Desarme civil

Por Carlos Luis Baron viernes 1 de junio, 2012

Ejecutar en estos momentos el desarmen de la población civil, sería una locura. Se le dejaría a merced de los delincuentes, atracadores y violadores. Por el contrario, lo que se debe ampliar son las medidas de seguridad colectiva.

Cuando se habla de la sociedad civil armada, la referencia lógica es a todos los ciudadanos que portan un arma con permiso legal, o con autorización de la Policía y las Fuerzas Armadas.

Esas armas están cuantificadas, y se sabe el nombre y la dirección de la persona que la posee. La mayoría de las personas tienen un arma de fuego en su poder por el temor a perder la vida o bienes ante la ola de delincuencia.

El desarme está mal encaminado cuando se quiere reducir las armas en poder de personas que la tienen con licencia, sea civil o militar. Ahí no está el problema.-

En todo caso, a estas personas se les podría exigir que presenten el informe siquiátrico, y tener algunas restricciones de orden legal, sobre todo si han incurrido en la comisión de delitos, o en violencia intrafamiliar.

Donde se tiene que hacer un desarme total, es entre aquellas personas que poseen armas de fuego sin permiso legal. En una gran cantidad de ocasiones, asaltantes y pillos están mejor armados que los agentes de la Policía.

Además, tiene que ser más fácil apresar a los que comercian con armas, que detener a todo el que la posea de forma irregular. No puede haber miramientos, a los que tienen armas ilegales, se les debe despojar de las mismas.

Pero en este país, y las autoridades ha sido lo dan a conocer en sus informes, las armas se venden como si fueran plátanos en un mercado. Los delincuentes no solicitan permisos para portar armas, y las tienen en demasía.

La falta de control con esas armas ilegales que sirven para ofender a la sociedad, es la prioridad de la policía, las Fuerzas Armadas y la Dirección General de Control de Drogas.

Quitando sus armas a los ciudadanos que la portan con permisos legales, le llevará el pánico a la sociedad, porque entones se encontrará totalmente desprotegida.

Una medida de este tipo, que quiere impulsar el Ministerio de Interior y policía, no se puede convertir en realidad, porque sería un atentado a la tranquilidad ciudadana.

Al ciudadano que tiene su arma con permiso legal, nuestro llamado es que no la porte en las calles, porque le hace blanco de los delincuentes. Conseguir un arma, es uno de los botines más preciados por la delincuencia.

Pero el hogar, la familia, el entorno hay que protegerlo, y si la policía no da seguridad de esa protección, entonces no dejemos al ciudadano sometido a un nuevo atentado a su seguridad, que sería desarmarlo, mientras los delincuentes siguen armados.