Destacan el trabajo de artesanía que realiza en Barahona José Vásquez Nova

Por martes 12 de agosto, 2008

BARAHONA.- Hay seres humanos que desde muy pequeños demuestran tener vocación en un determinado campo técnico pero cuando se hacen especialistas en un área determinada, entonces se deciden por una carrera a nivel universitario que le proporcione mayores ingresos económicos, por lo que dejan de lado lo aprendido anteriormente, pero nunca la olvidan par siempre, sino que la toman como un pasatiempo, con el objetivo de servir desinteresadamente, o que le sirva de inspiración a los demás.

Este es el caso del licenciado José Vásquez Nova, residente en la calle Jaime Mota, número 8, en esta ciudad, quién desde muy jovencito ya era un especialista en el campo de la artesanía, y además, un asiduo coleccionista de reliquias antiguas.

Este barahonero, tronco de una respetable familia ha realizado varios trabajos de artesanía que orgullosamente, al igual que las antigüedades que conserva, las exhibe en varios cuadros situados en las paredes de la misma sala de la casa en que reside.

Entre su trabajos de artesanía, Vásquez Novas exhibe en un pequeño cuadro una obra a base de cuatro semillas de zapote que muchos denominan “el medallón del Zapote”, pero el la llama “la creación del zapote”.

En esta obra de arte las semillas de la fruta que están incrustadas en resinas vegetales, aparentan tener un color ambarino, sin ser ámbar. También hay otra obre con las mismas semillas de zapote incrustadas en un material que da la impresión de ser concha de carey por su colorido y las vestas que presenta, pero que tampoco es concha de carey.

“Se trata de un tratamiento especial que es el resultado de los colores de la resina vegetal aplicada, así como la técnica para la separación de colores, lo que nos da el tratamiento del vestiado, es decir, una parte más oscura que otra”, dice Vásquez Nova.

Otra obra de arte de Vásquez Nova, consiste también en semillas de zapote en una base de tela de saco en un marco de caoba con adornos y sobre otro marco de pendón de caña, lo que ha obtenido la admiración de cuantos han logrado apreciar este tipo de trabajo de artesanía.

Además, tiene lámparas denominadas Patuas, hechas en guineo con pendientes en un tejido de palma cana y la base fabricada en pedazo de madera al con una galleta donde descansan troncos de árboles cortados para tales fines.

Cuenta también con una guitarra con la caja acústica fabricada de güiros, especie muy abundante en el país, con los cuales se hacen maracas. “Según pasa el tiempo, el sonido de este instrumento musical se hace más agudo, lo que llama la atención, porque en muchas naciones fabrican esta caja de una madera, la cual es puesta a secar por cinco años, y luego con coas se le hacen las perforaciones para lograr la caja acústica.

Vásquez conserva como recuerdo familiar un cuadro con varias obras en acuarela y creyón, pintado por su hija Laura cuando tenía 8 años, la cual ya es adulta, y reside en Nueva Cork, donde sigue incursionando en obras de arte.

“Estoy llamando a los artesanos y alfareros del país a que pongan atención a la semilla de zapote, fruta que se pierde en los campos dominicanos, la cual puede ser utilizada para otras grandes obras de arte, que de seguro le proporcionarán buenas entradas económicas a su fabricantes”, dijo Vásquez Nova, quien a pesar de ser un especialista artesano, dice ser sólo un fiel admirador de este campo.

Armas de fuego y blanca antiguas

Este ciudadano también conserva en un cuadro dos armas de percusión, consistentes en un fusil Rémington, marca Sowat, modelo 1863, calibre 54, una pistola Kentucky, del mismo año, así como pequeños envases que se usaban en ese entonces para colocar pólvora y municiones.

En otro cuadro, conserva una espada o florete y un sable Du, modelo 1750, armas que en gran parte fueron utilizadas por los patriotas dominicanos en las diferentes revoluciones y guerras “para legarnos una patria libre y soberana como la que hoy tenemos”.