Discurso pronunciado por el presidente del Indotel

Por miércoles 7 de diciembre, 2005

Discurso pronunciado por el Dr. José Rafael Vargas, Secretario de Estado y Presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones, Indotel, en el acto de inauguración del proyecto de Telefonía Rural, fase II, inaugurado el 6 de diciembre del 2005.

Excelentísimo Dr. Rafael Alburquerque
Vicepresidente de la República

Lic. Danilo Medina
Secretario de la Presidencia

Lic. Luís Manuel Bonetti,
Secretario Administrativo de la Presidencia

Distinguidos miembros de la mesa de honor

Honorables miembros del cuerpo diplomático acreditado en el país.

Honorables miembros del cuerpo eclesiástico.

Representantes de instituciones del sector privado, invitados especiales,

Señores secretarios de Estado, funcionarios y ejecutivos de las compañías prestadoras de servicios y de los medios de comunicación.

Señoras, señores:

Hace hoy un año y tres meses que entregamos a la compañía Bec Tel, una primera partida de 37 millones y medio de pesos, para iniciar los trabajos de instalación de mil 750 teléfonos en igual número de comunidades rurales, de difícil acceso y ubicadas en zonas con escasa o ninguna penetración telefónica.

En cada una de estas comunidades residen más de 300 familias que tenían que pasar graves dificultades y enormes sacrificios para recibir una llamada de sus familiares que residen en Nueva York, Boston, Miami, Italia, España y otros países donde viven casi dos millones de dominicanos. Muchos de los productores, obreros y campesinos que hoy se están beneficiando, tenían que cruzar el río, tomar un motoconcho o un caballo para poder llegar a la ciudad, comprar una tarjeta y hacer una llamada.

Cuando se presentaba un cuadro familiar de emergencia, ya sea por problemas de salud o situaciones comunitarias y familiares complicadas, estos residentes en comunidades remotas tenían que vivir sacrificios enormes, tan sólo por no disponer de un teléfono para hacer una llamada. Eso es lo que explica la desigualdad social que vive el país, el concentrado cuadro de desequilibrio que se observa en dos franjas claramente diferenciadas de la sociedad. La primera, la franja dorada, que dispone de todos los servicios, y la segunda, la franja gris, que apenas alcanza una teledensidad de dos y tres teléfonos por cada cien habitantes.

Cuando llegamos al Indotel, nos propusimos la meta de afrontar ese desafío, y dispusimos desde el Consejo Directivo que avanzáramos en la licitación nacional e internacional, en la que trece compañías establecidas respondieron a las exigencias, resultando ganadora la empresa Bec Technologies, que le ha correspondido la tarea, bajo nuestra vigilancia y del selecto equipo de técnicos y especialistas del Indotel, de instalar y poner a funcionar los teléfonos en las comunidades seleccionadas, enfrentando todas las adversidades del tiempo.

En el mes de Noviembre de este año, el Indotel entregó una segunda partida a la compañía Bec Tel por un monto de 96 millones, 992 mil 649 pesos, para completar las partidas contempladas en el contrato para la instalación de los teléfonos. El gran impacto social de este proyecto lo sentimos cuando visitamos una comunidad y conversamos con sus residentes, muchos de los cuales nos han expresado que eso es lo mejor que le ha sucedido en toda su vida comunitaria.

Imagínense una comunidad lejana y montañosa, donde la penetración se dificulta de cualquier forma, que ahora tiene la oportunidad de acceder a un teléfono, al Internet y que sus residentes pueden llamar y recibir llamadas de sus familiares en el país y en el exterior, a bajo costo y sin exponer sus vidas y correr los riesgos que implica el motoconcho. Este es un esfuerzo del Gobierno y del Indotel por cumplir la meta de ir cerrando la brecha digital, que como todos sabemos es producto de la brecha social que afecta a un amplio núcleo de la sociedad dominicana.

Todavía quedan miles de comunidades atrapadas en el subdesarrollo de la incomunicación. En pleno siglo de las comunicaciones, tenemos regiones que pese a sus enormes aportes al desarrollo económico del país, permanecen y viven en un cuadro horrible de primitivismo cultural y social.

Esa desigualdad social quedó reflejada en el último índice de Desarrollo Humano 2005 sobre la pobreza en República Dominicana, divulgado por el programa de Naciones Unidas, que presenta el drama de la distribución de la riqueza: el 20% de la población más rica participa del 53,3% de los ingresos o el consumo, frente al 5.1% del 20% más pobre. Ahí es donde tenemos que fijar nuestra atención los que tenemos funciones de responsabilidad pública y privada, porque a veces pensamos que el país se consume en un cuarto de oficina o en la civilización de las luces y la televisión que se vive en la urbe capitalina.

La verdad desnuda se vive y palpita cuando se baja a la cruda realidad de nuestros campos y zonas apartadas, donde un teléfono público les representa la vida misma. Aquí vemos a cada instante personas con dos y tres celulares, en los campos apenas un teléfono para 300 o 400 familias representa una inmensidad.

Y ese cuadro debe ir cambiando, y por eso el Indotel comenzó a desarrollar en firme su proyecto de telefonía rural, que hoy permite que más de tres millones de dominicanos tengan la oportunidad de comunicarse en mil 700 comunidades.

Este proyecto se ejecutó en 18 provincias, y específicamente en comunidades de esas provincias sin ningún acceso a telefonía. En la fase uno del proyecto, Indotel instaló 500 teléfonos en 14 provincias, completando las 32 provincias con la fase que hoy inauguramos. Procuramos incorporar las zonas más remotas y empobrecidas del país al vigoroso auge que han experimentado las telecomunicaciones, lo que a su vez nos permite enmendar el desequilibrio que las excluyó del derecho a beneficiarse de esos avances. Este proyecto ha de servir para promover el desarrollo humano, social y económico de los dominicanos de escasos recursos que residen en esos lugares.

Nos hemos cuidado de evitar que un proyecto de tanta importancia sea abandonado, como suele suceder en el país con iniciativas de esta naturaleza. La clave ha sido involucrar a las comunidades y a sus organizaciones más representativas en la protección y cuido de los teléfonos, pero lo más importante, Indotel previó y nos aseguramos que la firma que resultara ganadora de la licitación internacional se comprometiera a instalar y dar mantenimiento a la red por un período de diez años. Bec Tel tiene empeño en desarrollar como negocio esta red en todas las comunidades rurales del país, explotando la nueva tecnología inalámbrica de wimax, que abarata los costos y permite llegar a comunidades de difícil acceso.

Para el órgano regulador, lo importante es cumplir con el rol que nos asigna la ley 153, y bajo su amparo daremos seguimiento especial a este proyecto, porque hemos propiciado a favor de los comunitarios una serie de servicios vitales y permanentes. Esta red debe permitir a los usuarios, realizar y recibir llamadas locales, nacionales e internacionales; comunicación gratuita a los servicios de emergencia y al directorio telefónico durante las 24 horas del día, así como servicios de buzón de voz, para que cualquier ciudadano que lo solicite pueda recibir mensajes que serán grabados en su buzón personal, sin tener que desplazarse a otra comunidad para obtener todos esos servicios.

Todos los teléfonos funcionan con tarjetas prepagadas, con la finalidad de reducir las causas de actos vandálicos que pudieran ser cometidos contra los equipos. Cuentan también con una campaña protectora con iluminación para uso nocturno y en adición, brinda a los usuarios protección climatológica y acústica. Es decir, si llueve y está hablando por el teléfono, no se moja. La energía es suplida por una solución fotovoltaica, o paneles solares y de la red eléctrica pública, lo que unido al conjunto de baterías de que se ha provisto cada teléfono, ofrece una autonomía de servicio de 72 horas.

Pero además, la red instalada, integrada por dos tecnologías inalámbricas distintas, está siendo monitoreada en línea o en tiempo real desde una terminal localizada en las oficinas del Indotel, con el objetivo de velar de manera permanente por el fiel cumplimiento de los objetivos de disponibilidad y calidad de los servicios acordados.

Para que se formen una idea de lo que esto representa, el país fue citado como ejemplo, en el último Simposio Mundial de Reguladores que se celebró en la ciudad de Hammamet, en Tunisia, bajo los auspicios de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. En su intervención en el foro sobre proyectos rurales exitosos para proveer acceso a Internet, el Dr. Michael Best, del Massachussets Institute of Tecnology (MIT) reportó los resultados alcanzados por las comunidades rurales de Bohechío y El Limón en lograr que sus habitantes tengan acceso inalámbrico a Internet mediante soluciones de bajo costo, además de la instalación de líneas de acceso públicos en comunidades rurales apoyado en la tecnología celular.

Y ya esto lo estamos percibiendo en decenas de comunidades rurales más, que reclaman la instalación de los centros de Capacitación en Informática, las salas de Internet, las bibliotecas virtuales y los demás proyectos comunitarios que desarrolla el Indotel a lo ancho y largo del país. En su discurso de toma de posesión, el Presidente Leonel Fernández prometió incorporar las zonas más remotas del país al auge de las telecomunicaciones, y eso es lo que estamos haciendo y entregando en el día de hoy. Del plano rural nacional, pasamos a formar parte de la inmensa red de comunicación del planeta, entrando al exigente mundo de la globalización.

Los cambios y desafíos que nos presentan las nuevas tecnologías son tan rápidos, que debemos estar alertas para no quedarnos rezagados y participar activamente en su proceso. Cada vez se trabaja más en línea, hay un espacio de intercambio económico cada día más dinámico, cada vez se instalan más redes abiertas, y la República Dominicana, que ha estado a la vanguardia de esos cambios, sigue marchando con pasos firmes hacia la meta de construir una sociedad más incluyente y equitativa.

Debemos trabajar para construir los cimientos de una sociedad con cara humana.

Muchas gracias