Dictadura de partido?

Por Carlos Luis Baron jueves 15 de marzo, 2012

Hemos sido testigos, en los últimos días, de la repetición insistente del concepto “dictadura de partido”, en boca del ex presidente de la República, Hipólito Mejía, y de otros sectores con intereses políticos definidos.

Ante la insistencia del planteamiento esgrimido, nos hemos visto precisados a indagar sobre el significado de este concepto, toda vez que ha sido repetido por personalidades que uno considera tienen cierto peso en la opinión pública. Pero además, porque el término dictadura nos remite, irremisiblemente, a una figura que aún esparce terror, llanto y luto para la familia dominicana, nos referimos al dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, Dictadura se refiere a “Gobierno que, bajo condiciones excepcionales, prescinde de una parte, mayor o menor, del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad en un país”.

En otra acepción del término, lo define como “Gobierno que en un país impone su autoridad violando la legislación anteriormente vigente”.

El candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el ingeniero Hipólito Mejía, externó su temor de que en el país se produzca lo que llamó, una dictadura de partido, entendiendo que una victoria de la candidatura presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, que encabeza el licenciado Danilo Medina, mantendría a esta organización política al frente de los principales estamentos de poder del Estado.

Pretenden crear la percepción en la población, del peligro que se cierne sobre el panorama político dominicano, de producirse una victoria del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en las elecciones del próximo 20 de mayo.

Se habla de dictadura de partido como si se quisiera con ello indicar que las posiciones de poder que detentan los morados hubiesen sido usurpadas manus-militari, y no por la decisión libérrima del soberano, el pueblo dominicano, que decidió, a través del voto, otorgar al PLD lo que en el cuatrienio 200-2004 concedió a los perredeístas, con don Hipo a la cabeza, el control total de todas las estructuras de poder.

Haciendo un esfuerzo por entender la lógica aplicada por los que acuden a tal despropósito, no podemos menos que suponer que se trata de una estrategia concebida con la finalidad de preparar el escenario ante un posible revés electoral.

Y para ser justos, es entendible tal actitud, pues los resultados de las últimas encuestas publicadas, dan cuenta del repunte sin precedentes que ha experimentado la candidatura presidencial de Danilo Medina, y el consecuente declive de la aspiración de Hipólito Mejía de volver a dirigir los destinos de la nación.

Según la firma encuestadora Gallup-Hoy el candidato presidencial del partido morado, que fundara el profesor Juan Bosch, Danilo Medina, encabeza la preferencia del electorado con el 48.7%, contra un 45.2% de Hipólito Mejía.

Si se toma en cuenta la tendencia ascendente trazada por la candidatura de Danilo, y a esto se le suma el impacto positivo de esta oferta electoral, a raíz de la escogencia como candidata vicepresidencial de la Primera Dama de la República, Margarita Cedeño de Fernández, el pataleo anticipado al que nos tienen acostumbrados los perredeístas está más que justificado.

El autor es periodista y abogado.