Descenso aguas en Nueva Orleans abre primeros signos esperanza

Por domingo 11 de septiembre, 2005

Nueva Orleans (EEUU), (EFE).- Aún continúa la búsqueda de cuerpos y la cifra total de víctimas puede tardar meses en saberse, pero las aguas han bajado a la mitad en Nueva Orleans y comienzan a surgir las primeras señales de esperanza.

La cifra confirmada de muertos en esta ciudad se encuentra por el momento en 154, que se suman a 211 en el estado de Misisipi, aunque se espera que esa cifra aumente a medida que los equipos de rescate avanzan en la búsqueda, casa por casa, de posibles víctimas.

El número definitivo podría tardar aún meses en anunciarse, pero ya está claro que será mucho menor de lo que se temía al principio.

Los bomberos de Nueva Orleans interrumpieron hoy los trabajos de rescate para participar en una ceremonia de homenaje a sus compañeros muertos en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

Quienes sí continuaban sus tareas eran los forenses en el depósito de cadáveres improvisado en la localidad de San Gabriel, entre Nueva Orleans y Baton Rouge, la capital del estado.

Las autoridades han decretado la evacuación forzosa de la ciudad, pero miles de ciudadanos han hecho oídos sordos a la orden, bien porque no tengan a donde ir, o bien porque no quieren desconectarse de su vecindario y temen perderlo todo si se van.

El nuevo coordinador de las tareas de ayuda, el almirante Thad Allen, instó hoy en el programa "This Week", de la cadena de televisión ABC, a que se vayan quienes aún no lo han hecho.

"El agua se está contaminando, las condiciones del medio ambiente (empeoran). No es un lugar apropiado para estar hasta que no hayamos sacado a todo el mundo, se haya drenado el agua por completo y hayamos obtenido una evaluación medioambiental", declaró Allen.

Según el almirante, que el viernes reemplazó al frente de las operaciones sobre el terreno al director de la Administración Federal para la Gestión de Desastres (FEMA), Michael Brown, "todos tienen que salir de la ciudad para que podamos avanzar y reparar las infraestructuras dañadas".

Pero la ciudad ha comenzado a recibir ya las primeras buenas noticias. Según el cuerpo de Ingenieros del Ejército, las aguas que cubrían el 80 por ciento de la ciudad en los primeros momentos del desastre ya sólo ocultan el 40 por ciento de la superficie.

El drenaje podría estar completo, en su mayor parte, para el 8 de octubre, y finalizarse en el extrarradio diez días más tarde.

El aeropuerto de la ciudad, el Louis Armstrong International, ha reabierto ya sus pistas para los aviones de carga y planea hacer lo mismo para los vuelos de pasajeros a partir del martes.

Y el comandante en jefe de las tropas desplegadas en Nueva Orleans, el general Russell Honore, ha asegurado que la cifra definitiva de víctimas va a ser mucho menor de los 10.000 muertos augurados en un primer momento.

"Creo que va ser un número mucho más bajo de 10.000. Esa cifra se dio en un momento cuando no sabíamos nada", explicó Honore.

La gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, dijo ver "señales de esperanza por todas partes. Está volviendo la luz, y las cosas se están animando".

El presidente de EEUU, George W. Bush, tiene previsto llegar hoy a la zona afectada en su tercera visita en diez días.

Las encuestas revelan que las acusaciones de lentitud a la hora de reaccionar al desastre han hecho mella en la popularidad del presidente. La gran mayoría apunta que se encuentra por debajo del 40 por ciento, por primera vez en su mandato.

En declaraciones al programa "Meet the Press", de la cadena NBC, el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, opinó que en los primeros momentos del desastre Bush había estado desinformado.

"Creo que, por algún motivo, el presidente probablemente no entendió todo el alcance de la catástrofe", declaró el alcalde.

El senador demócrata por Illinois Barack Obama se lamentó de lo que consideró el distanciamiento de Bush hacia las víctimas: "creo que es sorprendente, dada su respuesta a los atentados del 11-S, que no se sintiera más identificado con las personas que estaban padeciendo este desastre enorme", declaró a "This Week".

Se calcula que un millón de personas han quedado desplazadas por el huracán y en torno a 160.000 viviendas están destrozadas y son irrecuperables.

La Cruz Roja ha dado cobijo a 160.000 personas en 675 albergues repartidos por todo el país y pide 40.000 voluntarios para hacer frente al desastre. EFE