Dios, ¿es amor, o el amor es Dios?

Por Carlos Luis Baron viernes 29 de junio, 2012

A veces, cuando uno intenta ser ratón de biblioteca, como se dice, suele encontrarse con temáticas y aseveraciones contenidas en algunos textos, que luego de pequeños análisis meditativos, vale la pena compartir lo nuevo aprendido, con los amigos lectores.

Claro, nada aparece ante nuestros ojos por mera coincidencia, sino por ese mandamiento interno captado, que manda a buscar, y reparar con atención sobre determinados escritos, aclaraciones o saberes plasmados, que antes probablemente nos hayan pasado desapercibidos.

Es el caso de la expresión “Dios es amor”, atribuida bíblicamente a Jesucristo (1-Juan: 4:8); que, a la luz de una explicación que se podría considerar acertada, aparecida en la obra, “La pasión por lo imposible”, publicada por OSHO, interpretado su contenido en el marco de una somera lógica analítica, luce ser uno más de los convencionalismos acostumbrados, dentro de la religiosidad exotérica.

A juicio del autor de dicha obra, tal aseveración hecha de esa forma, parece haber sido un error en el que incurrió el ascendido maestro mesiánico – Jesucristo -, (“porque lo que el dice no acaba de ser verdad”), toda vez que el mismo perteneció a la escuela mistérica de los esenios, donde la enseñanza al respecto era otra: “El amor es Dios”; que, aunque de esa forma parezca un simple “rejuego” de palabras, en cuanto a su escritura, hay una tremenda diferencia, en términos del sentido que subyace entre las mismas; es decir, comparado con el de la anterior expuesta, “Dios es amor”.

Nosotros, en lo particular creemos que, no pudo haberse producido tal error en Él; sino que, la confusión considerada distorsionante, probablemente se haya debido a las tantas traducciones idiomáticas de que ha sido objeto la Sagrada Biblia, a través de los tiempos posteriores a su redacción original.

Y es que, el amado maestro Jesús, incluso ya tenido como Jesucristo (30 – 33 años), sí que para ese entonces, tenía que haber logrado la magna consciencia espiritual requerida, para poder llevar a cabo su ministerio terrenal. Y, en función de Ésa, enseñar todo lo relativo a su Padre. Claro, lo que sólo pudiera trascender a través de sus palabras, durante la sagrada misión a cargo.

Todo cuanto se expone en la susodicha obra, con relación al contenido de la citada frase, en sus dos formas de escritura, resiste un análisis reflexivo concluyente. Porque, decir que “Dios es amor”, es considerar este último como un atributo de Aquel, al igual que los serían otros: sabiduría, indulgencia, perdón, etc., que en términos comparativos, aplicaría también asociarlos con los que pudiera tener cualquier ser humano. Verbigracia, ese señor es compasivo.

A juicio del autor con que tratamos, el atribuirle a Dios sólo una pequeña cualidad, “es irracional e ilógico, porque si Dios es amor no puede ser justo; si Dios es amor no puede ser lo suficientemente cruel como para arrojar a los pecadores al fuego eterno. Si Dios es amor, no puede ser la ley”. Recordemos, que hay inexorabilidad en la ley que desde Él, o de la misma Naturaleza emana: causa y efecto.

Luego, cuando se dice que “El amor es Dios”, tal cual sostenían los esenios, el asunto se invierte, ya que Dios pasa a ser entonces un atributo del amor; que es lo más excelso, incondicional, no sujeto a perfeccionamiento alguno, “El amor es el valor absoluto, el florecimiento último. No hay nada más allá”. Entonces, se podría concebir que, el amor sea Dios en realidad.

Finalmente, nos permitimos transcribir aquí, una aseveración que entendemos podría contribuir a sacar a muchas personas de la gran confusión en que se encuentran, con respecto a considerar a Dios como una persona; lo cual es, una concepción muy errada a nivel de las religiones convencionales, que a través de los años se ha venido expandiendo; y que, en opinión de algunos esoteristas connotados, es una de las cosas que más daño le ha hecho al mismo cristianismo ortodoxo. ¡El maestro Jesús, sólo prestó su cuerpo físico, para la encarnación de la Suprema Conciencia Divina!

Dice Osho, “Dios no es una persona, sino solo una experiencia de quienes han conocido el amor”. ¡Intentemos tenerla!

Hermosa temática para reflexionar, ¿verdad?

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