Documento enreda más todavía al presidente de Diputados en Brasil

Por martes 6 de septiembre, 2005

Brasilia, (EFE).- Un documento revelado por una revista fue presentado como la "prueba" de que el presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Severino Cavalcanti, fiel aliado del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, ha incurrido en actos de corrupción.

El documento, fechado 4 de abril del 2002 y publicado hoy en la edición electrónica de la revista "Veja", dice en un críptico lenguaje burocrático que a partir de ese día queda renovado por tres años el contrato de la empresa concesionaria del restaurante del Congreso.

Precisamente esa empresa ha acusado a Cavalcanti de haber pedido 10.000 reales (unos 4.170 dólares) para renovar el contrato.

La supuesta ilegalidad revelada en el documento radica en que Cavalcanti, en la época primer secretario de la Cámara Baja, no podía renovar un contrato sin convocar antes a una nueva licitación.

Pero además, Cavalcanti negó en una declaración escrita haber firmado documentos que tuviesen relación con esa empresa, "lo que ahora se comprueba como una mentira" y "supone una falta grave que debe llevar a su destitución", según dijo el presidente del opositor Partido del Frente Liberal (PLF), Jorge Bornhausen.

El presidente del Consejo de Etica de la Cámara Baja, Ricardo Izar, confirmó también la irregularidad.

"Cavalcanti no podía prorrogar ninguno contrato solo. Al firmar ese documento, que no tiene valor legal, engañó al empresario y eso por sí solo constituye una 'quiebra del decoro parlamentario", que conduce directamente a la destitución, dijo Izar a "Veja".

La revista aseguró que tanto el documento como la firma de Cavalcanti fueron analizados por un experto en caligrafía, quien confirmó su autenticidad y justificó su opinión en un escrito de 16 páginas.

Si bien el documento no prueba que Cavalcanti haya extorsionado a la empresa o que haya recibido dinero, sí deja claro que incurrió en un acto de corrupción al renovar un contrato cuando no tenía ninguna autoridad para ello.

Según Bornhausen, Cavalcanti ya no tiene defensa posible. "Puede hasta decir que firmó sin leer, pero eso supondría la comprobación de su incompetencia y demostraría que es incapaz de presidir la Cámara de Diputados", por lo que no hay otra alternativa que su suspensión del cargo mientras es procesado con fines de destitución.

Cavalcanti, líder ultraconservador del Partido Progresista, el heredero del ideario de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, ha sido en las últimas semanas uno de los más fiables aliados de Lula, en medio del temporal político generado por los escándalos en torno al Partido de los Trabajadores (PT).

Es, además, el segundo en la línea de sucesión en caso de ausencia o destitución del presidente, algo que algunos sectores opositores pretenden impulsar basados en irregularidades denunciadas en la campaña que llevó al poder al antiguo líder metalúrgico.

Pero si Lula es llevado a juicio político por su campaña, también caería su vicepresidente, José Alencar, electo en la misma fórmula, y debería asumir Cavalcanti, de quien la oposición desconfía.

Los partidos de la Social Democracia (PSDB) y del Frente Liberal (PFL), los más porfiados opositores y los más decididos a enjuiciar a Lula, pidieron el lunes, junto con tres partidos independientes, la suspensión de Cavalcanti como presidente de la Cámara Baja.

Cavalcanti negó que vaya a aceptar esa sugerencia y viajó hoy a Nueva York, donde asistirá a una reunión de la Unión Parlamentaria Mundial, en el marco de la próxima Asamblea General de la ONU.

Antes de viajar, según confiaron sus allegados a medios locales, afirmó que, si es llevado a renunciar, "muchos caerán" con él. EFE