Desesperadamente necesitamos un cambio de rumbo en la República Dominicana

Por Carlos Luis Baron martes 20 de marzo, 2012

Nunca como ahora ha existido una voz de alerta tan dramática en la República Dominicana que reclame un cambio de gobierno. La desesperación se ha apoderado de los dominicanos en todos los rincones del país y el exterior; las autoridades actuales no han llenado las expectativas de supervivencia colectiva en lo más mínimo. Desfalco a diestra y siniestra es muestra de la incapacidad mental de Leonel Fernández y su pandilla.

Las actuales autoridades han demostrado una demagogia demasiado irrespetuosa y, han perdido de vista que los dominicanos han encontrado una forma de diferenciar lo malo brusco y no honesto. El gobierno ha perdido la sensibilidad humana de conducción de la cosa pública llevando al país a un mercado personal para beneficio exclusivo de los peledeistas.

Hasta donde es capaz de soportar el pueblo dominicano esta situación? La desesperación por la falta de empleos y la inseguridad pública; dos factores de indignación de la gente, no solo porque existen sino por la falta de interés del gobierno en enfrentar esta situación, promueven la efervescencia del pueblo y el deseo de cambio en las calles y rincones de todo el país

La intención del voto de los dominicanos tiene una alta tasa de necesidad de cambio como lección a las autoridades de este gobierno porque han bandalizado el país al parecer intencional. Hombres y mujeres se están preparando para evitar las negociaciones turbulentas con el desenvolvimiento de las elecciones. Creerse que se puede jugar con la voluntad del pueblo en estos tiempos es otra de las mentiras que venden los peledeistas como riendas de su política. Preguntémosle a Saddam Hussein o su pandilla que paso cuando de forma común quisieron torcer la voluntad del pueblo de Irak; la soga le quedo muy bien en el cuello¡

Se olvidan los gobiernos que hemos tenido en nuestro país en los últimos 12 años, que las revueltas mundiales podrían tocarnos más cerca de lo que nos imaginamos. En la República Dominicana solo, la capacidad maquiavélica de un Vincho Castillo, es capaz nueva vez de hacerse ilusiones con un golpe bajo al Senado; 2012 es diferente

En la mente de profesionales funcionales las efervescencias del poder aniquila la forma de pensar de los seres humanos; con pavimento y una tarjeta de solidaridad por dos meses, menospreciando la inteligencia de los dominicanos, no se puede ganar las elecciones. La desesperación del gobierno nos dice que no han tenido el coraje suficiente ni voluntad de servicio para un pueblo hambriento y con necesidades.

Nunca como ahora existe una voz de alerta tan dramática en la República Dominicana que proclame un cambio de funcionabilidad en la cosa pública. La desesperación se ha apoderado de los dominicanos en todos los rincones del país y el exterior; las autoridades actuales no han llenado las expectativas de supervivencia en lo más mínimo, el caos y la desilusión se ha apoderado de los seres vivientes que responden en nombre de la patria. Una muestra palpable son los periódicos y programas televisivos donde los arsenales de drogas y sometimientos de militares y policías a la justicia por cargamentos descomunales, es primera plana.