Desolación y destrucción al paso caravana Fox por Yucatán

Por domingo 23 de octubre, 2005

Cancún (México), 23 oct (EFE).- El presidente de México, Vicente Fox, divisó hoy una estela de desolación y destrucción al recorrer en caravana la zona costera de la península de Yucatán, golpeada desde hace dos días por el poderoso huracán "Wilma".

La magnitud del desastre aumentó a medida que Fox y su comitiva se acercaron en camiones militares al balneario de Cancún desde la ciudad de Chetumal, la capital del estado de Quintana Roo y ubicada a unos 400 kilómetros de ese centro turístico.

A su paso por pueblos y aldeas, el mandatario recibió clamores de ayuda por parte de lugareños y pescadores que se agolparon a ambos lados de la vía, bloqueada en varios tramos por árboles y postes del tendido eléctrico derribados por la furia de los vientos.

"Vamos a reconstruir todos los bienes materiales dañados, pero la urgencia ahora es salvar nuestra vida y la de nuestros familiares", explicó el jefe de Estado a un grupo de campesinos.

Fox, que ordenó a los militares y socorristas atender a la brevedad al millón de personas afectadas por el ciclón en la llamada Riviera Maya, en la península de Yucatán, también divisó aldeas sin servicio de energía y agua potable, y a muchos niños y ancianos a merced de la necesidad.

La devastación era más evidente a medida que la caravana presidencial se acercaba al famoso balneario de Playa del Carmen camino de Cancún, donde apreció carreteras y campos inundados, gasolineras despedazadas, y casas y comercios arrasados por el agua y el viento.

Cuando Fox y su comitiva llegaron a Cancún se encontraron con una ciudad que parecía bombardeada y no con el famoso balneario que cada mes acoge a miles de turistas nacionales y extranjeros, así como a personalidades famosas de diferentes países.

Los camiones militares se desplazaron por calles inundadas y Fox, acostumbrado a manejar con cabeza fría y corazón grande muchas situaciones de desastres naturales, no pudo evitar un gesto de desolación cuando vio las viviendas y hoteles destrozados, y los árboles y postes caídos.

Habitantes de humildes viviendas de las afueras del balneario saludaron la caravana presidencial, reclamaron a la distancia ayuda humanitaria y se despidieron con ademanes de esperanza cuando la caravana siguió su marcha hacia el centro de la ciudad, donde el panorama era igual de desolador.

A la entrada de Cancún también se apreciaba una fila enorme de vehículos en la única gasolinera en funcionamiento en el balneario, que carece de los servicios básicos de energía eléctrica, agua potable y telefonía.

Asimismo, era posible observar cientos de automóviles varados en las calles y en las afueras de la ciudad, hacia donde desesperados lugareños intentaron huir hace dos días para ponerse a salvo de "Wilma".

Unos pocos vehículos empezaron a circular hoy por calles periféricas del balneario, a medida que el ojo del ciclón se desplazaba con rumbo norte hacia Florida (sureste de EEUU), a través del Golfo de México.

Pero a primera vista no se apreciaba una sola construcción, un sólo árbol y un sólo poste del tendido eléctrico que estuviera a salvo del huracán, aunque los habitantes y turistas, muchos de los cuales se hallaban en refugios temporales, parecían mantener la calma.

Fox ordenó a las autoridades federales y regionales restablecer los servicios tan pronto como sea posible, y se felicitó por la llegada al averiado aeropuerto de Cancún de un avión civil y otro militar con ayuda humanitaria y efectivos de la policía para ayudar a controlar el orden público.

Decenas de personas armadas con barras de hierro saquearon el sábado y el domingo varias viviendas, locales comerciales y almacenes de electrodomésticos de Cancún, aunque Fox expresó su esperanza de que la presencia de unos 250 efectivos de la Policía Federal Preventiva (PFP) ponga fin a los pillajes.