“Demasiadas cabezas para pocos sombreros”

Por Carlos Luis Baron lunes 30 de julio, 2012

En la medida en que han ido avanzado los días del cambio de mando gubernamental, así mismo aumenta la desesperación de muchos por asegurar, “amarrar” y “cabildear”, posiciones en el tren gubernamental. Las condiciones de estadista que posee el presidente electo Danilo Medina, asoman a la luz, desde antes de asumir el Estado, con acciones que a muchos les pueden pasar por debajo de la mesa, porque unos confían en la perpetuación en el Poder no para el mejor de los usos y otros porque confían en lo que a su entender, “se han ganado”.

Su primera y escueta intervención ante los medios de comunicación, luego de ser proclamado ganador de las elecciones presidenciales, fue en su natal San Juan de La Maguana, en donde, con toda honestidad y sencillez, agradeció el apoyo brindado por los amigos de la prensa, asegurándoles que siempre recibirán un trato preferencial y distinguido, pero que les pedía entender, que como Presidente, el sólo hablará cuando sea necesario.

Esta declaración, lejos de parecerme arrogante, petulante o de engreimiento, es tan certera que hasta cierto punto me dio tranquilidad. Para ofrecer declaraciones del día a día y brindar atención a los requerimientos de los medios de comunicación, están sus Ministros, tanto de Prensa como de la Presidencia y sus voceros.

Por qué me expreso así? Porque amén de ser defensora de la libertad de expresión; de valorar el libre acceso a la información, de aplaudir la sencillez y humildad de un líder, reconozco que el que mucho habla, al final, o se equivoca o lo interpretan de forma equivocada. Las intervenciones de un Presidente siempre deben dejar el deseo de volverlo a escuchar, cosa que no se da cuando diariamente está como “papagayo irrespetado”, y ese caso… Ya lo hemos vivido. Cuando un Presidente habla, se debe sentir que habló el Presidente.

Otra de las medidas tomadas por Danilo Medina que ha marcado desde ya su diferencia, es el modo reservado y discreto con que ha ido armando su gabinete gubernamental. Cuando apenas faltan días para su juramentación, el Presidente Electo recibe informes de los diferentes técnicos que encabezan las comisiones de transición, evalúa, vuelve a evaluar, cuestiona y se reúne con unos y otros, sin que hasta el momento, nadie pueda asegurar a ciencia cierta, quién ocupará tal o cual posición.

El manejo del Estado desde su conformación estructural, hacerse con discreción. Lo que se pueda estar escuchando y circulando, como “de fuente muy cercana y círculo cerrado de DM”, es pura especulación, no importa quién lo diga.

Cuando en días atrás, al preguntársele por la presión que pude estar recibiendo de los “compañeros” para nombramientos, su respuesta fue muy clara: “Hay demasiadas cabezas y pocos sombreros”.

Muchos interpretaron el comentario basados en el hecho de que habían demasiados buscando posiciones y pocos lugares en dónde nombrar. En cambio, yo (que puedo estar equivocada, quizás porque es lo que realmente quisiera que estuviera dentro de sus reflexiones), lo interpreto de forma distinta.

Pienso que hay muchas cabezas de diversas medidas buscando nombramientos, pero pocos serán los sombreros que les puedan servir en las cabezas de quienes se identifiquen en conjunto con el compromiso que éste sencillo y pragmático sanjuanero, ha asumido ante la nación.

Danilo tiene la plena libertad y la capacidad, mucho más allá de las presiones, de nombrar un gabinete acorde con sus ideales; conformado por hombres y mujeres dispuestos a desarrollar las directrices de su plan de Gobierno. Él sabrá cuáles sombreros deja, quita, pone, o mueve, de cuantas cabezas él entienda. Y como dijo una gran amiga, en el trayecto de seguro cometerá errores porque no es perfecto, pero tengo la fe y la esperanza de que hasta para enmendarlos, tendrá humildad y la entereza de afrontarlo, en lugar de voltear la mirada e ignorar el equívoco.

Si queremos ver hacer lo que nunca se ha hecho, de la mano de Danilo Medina, los dominicanos todos, tendremos que tener los pantalones bien puestos para también hacer como dominicanos, lo que nunca hemos hecho: apoyar las medidas que en su momento, muchos esperamos que se ejecuten, sin importar que tan alto sea el golpe de quien lo reciba, ni que tan sonoro políticamente o empresarialmente sea el apellido de quien, aprovechando la confianza depositada, escogió el camino de los podridos.

Para poder ver hacer lo que nunca se ha hecho, hay que dejar que Danilo Medina, tome cuidadosamente la medida de las cabezas en que, a partir del 16 de agosto, él determine poner los sombreros.