Democracia como aventura en República Dominicana

Por Carlos Luis Baron jueves 2 de febrero, 2012

La democracia dominicana podría decirse que es un proceso reciente. Las primeras elecciones libres se celebraron en 1962 siendo ganadas por Juan Bosch, quien fue derrocado siete meses después. Hubo un periodo de inestabilidad política y hasta un alzamiento armado o una revuelta por popular espontanea. Los guardias, en un acto de cobardía y temerosos por sus vidas, abrieron las puertas a la intervención de las Fuerzas Interamericana de Paz, con la finalidad especial de que “protegieran (sus) vidas y propiedades”.

El presidente Joaquín Balaguer iniciara en el 1966 un largo gobierno de 12 años que mostraría todas las características de una dictadura. Durante esa amarga vivencia hubo una época en que asesinaban un miembro de la oposición diario. Se dice que el país perdió la crema y nata de la juventud pensante de esos tiempos. La mirada y pisada maquiavélica de un Joaquín Balaguer egoísta y prisionero del Palacio asesto ese duro golpe al progreso humano de la República dominicana.

En el presente, se habla de lo débil que es la democracia dominicana. Sin embargo, algunos estudios académicos internacionales señalan que es una débil democracia que está marcada por el clientelismo paternalismo; ya no se siguen ideas, sino a personas. El modelo puesto en marcha por los presidentes del país después de Joaquín Balaguer, ha seguido la misma ruta de los empréstitos y daños a la administración, cuidado y preservación honesta del Erario.

A la justicia dominicana se le ha proporcionado un duro golpe, los sicarios del desorden y los vicios se han encargado de ponerle más vendas a los ojos ciegos de la justicia y, apagado por completo la sensibilidad.

El narcotráfico está en sus mejores tiempos. La juventud conoce todo tipo de drogas y su multiuso pero, desconoce cómo funciona el Sistema Escolar Dominicano y, el nombre de los padres de la patria no les interesa.

Hoy la democracia como idea tópica no encuentra asidero legal, el conjunto humano que la maneja se disputa en su nombre, quien acierte el golpe más demoledor a todos los soportes legales de funcionabilidad de las mismas simientes de la democracia universal.

Las presiones sensibles del exterior (publicidad inteligente para consumo), y ciertas estructuras a priori que los imperios imponen, no permiten espacio ni tiempo para categorizar conceptos patrióticos puros. ¿Hasta dónde es posible esta continuidad? Esperaremos que un milagro de la metafísica nos muestre la categoría de este fenómeno ilustrativo de la política, que no solo se da en nuestro país la República Dominicana donde el Erario se reparte a favor del partido que maneja el poder.

Sabemos que molestaría aclarar que el Partido Reformista y el Partido de la Liberación Dominicana, en especial Leonel Fernández, han hecho una aportación muy considerable que nutre esta información. Aquí la razón y la Democracia están poseídas de mucha aventura y, también una función social amoral.