Disculpe el señor pero hay una deuda social acumulada que debe pagar

Por Carlos Luis Baron jueves 28 de junio, 2012

No se si la ambición humana tiene límites, no, no lo sé.

Lo que sí sé es que la ambición rompe el saco. De eso estoy seguro.

Y que muchos humanos compran candado después que le roban, también he comprobado con frecuencia eso.

Pregono que he visto hechos desproporcionados; por ejemplo los noticiarios reportan que en un lugar x, una persona x, dio muerte a otra porque no le pagó una suma miserable de dinero y todos decimos: ¡Que barbaridad! Y…, en verdad es eso, una barbaridad.

Más de uno dice caramba, por quinientos pesos, a lo mejor se los hubiese pedido y se los hubiese dado sin problema, porque: ¡¿Que son quinientos pesos?!

Pero cuando así razonamos ignoramos (sin jamás justificar el hecho), que esta era la vez quinientas que lo cobraba, y que el hoy occiso le respondía ni te los niego, ni te los pago.

Ahora me pregunto yo y le pregunto a usted, ¿Por qué suceden esas cosas?

No sé cual sería su respuesta, pero la mía va en el sentido siguiente:

Esos hechos aislados son el reflejo de lo que esta sucediendo mas adentro; es como una prueba de laboratorio que se realiza al tomar una muestra de eses fecales o sangre, ahí en pequeño se ve lo que esta sucediendo en grande en todo el cuerpo. .

Las muestras que está dando esta sociedad ya son abundantes y muy significativas; el cuerpo social esta mal, muy mal y los resultado no se harán esperar, vendrá una septicemia que lo contaminará todo y todo se perderá si no se toman correctivos ya.

No quiero ser dramático ni apocalíptico, pero cabezas volaran y fortunas se dilapidaran en segundos. Habrá repartimientos a la mala, porque usted permitió mi querido señor que su ambición le rompiera el saco.

Discúlpeme señor, esto no es para alarmarlo, ni mucho menos asustarlo, esto esta cargado de buena fe, es una advertencia sana hoy que todavía hay tiempo.

No fanfarroneé su fortuna exhibiendo desorbitadamente su abundancia, que no hay fortuna que sea legítima, aunque sea legal.

No es posible acumular tanto capital sin que de alguna manera este no esté salpicado por la sangre o por lo menos por el sudor ajeno.

Tal vez usted afirme categóricamente que la suya no, tal vez usted jamás violó la ley, ni ha matado, ni ha robado, así que yo me equivoqué y debo apuntar mis exabruptos pensamientos ahora escritos para otro lado, porque con usted, eso no va.

Quizás usted tiene razón y yo soy un exagerador; pero respóndame esta sencilla pregunta: ¿Usted siempre ha pagado el 10% de los beneficios de su negocio o empresa que establece la ley laboral en provecho de sus trabajadores? Sin ocultar nada o declarar pérdidas a sabiendas que no las hubo.

El examen es sólo de dos preguntas si la contestación dejo tranquilidad en su conciencia lo felicito y acaba de obtener la aprobación de la mitad de examen que como ya le dije es sólo de dos preguntas, por lo que para aprobarlo tiene necesariamente que contestar las dos correctamente.

La siguiente es: ¿Cree usted que es legítimo e hija de la justicia y la equidad, que si mil hombres con su fuerza de trabajo le producen a usted una plusvalía, o ganancia neta en un año, de cien millones de pesos; usted reparta diez millones para mil hombres a los que le tocarían unos diez mil pesos a cada uno, por hacer un cálculo y usted sólo o usted más dos o tres se carguen con noventa millones para usted o ustedes solitos.

Eso es legal, pero es justo, es legítimo, es equitativo; espero que más que justificarte, reflexiones y empieces a pagar antes que esos acreedores empiecen a cobrar compulsivamente.

Ah…, una última sugerencia si te gusta la música exquisita, te sugiero escuchar de Serrat, Joan Manuel, una canción que él tituló “Disculpe el señor”… Cuyas letras he buscado para usted.

Disculpe el señor

si le interrumpo, pero en el recibidor

hay un par de pobres que

preguntan insistentemente por usted.

No piden limosnas, no…

Ni venden alfombras de lana,

tampoco elefantes de ébano.

Son pobres que no tienen nada de nada.

No entendí muy bien

sin nada que vender o nada que perder,

pero por lo que parece

tiene usted alguna cosa que les pertenece.

¿Quiere que les diga que el señor salió…?

¿Que vuelvan mañana, en horas de visita…?

¿O mejor les digo como el señor dice:

"Santa Rita, Rita, Rita,

lo que se da, no se quita…?"

Disculpe el señor,

se nos llenó de pobres el recibidor

y no paran de llegar,

desde la retaguardia, por tierra y por mar.

Y como el señor dice que salió

y tratándose de una urgencia,

me han pedido que les indique yo

por dónde se va a la despensa,

y que Dios, se lo pagará.

¿Me da las llaves o los echo? Usted verá

que mientras estamos hablando

llegan más y más pobres y siguen llegando.

¿Quiere usted que llame a un guardia y que revise

si tienen en regla sus papeles de pobre…?

¿O mejor les digo como el señor dice:

"Bien me quieres, bien te quiero,

no me toques el dinero…?"

Disculpe el señor

pero este asunto va de mal en peor.

Vienen a millones y

curiosamente, vienen todos hacia aquí.

Traté de contenerles pero ya ve,

han dado con su paradero.

Estos son los pobres de los que le hablé…

Le dejo con los caballeros

y entiéndase usted…

Si no manda otra cosa, me retiraré.

Si me necesita, llame…

Que Dios le inspire o que Dios le ampare,

que esos no se han enterado

que Carlos Marx está muerto y enterrado.

Hasta la próxima