Despolitizar el sistema educativo nacional

Por Carlos Luis Baron miércoles 13 de junio, 2012

Una de las más fervientes demandas de la población, previo, y en el transcurso de la pasada campaña electoral, era y continua siendo, la relativa a asignación presupuestal del 4% de PIB para la educación nacional, con lo cual, como resultaba obvio entender, el candidato que resultó electo tenía que estar de acuerdo, para atraer votos en su favor; por lo que, la satisfacción de ese reclamo se convirtió en una de sus promesas proselitistas, de llegar éste al poder.

Claro, una vez alcanzada la primera magistratura del Estado nuestro, es muy posible que ya las presiones se hayan comenzado a recibir en ese orden, y de que al Lic. Danilo Medina, le esté dando vuelta en la cabeza, el sentido del refrán aquel que reza: “del dicho al hecho, hay mucho trecho”, lo cual tendría bastante asidero para considerarle, en términos de las razones económicas – generación de ingresos necesarios -, para poder cumplir con algo de esa naturaleza.

Y es que, para poder estar en condiciones de dar, hay que tener de donde sacar. No es lo mismo estar viendo el juego desde las gradas, que encontrarse participando en el terreno de las acciones. La gente le enrostrará cada vez con mayor ahínco el incumplimiento de esa promesa, que se advierte a lo lejos; y él, tendrá que aprender a sortear la corriente de exigencias en ese tenor. Pues eso es algo que, hasta dentro de algún tiempo no podrá hacerlo, si es que puede en algún momento.

Ahora, la gran pregunta que se desprende con relación al tema es que, ¿cuáles serían los logros a nivel del sector, sólo con otorgarle el 4% del PIB, que manda la Ley General de Educación?

La respuesta de mayor consenso que se obtendría es: ¡muy pocos, si es que alguno!; a menos que, conjuntamente con esa decisión, se introduzcan otras medidas complementarias que resultan obligatorias, encabezadas por la despolitización del sistema, seguida por adopción de los controles educativos, y las exigibilidades pertinentes.

Sólo con el aporte de los recursos financieros que estipula la mencionada ley, y que aspiran los demandantes, no se va a resolver el problema de la deficiencia educativa alarmante a nivel del sistema nacional, en sus vertientes, tanto público como privado, en algunos casos.

Lo primero que hay que hacer, reiteramos, es procurar sacar la política partidarista de toda esa área. Y, en la medida en que esa mala práctica se vaya eliminando con efectividad, la eficientización, necesidades de aulas, el disponer de profesores aptos, como de los controles debidos, vendrán por añadidura.

Luego, el principal y más difícil reto a enfrentar por el Lic. Danilo Medina, durante su próxima gestión de gobierno, con respecto a dicho sector, de magna importancia para el país, es la erradicación total de la política dentro del área educativa nacional; un hueso como se sabe, bastante duro de roer, por los precedentes, compromisos, y las reciprocidades que siempre aquí se estilan, que nacen en el seno de los mismos partidos que postulan los candidatos a la presidencia de la República.

Entonces, ¡que no se hable nada más del 4% del PIB para la educación!; y con lo demás, ¿qué se debe hacer?