Desde 2006, el PLD viene disminuyendo su votación

Por Carlos Luis Baron martes 1 de mayo, 2012

Una mirada retrospectiva de las últimas cuatro elecciones nos lleva a variadas conclusiones, entre ellas, que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), a pesar de sus prácticas fraudulentas y los enormes recursos económicos que posee y controla desde el poder, ha venido disminuyendo su votación entre los electores dominicanos.

Para demostrar nuestra afirmación, vamos a partir de las elecciones presidenciales de 2004, cuando el PLD y su candidato Leonel Fernández ganaron aplastantemente con un 57.11 por ciento, ante un 33.67 por ciento obtenido por el PRD. Sin sus aliados, la votación individual captada por el PLD fue de un 49.02 por ciento y la del PRD un 30.67 por ciento.

Debo recordar que en los tres gobiernos del PRD, iniciados con la apertura democrática de 1978, ninguna organización civil o política ha alegado hasta ahora la ocurrencia de alguna modalidad de fraude electoral. Incluso, el Presidente Hipólito Mejía, en un gesto poco común entre la fauna política criolla, reconoció su derrota una hora y media después de concluidas las votaciones del 16 de mayo de 2004, y lo hizo para desarticular los intentos fraudulentos que tejían en la sombra ciertos grupos embriagados por el uso aberrante del poder.

Desde 2004 hasta 2010 se efectuaron pues cuatro elecciones, dos presidenciales y dos de medio término, llamadas también municipales y congresuales. El PLD ganó en 2004, 2006, 2008 y 2010. Fueron cuatro victorias electorales consecutivas. Las últimas tres las ganó desde el poder, comprando, repartiendo y abusando del uso de los recursos públicos para acumular grandes fortunas, poder político y mediático casi absolutos, sólo superado, hasta ahora, por Rafael Leónidas Trujillo Molina, el hombre fuerte de San Cristóbal que hizo cuatro grandes asaltos: asaltó el poder militar, asaltó el poder político, asaltó el poder económico y asaltó el poder mediático.

En las elecciones parciales de 2006, el PLD y sus aliados bajaron a un 52 por ciento, es decir, un 5 por ciento menos con relación a las elecciones anteriores. Individualmente, el desplome del PLD fue más significativo, al bajar su votación de un 49 a un 46 por ciento en el nivel municipal nacional.

Debemos recordar cinco aspectos importantes con relación a las elecciones parciales de 2006: primero, que en este tipo de elección el nivel de abstención siempre supera el abstencionismo del nivel presidencial; segundo, que a nivel municipal la participación de los votantes fue mayor que en el nivel congresual; tercero, que debido a la modificación constitucional de julio de 2002, no hubo colegios electorales cerrados, circunstancia que hizo disminuir la abstención electoral; cuarto, que hubo una “alianza rosada” (PRD-PRSC) para el nivel congresual, donde votó menos gente; y quinto, no hubo denuncias de fraude electoral debidamente sustentadas.

En el nivel municipal nacional, el PRD y aliados subieron su votación al 35 por ciento, mientras el PRSC y sus aliados obtuvieron un 14 por ciento. En resumen, en las elecciones de 2006, el PLD y sus aliados ganaron ampliamente las elecciones municipales y congresuales, pero con casi 400 mil votos menos con relación al 2004.

En las elecciones nacionales de 2008, las circunstancias políticas variaron bastantes. Nuevos actores políticos modificaron el panorama electoral. El PLD volvió a presentar a Leonel Fernández para la reelección, después que aplastó a Danilo Medina en la convención del partido; el PRD presentó a Miguel Vargas Maldonado, mientras el PRSC a Amable Aristy Castro. Para el nivel presidencial, la gente sube su entusiasmo y el nivel de abstención es menor con relación a las elecciones parciales. Individualmente, el PLD bajó su votación a un 44.94 por ciento, pero sus aliados le aportaron un 8.89 por ciento, para sumar un 53.83 por ciento. El PRD volvió a subir a un 38.57 por ciento y sus aliados le aportaron 1.91 por ciento, para sumar un 40.48 por ciento; Amable Aristy Castro y el PRSC sumaron un 4.59 por ciento. La abstención bajo a un 27 por ciento. Las denuncias de la oposición fueron las mismas de siempre, uso y abuso de los recursos del Estado a favor de la reelección presidencial.

Las elecciones parciales de 2010 fueron llamadas “la guerra de los seis años” porque en la nueva Constitución se eliminaron las elecciones cada dos años y los legisladores y síndicos electos permanecerán en sus funciones hasta el 2016. La nueva Constitución acababa de ser promulgada el 26 de enero y en ella están contemplados los nuevos poderes públicos que la polilla palaciega necesita para estar tranquila. Había pues que concentrar los todos cañones y ganar esas elecciones al precio que sea, caiga quien caiga. La camarilla palaciega controlaba los viejos poderes y ahora necesita los demás poderes creados en el nuevo texto constitucional para redondear el poder absoluto, que es la antesala de la dictadura. Más de 40 mil millones de pesos del erario están disponibles para “arrasar” con la oposición. Toda la estrategia palaciega está enfocada en ganar las 32 senadurías. En otra ocasión analizaremos el fraude electoral de 2010 en el ámbito congresual.

Echando a un lado por ahora todas las modalidades del fraude a que apeló la mafia palaciega, veamos los resultados electorales que son el motivo de esta entrega. Individualmente, el PLD volvió a reducir su porcentaje de votos con un 40.82 por ciento, pero “arrasó” porque sus aliados le aportaron los votos de la salvación, para sumar un 54.62 por ciento. El PRD y aliados subieron muy poco su votación, alcanzaron un 42 por ciento, pero ganaron más síndicos y diputados con relación a las elecciones de 2006.

En conclusión, desde las elecciones de 2004 hasta las elecciones de 2010, la participación electoral del PLD, sin aliados, ha venido confirmando el axioma de que todo lo que sube tiene que caer. En el 2004 arrancó con fuerza y obtuvo un 49 por ciento; en el 2006 bajó a un 46 por ciento; en el 2008 siguió en picada con un 44.94 por ciento y en las elecciones de 2010 continuó su caída libre, con un 40.82 por ciento.

Y ahora nos preguntamos: ¿Cómo será que el PLD obtendrá más de un 50%, si desde el 2006 viene bajando su votación individual? ¿Será que Roberto Rosario y su equipo le resolverán el problema con la transmisión de los resultados electorales el 20 de mayo? ¿O será que confían demasiado en el operativo que ya tienen montado para la compra masiva de cédulas el mismo día de las elecciones?