredeístas quieren que su partido gane las elecciones de este año. Nadie tiene que recodarle eso ni reclamarle que actúe en consecuencia.

Pero tampoco hay que dar como un hecho definitivo que Miguel ha desertado de sus responsabilidades partidarias en un momento crucial para la vida institucional del país.

Debe esperarse todavía que seaboque a una reconciliación con su partido con tiempo para hacer su aporte a lavictoria. Pero si no lo hace tampoco hay que pelearse con él. Simplemente no esconveniente y en política generalmente se hace lo que conviene.

Hipólito Mejía y el PRD deben contar con sus propias fuerzasy con la voluntad de cambio de una sociedad que necesita imperativamente detener el proceso de deterioro quevive el país en todos los órdenes. Esono lo cambia ninguna voluntad individual.

Mientras tanto, dejemos tranquilo a Miguel. (12 de enero 2012)