Delincuencia importada ( I )

Por Carlos Luis Baron martes 4 de diciembre, 2012

En las últimas semanas, en los medios de comunicación nacionales, se han dado a conocer numerosos casos de actividades delictivas realizadas en nuestro país, en muchas de las cuales se han visto involucrados, no solamente delincuentes dominicanos, sino extranjeros de varias nacionalidades, en su gran mayoría europeos, establecidos en Puerto Plata y Samaná. Pero con la publicación del caso de los colombianos y dominicanos involucrados en el robo de casi cuatrocientos teléfonos celulares para ser exportados hacia Colombia, no nos queda la menor duda de que entre delincuentes dominicanos y suramericanos hay una integración moderna para la perpetración de acciones delictivas que han podido identificar como realizables en la República Dominicana luego de una mutua coordinación entre los ejecutantes.

La frecuente ocurrencia de los actos de violencia, delincuencia y vandalismo están manteniendo a nuestros ciudadanos en un estado de tensión permanente. Descaradamente los autores de los delitos que se cometen han creado en nuestros habitantes una percepción de que todo esta perdido y que el control está en sus manos y no en la de nuestras autoridades.

Como nunca estaremos justificando los altos niveles de delincuencia registrados en nuestro país, como consecuencia de las deficiencias de oportunidades tanto privadas como gubernamentales para la integración individual a las actividades laborales de la sociedad, vamos a plantear una hipótesis de lo que a nuestro juicio es el origen de las causas de estos altos niveles de delincuencia que nos azotan y seguiremos con las sugerencias que plantearemos luego de este análisis.

Sabemos que miles de ciudadanos dominicanos son deportados de los Estados Unidos todos los años, principalmente después del once de septiembre del 2001, cuando los ataques terroristas cambiaron la política de seguridad del territorio norteamericano. Estos dominicanos que son detenidos en territorio estadounidense a causa de cualquier delito, son procesados y, si se encuentra que poseen un archivo con un record de antecedente delictivo, son confinados a cárceles de detención donde un juez de inmigración determina su deportación hacia su país de origen.

Antes de continuar con este análisis, queremos dejar claro, que no es como muchos medios se hacen eco de quejas, de que en los Estados Unidos a un ciudadano lo detuvieron por pasarse un luz roja y lo deportaron. Es que al detenerlo por la infracción de tránsito, el sistema computarizado de la policía, pués en cada auto patrullero policial hay instalada una computadora, al registrar los datos del infractor, encuentran que esta persona habia cometido otros delitos anteriormente, por algunos de los cuales estaba siendo requerido por las autoridades correspondientes que los tenían en sus archivos.

Durante sus períodos de permanencia en esas cárceles norteamericanas, nuestros ciudadanos hacen amistades y comparten con detenidos de todas partes del mundo. Y cuál piensa usted que sería el tema de conversación entre este grupo de verdaderos delincuentes de tantos diferentes paises? Denlo por seguro que entre ellos se coordinan planes futuros para integrarse a una asociación internacional de delincuentes, que se comunican entre ellos luego de ser repatriados a sus respectivos paises. Durante sus planes de integración ellos intercambian direcciones y teléfonos que saben que tendrían al regresar a sus paises, pues son de los actuales familiares.

Si los ciudadanos que regresan repatriados desde los Estados Unidos son fichados por nuestras autoridades, no podrán conseguir trabajos en compañías que les requieran cartas de depuración policial, y su única oportunidad de subsistencia será integrarse a la delincuencia, donde desde antes de regresar ya tienen una alta demanda de reclutamiento. Debemos depurar de una forma profesional y social a los repatriados tomando como parámetro si su deportación fué por acto delictivo o por su simple condición de indocumentados. Los indocumentados no pueden ser fichados como si fueran delincuentes, pues muchos de ellos ingresaron legalmente a los Estados Unidos, y todos sabemos las razones económicas que los obligaron a permanecer allí.

En nuestra segunda parte expondremos los aspectos fundamentales para la integración individual de nuestros ciudadanos repatraidos.